Entre abrazos y operativos de seguridad: cómo fue el comienzo el ciclo lectivo 2026, con el UPD bajo la lupa
A las 7 de las veredas de los colegios del centro ya estaban llenas de padres. Y el debate por el “Último Primer Día” atravesó el inicio de clases. La Policía desplegó un amplio operativo y no se registraron incidentes.
ANTES DEL INGRESO. En la Plaza Urquiza, alumnos esperaban al ingreso del primer día. LA GACETA/ Foto de María Silvia Granara
A las siete en punto, cuando el calor todavía era amable y el cielo no daba señales de la tormenta que se extendería por todo el territorio provincial a media mañana, el ciclo lectivo 2026 despertó en Tucumán. Y en la puerta del Colegio Nuestra Señora del Huerto y del Colegio Nacional, la escena se repetía: padres con celulares en alto, buscando la foto del inicio; abrazos largos; indicaciones de último momento. Era el primer día de clases. Para muchos, el último primer día.
Aunque no hubo que lamentar desbordes ni malas noticias, el UPD -la celebración que estudiantes de último año realizan durante la madrugada previa al inicio del ciclo lectivo- volvió a instalar el debate en las veredas escolares.
“Sentí alivio”
Eliana, madre de cinco hijos en edad escolar y con uno de ellos egresando este año del Colegio Nacional, no dudó: “Sentí alivio cuando mi hijo me comentó que su curso no haría ningún festejo de Último Primer Día. ¿Qué es eso? Me parece horrible y me genera angustia como madre pensar que hay personas a las que les parece bien llegar sin dormir y después de tomar alcohol a la escuela. No sé de dónde surgió todo esto, pero me parece una locura”.
Minutos antes, Cecilia Herrera, empleada de comercio y mamá de una adolescente que aún no está en el último año, habló desde la preocupación, pero también desde la decisión de acompañar. “Cuando mi hija me contó de qué se trata el Último Primer Día, lo primero que sentí fue miedo. Empecé a hablar con otros padres y escuché todo lo que se dice sobre el alcohol y las noches largas sin dormir. A ella le faltan un par de años para egresar, pero desde ya estoy preocupada”, comentó.
Y añadió: “Aunque también entendí que para ellos es algo simbólico, su manera de cerrar una etapa. Así que mi apuesta será al diálogo. Creo que el rol de los padres no es negar los cambios generacionales, sino acompañar y poner límites claros”.
Rodrigo Prado, papá de Juan Ignacio, de 16 años, puso el foco en otro aspecto: “El UPD se volvió casi una obligación. Mi hijo me dijo que si le prohibíamos participar, iba a quedar afuera del grupo. Eso me preocupa más que la fiesta en sí. Ellos sienten presión social”.
Prado consideró que este nuevo rito se transformó rápidamente en una competencia de quién hace la previa más grande. “Como adultos deberíamos ayudar a que la celebración sea más consciente y menos excesiva”, reflexionó.
Para Elena Morales, secretaria de un consultorio médico, el fenómeno puede leerse como un rito de paso. “Yo también fui adolescente y entiendo que necesitan marcar momentos importantes. El Último Primer Día es, para ellos, una forma de decir ‘estamos creciendo’”, indicó.
No obstante, también advirtió: No estoy de acuerdo con el descontrol, pero sí con celebrar. En casa acordamos reglas: nada de alcohol, descanso antes de ir al colegio y respeto por los vecinos. El diálogo es clave para que no sea una experiencia riesgosa”.
María Soto, mamá y docente, vive el tema desde ambos lados del debate. “Como mamá y como docente, el UPD me interpela doblemente. El año pasado colegas me comentaron que algunos alumnos llegaron sin dormir. Eso afecta claramente el inicio de clases. Pero también entiendo que para ellos es un ritual muy significativo. No creo que la solución sea prohibir, sino educar y acompañar”
FAMILIA. Eliana una de las mamás consultadas por el UPD, junto a sus hijos en la puerta del Colegio Nacional. LA GACETA/ Foto de María Silvia Granara.
Un operativo que comenzó de madrugada
Durante la madrugada de hoy la Policía desplegó un amplio operativo preventivo. El jefe de la fuerza, Joaquín Girvau, explicó que los controles afectaron a gran parte del personal policial.
“No hemos registrado incidentes en plazas ni paseos públicos, ni peleas ni personas ebrias en la vía pública”, señaló.
Según detalló, se clausuraron dos locales bailables en la capital por falta de habilitación y se interceptaron cuatro colectivos que se dirigían hacia El Cadillal sin la documentación correspondiente.
“Sin estos controles hubiera sido un descontrol total, con menores ebrios. Los padres deben ser responsables. Son menores de edad y no pueden estar en eventos donde se consume alcohol”, afirmó.
Desde Plaza Urquiza, el comisario general Raúl Silva, jefe del Departamento de Operaciones Policiales D3, confirmó que el operativo incluyó recorridos preventivos, controles en espacios públicos y presencia en los ingresos a los colegios.
ARRANQUE. Los actos que abrieron el ciclo lectivo, dieron inicio entre las 7:30 y las 8. LA GACETA/ Foto de María Silvia Granara
Mientras que el comisario inspector Eduardo Urueña, jefe interino del Centro de Operaciones Policiales Capital, precisó que participaron alrededor de 150 efectivos, con apoyo de unidades especiales y personal del IPLA, para prevenir el consumo de alcohol en menores y evitar situaciones de riesgo.
De esta forma el inicio del ciclo lectivo 2026 transcurrió sin incidentes mayores. Las clases comenzaron y, a media mañana, la tormenta cubrió la provincia. Pero en las veredas de las escuelas, entre abrazos y fotos, muchos padres aún se preguntan cómo acompañar a una generación que busca marcar sus propios ritos sin que la celebración se convierta en riesgo.
Y así entre el alivio, el miedo, la presión social y el diálogo, ellos mismos ensayan respuestas. Mientras el debate, como cada año, recién empieza.





















