Mateo Pasquini, del try que lo puso en escena al presente que lo consolida en Tarucas

Desde su irrupción en 2025 hasta hoy, el wing se transformó en titular y pieza clave para el duelo entre Tarucas y Yacaré XV en el Súper Rugby Américas.

VÉRTIGO. Pasquini es uno de los jugadores más veloces de Tarucas. VÉRTIGO. Pasquini es uno de los jugadores más veloces de Tarucas. Benjamín Papaterra/LA GACETA.

Mateo Pasquini corre como juega: hacia adelante, sin mirar demasiado el pasado pero con la memoria justa para entender de dónde viene. Su nombre empezó a sonar fuerte en 2025, cuando un try descomunal frente a Selknam lo sacó del anonimato y lo posicionó como una de las grandes apariciones del rugby del NOA. Hoy, ya consolidado en Tarucas, atraviesa un presente que lo encuentra como titular indiscutido y como una de las principales armas ofensivas del equipo. Desde las 16.45, será parte del XV inicial que enfrentará a Yacaré en Aranduroga por la fecha 5 del Súper Rugby Américas.

Su último partido fue una muestra clara de eso: dos tries frente a Pampas, en una actuación que lo devolvió al centro de la escena. Sin embargo, lejos de subirse a la ola, el wing prefiere poner paños fríos y hablar de procesos.

“Es un proceso. Puedo tener partidos buenos, partidos malos. Venía de tres partidos en los que no me venía sintiendo muy cómodo. Por ahí con Pampas sí, aunque el resultado no se dio. Creo que queda mucho por trabajar, pero en sí estoy muy contento”, explicó.

Esa mirada, más reflexiva que eufórica, habla de una madurez que fue construyendo a partir de experiencias que no siempre fueron favorables. Antes de explotar en Tarucas, Pasquini atravesó momentos de incertidumbre, incluso sin sumar minutos en la primera de Tucumán Rugby. Su irrupción no fue lineal: fue el resultado de insistir.

“Tarucas es muy especial para mí. El año pasado fue duro: estaba en el proceso de Los Pumitas y no quedé. Pero seguí entrenando muy fuerte y creo que Tarucas me dio esa oportunidad. Gracias a Dios pude aprovecharla, así que tiene un lugar muy importante en mi carrera”, contó.

Ese punto de quiebre, ese “momento justo” en el que todo empieza a acomodarse, es el que hoy lo sostiene. Pasquini encontró en la franquicia un espacio para mostrarse, crecer y competir a otro nivel. Y también una estructura más ordenada que le permitió equilibrar su participación con el club.

“Antes por ahí no podía tener minutos en el club porque entrenábamos con Tarucas. Este año está mucho mejor organizado: los que no juegan pueden manejarse mejor. Creo que eso también ayuda”, agregó.

Recuerdos

Su historia con el rugby, sin embargo, empezó mucho antes. Como muchos, heredó la pasión desde casa. Su papá fue el primer puente con el deporte, el que lo llevó al club cuando apenas tenía seis años.

Otra pasión

“Siempre jugué al rugby desde chico. Mi papá jugó en Tucumán Rugby y me llevaba desde muy chico. Lo dejé un tiempo por una lesión y me fui para otro deporte”, recordó.

Ese “otro deporte” fue el polo, otra de las pasiones familiares. “Mi papá es muy fanático de los caballos, nos llevó a todos por ese lado. Yo me incliné más por el rugby, pero el polo me gusta mucho, cada tanto me gustaría volver a jugar”, contó, entre risas.

Título especial

Pero fue el rugby el que terminó marcando su camino. Y dentro de ese recorrido, el 2025 fue un año bisagra. No solo por su aparición en Tarucas, sino también por lo que vivió con Tucumán Rugby.

“Me marcó muchísimo el año pasado con el club. Fue impresionante. Era mi primer año y jugar tres finales, ganar dos es un mérito enorme del club, de los entrenadores y del grupo. Compartir con esos jugadores fue una experiencia increíble”, aseguró.

En esa temporada, Pasquini también dejó su sello en la final del Regional, donde apoyó un try clave ante Natación y Gimnasia. Fue otra señal de que lo suyo no era casualidad.

Actualidad

Ahora, ya en 2026, el desafío pasa por sostener ese nivel. Y en el corto plazo, el foco está puesto en el partido ante Yacaré XV, un rival que, según anticipa, exigirá al máximo.

“Lo vemos como un partido muy físico. Ellos tienen muy buenos jugadores, compiten hasta el minuto 80. Va a ser muy fuerte en el punto de contacto. También me espero un partido de muchas manos, de correr mucho”, analizó.

El contexto también suma un condimento extra: el clima en Corrientes, con calor y humedad, puede jugar su propio partido. Sin embargo, Pasquini le resta dramatismo.

“Puede influir, pero no mucho. El rugby te prepara para jugar con lluvia, calor o lo que sea. Creo que sí, va a ser una circunstancia distinta, pero estamos preparados”, afirmó.

Sueño

Con los pies en la tierra, pero con la ambición intacta, el wing también se anima a mirar un poco más allá. No desde la ansiedad, sino desde el deseo.

“Mi sueño es seguir disfrutando del deporte. Ese es el principal objetivo. Y obviamente, como todos, el sueño de chico es llegar a algún seleccionado. Pero hoy lo más importante es seguir formando parte de este equipo, poder destacarme y, cuando vuelva al club, repetir lo del año pasado”, cerró.

Pasquini ya no es una promesa. Es presente. Y en Tarucas lo saben: cada vez que tiene espacio, puede cambiar un partido. En Corrientes, ante Yacaré, buscará volver a hacerlo.

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