DISCULPAS. Adorni aseguró que lo sucedido no constituyó un delito.
La Justicia Federal dio un paso clave en la investigación que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras el escándalo desatado por la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva oficial durante la “Semana Argentina”, en Nueva York. La fiscal Alejandra Mángano solicitó formalmente a la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei, un informe detallado con el listado de todos los pasajeros que integraron el vuelo presidencial a Estados Unidos.
El requerimiento se enmarca en una causa por presunta malversación de caudales públicos, que busca determinar si el uso de la aeronave oficial para el traslado de un familiar directo del funcionario constituyó un delito. El expediente, que recayó en el juzgado de Daniel Rafecas, se originó a partir de una denuncia presentada por el abogado Gregorio Dalbón, quien cuestionó la legalidad de que Angeletti utilizara recursos del Estado para multas personales.
Este no es el único frente judicial que enfrenta el jefe de los ministros, ya que el viaje a Nueva York acumuló tres expedientes distintos en pocos días. Además de la causa por malversación, la diputada Marcela Pagano impulsó otra investigación en el juzgado de María Servini por presunto enriquecimiento ilícito, centrada en un viaje privado que Adorni realizó a Punta del Este durante el último feriado de Carnaval.
A la par de la justicia penal, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) también tomó cartas en el asunto. El fiscal nacional Sergio Rodríguez explicó que su organismo investiga si existieron irregularidades que, más allá de lo penal, infrinjan la Ley de Ética Pública. La PIA busca establecer si hubo incompatibilidades en el rol de la esposa del funcionario o si el daño al patrimonio estatal afecta los parámetros de integridad que deben cumplir los miembros del Ejecutivo.
La controversia se inició en la arena legislativa cuando el diputado del Partido Socialista, Esteban Paulón, presentó un pedido de informes para aclarar quién financió el viaje de Angeletti y qué funciones cumplía en la delegación. La polémica escaló rápidamente al filtrarse una fotografía de la mujer junto a la comitiva oficial en la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, un sitio de fuerte valor simbólico para el presidente Javier Milei.
Ante la presión mediática y judicial, Manuel Adorni intentó minimizar el hecho argumentando que su esposa ya contaba con un pasaje previo a Estados Unidos, pero que finalmente optó por acompañarlo en el avión oficial. Sin embargo, días después cambió su versión de los hechos y aseguró que Angeletti participó del vuelo por ser “una invitada directa del Presidente”, tratando de legitimar su presencia bajo la potestad del primer mandatario.
Ataque desestabilizador
El jefe de Gabinete también se refirió a la filtración de los videos de su viaje a Uruguay, calificándolos como parte de la “mugre y la mafia de la vieja política”. Según el funcionario, se trata de una maniobra orquestada por sectores opositores que guardaron material fílmico para utilizarlo en el momento de mayor exposición mediática. No obstante, la justicia investiga si los registros provienen de algún organismo público de seguridad.
El Gobierno tiene ahora un plazo perentorio para entregar los registros de vuelo y las facturaciones correspondientes a la fiscalía de Mángano.
























