Qué dicen los hinchas de Atlético sobre el presente del equipo antes del duelo con Gimnasia
En la previa del partido ante el "Lobo", los fanáticos "decanos" admiten que "el presente deportivo asusta". Ante la crisis, el mandato en las tribunas es claro: "El hincha no tiene que soltarle la mano al equipo", dicen.
APOYO INCONDICIONAL. A pesar del mal momento, los hinchas reconocen que es momento de apoyar con aún más fuerza al equipo. OSVALDO RIPOLL / LA GACETA
Hace tiempo que en las tribunas de Atlético Tucumán se respira un aire espeso, difícil de digerir. Una mezcla extraña -y al mismo tiempo triste- de resignación, frustración y desilusión, apenas interrumpida por alguna alegría esporádica. El duelo de mañana frente a Gimnasia en el Monumental, desde las 21, aparece atravesado por ese imperativo: la necesidad de que el equipo le devuelva al hincha un motivo para sonreír.
“El presente deportivo asusta. No es la primera vez que pasa en estos últimos dos o tres años, pero es una realidad. De todas formas, no está todo perdido porque hay equipos peores, lo cual también habla del nivel general del fútbol argentino. Somos muy malos, pero hay otros peores; aun así, hay que hacer algo urgente”, analiza Santiago Farag, de 23 años, habitué de la cancha desde que tiene memoria.
En un análisis más profundo, el hincha “decano” apunta al armado del plantel. “Noto una gran falencia en la conformación del equipo: la cantidad de jugadores por puesto y la falta de coherencia en los perfiles. No hay un rumbo futbolístico claro; traen jugadores para una idea y otros para otra, y no terminan de complementarse”, sostiene.
Sobre el partido de esta noche frente al “Lobo”, no duda: “Más allá de que ellos no vienen mal, yo espero ganar. Atlético, de local contra Gimnasia, tiene que ganar. No puedo esperar menos. Nunca fuimos un equipo fuerte de visitante, pero sí supimos hacernos muy sólidos en casa, y eso es lo que hay que recuperar”.
Farag también reflexiona sobre el rol del hincha en este contexto. “Cada uno tiene que reaccionar como lo siente. Recién llega un técnico nuevo y queda mucho por jugar. No creo que haya que aplaudir todo, pero tampoco salir a matarlos desde el minuto uno. Hay que acompañar y esperar que esto se dé vuelta, porque yo creo que se puede revertir”, afirma, mientras hoy sigue al equipo a la distancia, desde Salerno, Italia.
Por otro lado, Víctor Rosales, también fanático del “Decano”, puso foco en la tristeza que le genera el momento del equipo. “La verdad que el presente es pobre y triste a la vez para el hincha, porque no se le dan los resultados. Aunque intentan, perdemos puntos por goles en los que, si no falla el arquero, falla la defensa; siempre falla alguno. Venimos mal, peleando en la parte baja”, describe, antes de referirse a la ubicación del equipo en la tabla. “Yo creo que si nos salvamos es de milagro, porque hay equipos peores este año. Pero bueno, todavía tiene tiempo de mejorar”, rescata.
En la misma línea, aunque con foco en la dirigencia, Belén López Sales, de 25 años, es crítica. “La comisión directiva es la gran responsable. No se hacen buenos mercados de pases, no hay una inversión clara y tampoco se entiende el destino del aporte de los socios. Falta planificación y criterio en las incorporaciones”, remarca.
Sobre el presente deportivo, su mirada es igual de preocupada. “Es una crisis que se viene gestando hace dos o tres años. Quedó muy lejos aquel equipo que peleó el campeonato en 2022; desde ahí hubo una caída muy fuerte de la que no nos pudimos recuperar. Esto no es de ahora, y si no cambian las cosas, puede empeorar”, advierte.
Sobre el duelo de hoy, hace notar su resignación. “Honestamente, no sé qué esperar; no tengo mucha fe. Es un bajón ir a la cancha y estar esperando por lo menos rasguñar un empate”, dice.
Aun así, sostiene una postura clara respecto al acompañamiento. “Es fácil alentar cuando todo va bien. Estar cuando las cosas van mal no es para cualquiera. Duele ver la cancha cada vez más vacía, pero el hincha no tiene que soltarle la mano al equipo. Una cancha apagada no ayuda a salir de este momento”, concluye.
En ese escenario cargado de dudas, el partido de mañana aparece como algo más que tres puntos. Puede ser, también, el inicio de una reconstrucción anímica. Porque en el fútbol, a veces, un triunfo a tiempo alcanza para cambiar el clima, ordenar las ideas y volver a encender una ilusión que, aunque golpeada, todavía los hinchas sostienen que no está apagada.























