El sánguche de milanesa de Chacho: un premio mundial con sabor tucumano
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La guía Taste Atlas incluyó ayer al sánguche de milanesa de Chacho, de Tucumán, entre los 40 más icónicos del mundo por su destacada trayectoria y calidad gastronómica.
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El tradicional negocio de Yerba Buena, fundado hace más de 50 años, obtuvo una calificación de 4,3 estrellas y comparte el logro con otras dos especialidades argentinas.
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Este reconocimiento internacional consolida al sánguche de milanesa tucumano como un símbolo cultural del país y proyecta una mayor visibilidad global para la marca.
TRADICIÓN. Tres generaciones y el equipo de la sanguchería comparten el orgullo por la puntuación recibida. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
El sánguche de milanesa tucumano volvió a recibir un reconocimiento internacional. La guía gastronómica Taste Atlas incluyó a Chacho, el Rey de la Milanesa, en su ranking World’s Most Iconic Sandwiches, una selección de los 40 sánguches más icónicos del mundo. La noticia llegó ayer y provocó una mezcla de sorpresa, emoción y orgullo en la familia Leguizamón, que sostiene desde hace más de cinco décadas una de las marcas más emblemáticas de la gastronomía tucumana.
Ubicado en avenida Aconquija 40, en Yerba Buena, Chacho obtuvo una puntuación de 4,3 estrellas sobre 5 y compartió la distinción con otras dos especialidades argentinas: el lomito de Lomitos El Bosque, de Córdoba, y el choripán de Nuestra Parrilla, en Buenos Aires.
Reconocimiento familiar
María Soledad Leguizamón, hija de Chacho y responsable de la administración del negocio familiar, recibió la noticia por parte de su hijo Matías, quien también trabaja en el local. “Me tomó por sorpresa. No me lo imaginaba. Es un orgullo y todavía estoy sorprendida. No caigo en la realidad”, confesó.
La historia de Soledad está ligada desde la infancia a la sanguchería. “Me crié entre los sánguches de milanesa. Cuando era chica había un cliente que venía a comer y me decía ‘Milanesita, no te vas a oxidar nunca’. Yo le preguntaba por qué me decía así y me respondía: ‘Porque vivís en el aceite’. Y así es, me crié acá”, recuerda y se ríe.
Para ella, el reconocimiento es la consecuencia de décadas de trabajo. “Es el fruto de mucho esfuerzo, de estar detrás del producto y de pensar siempre cómo hacer para que las cosas salgan bien”, afirmó.
Sin embargo, considera que el premio trasciende a la marca. “El sánguche de milanesa nos representa a todos los tucumanos. Si bien el premio nos reconoció a nosotros, el sánguche dejó de ser solo nuestro. Mi papá fue uno de los primeros sangucheros, pero hoy hay sangucherías por todos lados y para todos los gustos”, destacó.
El legado de Chacho
La emoción apareció con más fuerza cuando ´Soledad recordó a su padre: “Me emociona mucho pensar qué hubiera sentido mi papá. Me encantaría que él pudiera ver todo lo que se logró y el reconocimiento a tantos años de esfuerzo. Hasta sus últimos días siempre dijo que se cuide su trabajo, que se cuide su sacrificio y que no se pierda todo lo que él había hecho para lograr lo que tenía”, expresó.
Para ella, la figura de su padre continúa presente en la vida cotidiana del local. “Yo siempre pienso cómo lo hubiera resuelto o cómo lo hubiera hecho mi papá”, contó.
Tercera generación
La noticia también impactó en los más jóvenes. Tomás Morales, nieto de Chacho, se enteró del reconocimiento gracias a un compañero de colegio que le mostró una publicación de LA GACETA. “Me gustó mucho y me emocioné. Entre nosotros decimos que estamos dentro de un lindo quilombo y me sentí muy orgulloso de ser parte de este negocio familiar”, relató y entendió rápidamente la importancia del reconocimiento: “Creo que nos va a ayudar mucho porque ya tenía presencia el sánguche de milanesa a nivel nacional y ahora damos un paso más grande”.
La alegría también alcanzó a quienes construyeron la historia del local desde el trabajo diario. Roque Rodríguez lleva más de 40 años en la sanguchería. Comenzó en agosto de 1986 junto a Chacho y continúa en el negocio hasta hoy. “Lo recuerdo muy bien al señor. Era una persona muy buena y muy cariñosa con todos los empleados”, dijo sobre el fundador.
Sobre la distinción internacional, no ocultó su satisfacción. “Es algo muy lindo. Me alegra mucho por la empresa, por todos estos años y por lo que fue Chacho”, sostuvo.
Mientras las felicitaciones llegan, en Chacho repiten una idea que atraviesa generaciones. Para la familia, los empleados y los clientes, el reconocimiento no pertenece a una comida que se transformó en símbolo de Tucumán y que ahora volvió a conquistar un lugar entre las más reconocidas del mundo.


















