El extraño pasatiempo que puede mejorar la cognición y mantener joven el cerebro

Lejos de deportes conocidos, manualidades o lecturas, este particular hobby es una práctica excelente para mantener en forma nuestro cerebro a medida que pasa el tiempo.

Los escáneres revelaron que los cerebros de los observadores de aves expertos eran más densos en áreas asociadas con procesos que incluyen la memoria de trabajo, la conciencia espacial y el reconocimiento de objetos. Imágenes Getty/NBC News Los escáneres revelaron que los cerebros de los observadores de aves expertos eran más densos en áreas asociadas con procesos que incluyen la memoria de trabajo, la conciencia espacial y el reconocimiento de objetos. Imágenes Getty/NBC News
Hace 1 Hs

A simple vista, parece una actividad pausada, casi contemplativa. Sin embargo, armarse de binoculares y salir a buscar especies entre los árboles es mucho más que un hobby al aire libre. Según una reciente investigación, ser un experto observador de aves puede alterar la estructura y el funcionamiento del cerebro, mejorando la capacidad cognitiva incluso a medida que envejecemos.

Este fascinante hallazgo, publicado en la revista de neurociencia JNeurosci pone el foco en cómo el aprendizaje especializado moldea nuestra materia gris. El estudio, realizado en Canadá con 58 adultos, comparó a observadores expertos con principiantes y reveló que los primeros presentan una mayor densidad en áreas cerebrales clave para la atención y la percepción.

El poder de la neuroplasticidad en este pasatiempo

Nuestra mente no es estática. Cada vez que incorporamos una habilidad compleja, el cerebro se reorganiza mediante la neuroplasticidad. Si bien esto se estudió en atletas o músicos, el caso de los observadores es único por la combinación de procesos que deben activar en simultáneo.

"Nuestros cerebros son muy maleables", explica Erik Wing, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de York. Según el experto, esta actividad combina la identificación precisa, la búsqueda visual y una sensibilidad extrema al movimiento y los patrones del entorno. "Hay que recordar lo que se ve y compararlo con plantillas internas o imágenes almacenadas en nuestro cerebro", añade Wing.

Un escudo contra el paso del tiempo en el cerebro

Lo más esperanzador del estudio es que estas diferencias estructurales se mantuvieron presentes independientemente de la edad de los participantes. Esto sugiere que el conocimiento acumulado y la práctica constante podrían actuar como un soporte para la salud mental en la vejez.

Aunque el estudio no afirma que observar aves prevenga directamente el deterioro cognitivo, los especialistas ven un potencial enorme. "Es fundamental crear una base científica real para lo que podemos recomendar y por qué", señala Molly Mather, psicóloga clínica del Instituto Mesulam de Neurología Cognitiva. Para ella, ante una población mundial que envejece, entender estas actividades es clave.

Este pasatiempo es mucho más que solo identificar especies

La observación de aves rara vez se practica de forma aislada. Generalmente, implica caminatas por terrenos irregulares, contacto directo con el sol y la naturaleza, y una fuerte dosis de socialización al compartir hallazgos con otros entusiastas. Todos estos factores suman puntos a favor de la salud integral.

"Observar aves no es una actividad aislada. Hay muchísimos aspectos cognitivos diferentes", sostiene Benjamin Katz, profesor en Virginia Tech. Por su parte, los autores del estudio concluyen que cualquier interés al que le dediquemos cientos de horas termina dejando una huella física en nosotros. "Podemos descubrir cómo las personas usan estas áreas de conocimiento acumuladas para apoyar la cognición a lo largo de toda la vida", finaliza Wing.

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