La guerra contra Irán atraviesa una fase de creciente escalada, con Estados Unidos e Israel desempeñando un papel cada vez más activo y un clima regional marcado por la tensión. En ese sentido, anoche el ejército estadounidense anunció que abatió a un funcionario iraní acusado de dirigir una unidad vinculada a un presunto complot para asesinar al presidente Donald Trump.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó que la operación se llevó a cabo, aunque evitó revelar la identidad del funcionario. Según explicó, se trataba del líder de la unidad que habría intentado atentar contra Trump. Recordó además que en 2024 el Departamento de Justicia había acusado a un ciudadano iraní por un supuesto plan ordenado por la Guardia Revolucionaria cuando el mandatario aún era presidente electo. El anuncio refuerza el mensaje de Washington de que responderá con firmeza ante cualquier amenaza directa contra su liderazgo político.
Amenazas
La dimensión política del conflicto también sumó nuevos elementos. Tras difundirse versiones sobre la posible sucesión del ayatollah Alí Jamenei por su hijo Mojtaba Jamenei como líder supremo, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Israel Katz, lanzó amenazas directas contra él, elevando aún más la retórica entre ambos países.
Desde Teherán, en tanto, se advirtió que podría atacarse el centro nuclear israelí de Dimona si Israel y Estados Unidos intentan promover un cambio de régimen. La amenaza incrementa la gravedad del escenario y genera preocupación internacional ante el riesgo de que infraestructuras estratégicas se conviertan en objetivos militares.
La tensión también alcanzó a Arabia Saudita, que anunció la interceptación y destrucción de tres misiles de crucero cerca de la ciudad de Al-Kharj. El episodio demuestra que el conflicto ya impacta en otros países del Golfo y amplía el riesgo de una confrontación regional más extensa.
Sirenas y corridas
En Israel, la población continúa viviendo bajo la rutina de sirenas y corridas hacia los refugios. En ciudades como Jerusalén y Tel Aviv, las alarmas volvieron a sonar durante varios días consecutivos por nuevas andanadas de misiles lanzados desde territorio iraní. Incluso las celebraciones de Purim se vieron interrumpidas por el estruendo de las explosiones y la necesidad de buscar protección en los “mamad”, los búnkeres domésticos preparados para emergencias.
A pesar del contexto, el gobierno israelí sostiene que la moral se mantiene alta. Desde la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu se afirmó que Israel y Estados Unidos han logrado “triunfos históricos” en la protección de sus ciudadanos. Según la versión oficial, los ataques iniciados el 28 de febrero fueron necesarios para frenar supuestos planes iraníes de reactivar el desarrollo de una bomba nuclear en instalaciones subterráneas y para neutralizar indicios de posibles ofensivas.

























