Los gritos de la política y cómo Jaldo, Milei y Catalán destaparon la olla

Gestos, decisiones y movimientos que exponen una política que acumula tensión y empieza a mostrar sus límites.

Jaldo y Catalán definieron bajar tensiones ante la visita de Milei. Jaldo y Catalán definieron bajar tensiones ante la visita de Milei.
Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 21 Marzo 2026

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Hay semanas en las que la política en Tucumán habla en voz baja, casi en susurros. Otras, en cambio, en las que grita. En estas últimas, como la que pasó, las intenciones, los yerros y los esfuerzos quedan al descubierto. Sólo hay que saber escuchar y, sobre todo, interpretar.

El vértigo de estos meses extraños y frenéticos ha vuelto a la dirigencia local más avezada en el arte de leer los mensajes que se esconden en los gestos, las fotos, los silencios, las presencias y las ausencias.

Hubo tres hechos políticos que, en apariencia, parecen desconectados, pero que están enhebrados por un mismo hilo estratégico. En distinta medida, ayudaron a descomprimir la olla a presión que estaba llegando al límite y que, según cómo funcione la válvula, puede liberar la tensión del vapor… o estallar. Todos hablan de cómo se ordena el poder en un contexto muy cargado.

Sin dudas, la coyuntura por las inundaciones y todos los episodios de asistencia, de violencia y judiciales que se sucedieron alrededor propiciaron un clima espinoso.

Los protagonistas de este capítulo -y ejecutores de la descompresión- son Javier Milei, Osvaldo Jaldo y Lisandro Catalán.

En ambos espacios asumen que las diferencias sustanciales que sostienen nublaron la situación más relevante: la de los vecinos damnificados. Fuentes importantes de las dos vertientes reconocieron que el bajar el tono fue una decisión. Una decisión transitoria, aclaran.  

El galpón, el reemplazo y el abrazo

Los cruces por la atención a los inundados y la llegada de mercaderías desde la Nación fueron uno de los focos de conflicto. Los entuertos entre el oficialismo provincial y La Libertad Avanza (LLA) fueron subiendo de tono desde el ataque al diputado libertario Federico Pelli.

Un llamado entre el ministro de Desarrollo Social provincial, Federico Masso, y Catalán, el presidente de LLA en Tucumán, propició un encuentro y bajó la temperatura. Este es el primer hecho en este recuento. El funcionario local recibió al ex ministro del Interior nacional en un galpón de la repartición para supervisar la clasificación de los elementos provenientes del Ministerio de Desarrollo federal.

El hecho no es de los más frecuentes en estas tierras. Desde el punto de vista dirigencial, en el peronismo tucumano consideraron que Jaldo envió una señal, una bandera blanca a la Rosada. No es menor que transcurría la antesala de la visita de Milei a la provincia para disertar en el Foro Económico del NOA, organizado por Federalismo y Libertad.

El mandatario provincial mostró en diversas oportunidades y momentos políticos la capacidad para maniobrar hasta sobre una baldosa. Inclusive sobre las que están flojas.

Puertas dentro de la Casa de Gobierno sostienen que están enfocados permanentemente en la ciudadanía afectada por la emergencia y que por ello hay áreas enteras del Estado que trasladaron su personal para la atención sobre el barro. Funcionarios de primera y segunda línea consignaron que lo que pasó con Pelli no representa la impronta que Jaldo mantiene en su gobierno y apuntan a que se diluya con acciones de la gestión. Confían en que el tranqueño revirtió antes asuntos complicados.

No fue todo. Jaldo también anunció que esperaría al titular del Ejecutivo Nacional en el Aeropuerto. La bienvenida fue protocolar y en buenos términos. En los despachos del poder celebraron que Milei, otra figura que no escatima en gestos, lo haya saludado bien y, sobre todo, que su discurso haya estado orientado hacia lo académico y no haya aludido a ninguno de los temas urticantes.

En LLA subrayaron, sin embargo, que sí hubo una dedicatoria por elevación: cuando el liberal destacó “la moral como política de Estado”. Entendieron que Milei no confrontaría con Jaldo en esta oportunidad, porque es uno de los gobernadores dialoguistas y porque queda mucho año por delante.

Las exposiciones y declaraciones de Catalán y Patricia Bullrich dijeron lo que el presidente no. “Tucumán es el paradigma del desorden político y económico de lo que es el país. Los acontecimientos recientes, de público conocimiento que lastiman a todos los tucumanos y al país, no son la consecuencia de hechos fortuitos, sino la consecuencias de décadas y décadas de una administración que solamente giró en función de la propia política como modo de autopreservación del poder”, lanzó el director de YPF. La senadora habló de la situación de Pelli como una “barbaridad” e instó al gobernador a que aleje “personajes” como el agresor del Gobierno.

Por cierto, Pelli tenía previsto acercarse al hotel, pero las secuelas del hecho y de la cirugía no se lo habrían permitido. De todas maneras,  los hermanos Milei preguntaron por él.        

En todas las líneas políticas, incluidas las del oficialismo, también anotaron que Catalán, que recibió al Presidente en el estacionamiento del hotel, sigue juntando millas como la principal figura de la oposición rumbo al 2027.

En el jaldismo hay quienes reniegan cada vez que se le contesta o se lo recibe. Este no es un reproche interno nuevo: viene desde la campaña del año pasado, cuando Jaldo definió confrontar con LLA y no con los ex Juntos por el Cambio, encabezados entonces por Roberto Sánchez.

Volviendo a lo gestual, Jaldo tiene un máster. Aquí llega el segundo hecho del hilo. Al estilo de una “jaldeada”, sin preaviso, desplazó al responsable de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU), Alfredo Quinteros, y en su lugar quedó una funcionaria de carrera. La explicación que dio vueltas por los pasillos tiene que ver con la “ausencia” de esa área en la reconstrucción de La Madrid.

La medida muestra que el tranqueño no está dispuesto a tolerar ni un desacierto más. Además, desde el primer día como mandatario viene requiriendo a sus funcionarios que estén en la calle y que se ocupen de la gente. En la última reunión de Gabinete ampliado que encabezó, de hecho, hubo reclamos a diversos ministros por temas vinculados al día después en las zonas afectadas.

En estos días sofocantes, el gobernador fue a la Legislatura para almorzar con el bloque del PJ. El tercer hecho. Porque ordenar la tropa propia también está en el radar preelectoral. El mandatario, con el vicegobernador Miguel Acevedo como anfitrión, escuchó posturas, respondió inquietudes. Sobre todo, dejó en claro que en el peronismo, y con el panorama como viene, no sobra nadie. Lo dijo ante una audiencia en la que se encontraban parlamentarios cercanos, algunos díscolos y varios con reclamos pendientes.

Jaldo salió conforme, porque no tuvo grandes sobresaltos y porque cumplió con el primer paso de acercamiento para lo que viene.        

Los tres hechos gritan cómo el poder se reacomoda. Liberar presión implica asumir costos, reordenar y tomar decisiones como las que se relataron en esta columna.

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