Recuerdos fotográficos: La estatua “Parábola” se ha quedado sin cobijo
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
En “Las estatuas que hablan” (1923), el periodista y literato Abelardo Bazzini Barros analizó el significado que tenía, para él, la escultura “Parábola”, ubicada en la plazoleta Gramajo Gutiérrez del parque Avellaneda.
La estatua, realizada por el escultor Pompilio Villarrubia Norry (1866-1966 -foto-) había sido instalada en 1911 en la plaza Independencia (según se ve en la imagen de 1915, mejorada con IA) pero en 1928, con motivo de las obras de construcción del parque Avellaneda, fue trasladada al sitio donde se encuentra, junto al centenario gomero que cayó abatido el miércoles pasado. Hace unos años, a causa de ataques vandálicos, se pensó en regresarla a la plaza Independencia. Hubo una ordenanza de José Luis Avignone de 1996 para ello, que fue derogada sin que se cumpliera. Ahora la escultura -que representa un hombre y un niño- ha quedado sin el árbol que la cobijaba, como se ve en la fotografía central, de Diego Aráoz.
Bazzini Barros dijo que “Parábola” “es una estatua que habla, que vive, que simboliza y que predica al que pasa a su lado, como los dioses de las leyendas”. Agregó: “En verdad es una parábola. Ved el gesto sobrio y ceñudo del hombre que medita. Ved sus formas varoniles, que a pesar de hombrunas, tienen la serenidad de las carnes delicadas. Es un maduro efebo. Majestuoso en su gesto, sobrio en su contextura anatómica, armónico en sus líneas... es una estatua (que está) entornando los ojos, y escrutando el más allá de las cosas”.
Añadió que “contemplando la Parábola, una noche de profundo silencio, parecióme oír que decía quedamente, leyendo el Eclesiastés: ‘Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su tiempo; tiempo de nacer y tiempo de morir...’ ”
Más información en: “Artistas tucumanos en Roma”, de Carlos Páez de la Torre (h), 10/03/2009) y “Las estatuas que hablan”, Abelardo Bazzini Barros (“Nuevos rumbos”, Tucumán, 25/05/1923)




















