Crimen de Érika Álvarez: declaró el acusado de encubrimiento y relató cómo Sosa le pidió ayuda para deshacerse de objetos
El imputado indicó que decidió retirarse del lugar cuando el acusado apareció con una bolsa negra de gran tamaño, similar —según dijo— a la que luego se utilizó para ocultar el cuerpo.
LA VÍCTIMA. Érika Álvarez fue asesinada a golpes.
El imputado por encubrimiento en la causa que investiga el crimen de Érika Álvarez, Nicolás Navarro Flores, declaró este jueves ante la fiscalía que conduce Pedro Gallo y brindó detalles sobre las horas posteriores al hecho, incluyendo comunicaciones con el principal acusado y maniobras para descartar objetos vinculados al caso.
Durante su declaración, Navarro Flores afirmó que la mañana del 7 de enero recibió un llamado telefónico de Sosa alrededor de las 6.50, en el que le habría advertido que la joven que estaba con él “se estaba muriendo”. Según su relato, durante la llamada escuchó que el acusado intentaba practicarle respiración boca a boca.
El imputado sostuvo que Sosa también le dijo que la víctima era epiléptica y que necesitaba ayuda.
Un encuentro en la casa de Sosa
Navarro Flores declaró que alrededor de las 9 de la mañana se presentó en la vivienda de Sosa, ubicada en calle Santo Domingo al 1100. Allí, según su testimonio, fue atendido por el acusado —conocido como “El Militar”— quien tenía una pala en la mano y pasto y tierra en las uñas.
De acuerdo con su versión, esa situación le hizo pensar que el hombre podría estar intentando enterrar el cuerpo en el jardín de la casa.
El imputado indicó que decidió retirarse del lugar cuando el acusado apareció con una bolsa negra de gran tamaño, similar —según dijo— a la que luego se utilizó para ocultar el cuerpo.
Nuevos contactos durante el día
En su declaración, Navarro Flores afirmó que Sosa volvió a comunicarse con él en varias oportunidades a lo largo del día y que regresó a la vivienda por la noche.
Según relató, en ese momento también se encontraba en el lugar Justina Gordillo, pareja de Sosa y también procesada en la causa.
El imputado sostuvo que la mujer estaba al tanto de lo ocurrido y que se mostraba angustiada, “agarrándose la cabeza”, según describió.
Bolsas con basura y un celular
Navarro Flores también explicó que en esa ocasión Sosa le entregó dos bolsas con basura, que estimó en un peso aproximado de cinco kilos.
Afirmó que no revisó el contenido y que las arrojó en un contenedor ubicado en avenida Belgrano al 1900.
Además, dijo que el acusado le dio su teléfono celular, el cual aseguró haber tirado en el cesto de basura de su departamento, situado en avenida Mate de Luna al 2200.
Mención a presuntos vínculos con drogas
Durante su declaración, el imputado también habló sobre supuestos vínculos de Sosa con el narcotráfico.
Según señaló, la noche del miércoles 7 de enero el acusado le entregó una piedra de cocaína junto con una caja de herramientas cerrada con candado.
Navarro Flores sostuvo que abrió la caja después de que Sosa fuera detenido y que en su interior encontró droga. De acuerdo con su relato, decidió tirarla, colocó herramientas en su lugar y dejó la caja en su domicilio.
Finalmente, afirmó que indicó a los investigadores dónde se encontraba para que pudiera ser secuestrada como parte de la investigación.
La causa por el crimen de Érika continúa en etapa de investigación mientras se analizan los nuevos elementos aportados en la declaración del imputado.





















