Recuerdos fotográficos: 1895. Muere el gobernador en medio de los actos por La Madrid
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
Treinta y ocho años después de la muerte del general guerrero Gregorio Aráoz de La Madrid, y a 100 años de su nacimiento, el 28 de noviembre de 1895 fueron traídos sus restos a Tucumán.
Ese mismo día, en medio de la celebración, falleció de un infarto el gobernador de Tucumán, Benjamín Aráoz, de 39 años.
Esa jornada con llovizna era el final de un largo proceso de homenaje a La Madrid. Cuenta Carlos Páez de la Torre (h) en “Trágico caso hace un siglo: La muerte del gobernador Benjamín Aráoz” (26/11/1995) que Tucumán celebraba con todo: “había editado las ‘Memorias’ del prócer que hasta el momento estaban manuscritas, y había traído sus restos desde la Recoleta porteña hasta la Catedral provinciana. Justamente, acababan de dejar allí la urna, que vino en tren y que, desde la estación, transportó una cureña acompañada a pie, en procesión, por la comitiva, regimientos y bandas de música”.
En la foto principal se ve la multitud sobre calle 24 de Septiembre frente a la plaza, que acababa de llegar desde la estación Central Córdoba con la urna. Al mediodía, en el primer piso del Cabildo, “Benjamín Aráoz conversaba con el general José Ignacio Garmendia y con el doctor Domingo del Campo. De repente, apoyó ambas manos sobre los hombros de este último. Palidísimo, alcanzó a murmurar ‘Hombre, siento que me viene un mareo’. Se iba desplomando cuando Del Campo lo sostuvo y lo llevó a un sillón. Los médicos presentes corrieron a auxiliarlo. No pudieron hacer nada. Respiró unos minutos con dificultad y quedó muerto ante el estupor de todos”.
El diario “La Democracia” consideró que el aspecto de Aráoz esa mañana preanunciaba la muerte. “Todo el mundo”, decía, pudo ver “la faz lívida de su rostro y el velo de amarga tristeza que muy ligeramente cubría la dulce sonrisa que el joven gobernante parecía tener estereotipada en los labios”.
Adjuntamos la imagen de la estampilla de Aráoz de La Madrid de 1889, de Filatelia Argüello, y la foto de Benjamín Aráoz.
En la nota “Una memorable edición oficial” (16/12/2018) Páez de la Torre cuenta cómo fue la impresión de las “Memorias” de La Madrid, por encargo de Benjamín Aráoz.





















