Una "cápsula de criosueño" en la película de ciencia ficción Alien de 1979 . 20TH CENTURY FOX vía AJ Pics/Alamy/Scientif American
Una fórmula de la ciencia ficción logró escapar de los libros luego de que algunos estudiosos de Alemania se propusieran revivir la actividad neuronal de unos ratones sometidos a un enfriamiento extremo. La ejecución parcialmente exitosa dejó una puerta abierta a un futuro donde los cuerpos puedan saltarse décadas de envejecimiento, para despertar intactos en nuevos siglos, como advierte la premisa ficticia de la criogenización.
Ser congelado y despertar en una nueva década pareciera algo casi ejecutable en la realidad, luego de la hazaña de un grupo de investigadores alemanes que logró acercar a los humanos a la realización exitosa de la criogenización. Se trata de la capacidad de mantener vitales los cerebros a través de la congelación profunda y la animación suspendida para, de este modo, reanimar el organismo tras un salto en la línea temporal, imperceptible para un sujeto criopreservado. Mediante un experimento sobre el encéfalo de los roedores, los especialistas lograron un avance en la ejecución del método.
El avance de la vitrificación para lograr la preservación de los cerebros
En el estudio, publicado el 3 de marzo de este 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los especialistas lograron demostrar una técnica capaz de criopreservar y descongelar cerebros de ratón que conservan parte de su funcionalidad. Esta estrategia se llama vitrificación, donde se resguarda el tejido en un estado similar al vidrio, junto con un proceso de recuperación térmica que preserva la materia orgánica viva.
La vitrificación es un método de preservación sin hielo, lo que representa una ventaja en la evolución de esta tecnología. La principal razón por la que el cerebro tiene dificultades para recuperarse completamente de la congelación se debe al daño causado por la formación de cristalización. Estos últimos desplazan o perforan la delicada nanoestructura del tejido, interrumpiendo procesos celulares clave que la ausencia de escarcha permite evitar.
El experimento sobre ratones que preservó parte de sus funciones cerebrales
En la nueva técnica que probaron Alexander German, neurólogo de la Universidad de Erlangen-Núremberg en Alemania, y su equipo, se enfrían los líquidos lo suficientemente rápido como para atrapar las moléculas en un estado desorganizado antes de que tengan la oportunidad de formar cristales. “Queríamos comprobar si la función podía reiniciarse tras la completa pérdida de movilidad molecular en el estado vítreo”, explicó el principal autor del estudio.
Primero probaron su método en cortes de cerebro de ratón de 350 micrómetros de grosor que incluían el hipocampo, un centro cerebral clave para la memoria y la navegación espacial. Las secciones cerebrales se pretrataron en una solución que contenía sustancias crioconservantes antes de enfriarlas rápidamente con nitrógeno líquido a -196 °C. Posteriormente, se mantuvieron en un congelador a -150 °C en estado vítreo durante un período de entre diez minutos y siete días.
Resultados funcionales que acercan a la criogénesis
Tras descongelar las láminas cerebrales en soluciones tibias, el equipo analizó el material para comprobar si conservaba alguna actividad funcional. La microscopía reveló que las membranas neuronales y sinápticas estaban intactas, y las pruebas de actividad mitocondrial no mostraron daños metabólicos. Los registros eléctricos de las neuronas demostraron que, a pesar de desviaciones moderadas en comparación con las células de control, las respuestas neuronales a los estímulos eran prácticamente normales.
Las vías neuronales del hipocampo aún mostraban el fortalecimiento sináptico o "potenciación a largo plazo" que subyace al aprendizaje y a la capacidad cognitiva. Sin embargo, debido a que estas muestras se degradan naturalmente, las observaciones se limitaron a unas pocas horas. El equipo amplió el método al cerebro completo del ratón, manteniéndolo en estado vítreo a -140 °C durante un máximo de ocho días, aunque el protocolo requirió ajustes para minimizar la toxicidad de los crioprotectores.
Del laboratorio a la posibilidad en cuerpos humanos
Tras descongelar los cerebros, se prepararon nuevas muestras y las grabaciones del hipocampo confirmaron que las vías neuronales —incluidas las implicadas en los recuerdos— habían sobrevivido y aún podían experimentar una intensificación a largo plazo. Sin embargo, dado que las grabaciones se realizaron con tejido fragmentado, los investigadores no pudieron determinar si el almacenamiento mnemotécnico de los animales había sobrevivido a la criopreservación de forma integral.
“Este tipo de progreso es lo que transforma gradualmente la ciencia ficción en una posibilidad científica”, señaló Mrityunjay Kothari, estudiante de ingeniería mecánica en la Universidad de New Hampshire en Durham. Mientras tanto, German y su equipo están ampliando su método, pasando de ratones a tejido cerebral humano. “Ya contamos con datos preliminares que demuestran su viabilidad en tejido cortical humano”, afirma. El equipo también investiga cómo utilizar la vitrificación para la criopreservación de órganos completos, en particular del corazón.





















