JUNTA MILITAR. Massera, Videla y Agosti. ARCHIVO
A partir del 24 de marzo de 1976, cuando las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno de María Estela Martínez de Perón, la Argentina ingresó en el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. Ese gobierno de facto, que duró hasta el 10 de diciembre de 1983, tuvo numerosas características. Estas son algunas de ellas.
- Fin del orden democrático
El golpe de Estado interrumpió el sistema constitucional. Se disolvió el Congreso, se removieron autoridades electas en todos los órdenes y se prohibió la actividad política. Asumieron el poder las Fuerzas Armadas, alterando de raíz el funcionamiento institucional.
- La represión como método
El aparato represivo estatal se desplegó de manera sistemática y clandestina, con el objetivo de eliminar toda forma de disidencia real o potencial. Miles de personas fueron detenidas sin registro legal y su destino permanece, en muchos casos, desconocido.
- Censura y control informativo
Los medios de comunicación fueron intervenidos o condicionados. Se prohibieron publicaciones, se persiguió a periodistas y se impuso un discurso único. La circulación de ideas quedó restringida, lo que debilitó la capacidad crítica de la sociedad y consolidó un clima de silenciamiento generalizado.
- Las persecuciones
Artistas, escritores, docentes e investigadores fueron blanco de la represión. Se prohibieron libros, se cerraron espacios culturales y muchos intelectuales debieron exiliarse. Ese exilio implicó la dispersión de capital humano valioso y la fractura de proyectos personales y colectivos.
- Otro modelo económico
Se impulsó la apertura comercial, la desregulación financiera (con la Ley de Entidades Financieras de 1977) y la valorización del capital especulativo. Este viraje modificó la estructura productiva y sentó las bases de un modelo con fuertes desigualdades. La deuda externa creció de manera exponencial, de 9.700 millones de dólares en 1976 a 45.100 millones de dólares en 1983. Este proceso condicionó la economía argentina durante décadas, generando una pesada carga para los gobiernos democráticos posteriores.
- El sistema educativo
Las universidades y escuelas fueron intervenidas. Se modificaron contenidos, se expulsó a docentes y se restringió el pensamiento crítico. La educación dejó de ser un espacio de debate para convertirse en un ámbito controlado ideológicamente.
- Militarización de la vida
La presencia de fuerzas de seguridad en las calles y los controles permanentes, orientados de acuerdo con el discurso del Gobierno a combatir a las organizaciones guerrilleras, impregnaron la vida diaria. La sociedad se acostumbró a convivir con prácticas autoritarias que restringían libertades básicas.
- Aislamiento creciente
Si bien el régimen mantuvo relaciones con algunos países, las denuncias por violaciones a los derechos humanos generaron cuestionamientos en el ámbito internacional, especialmente en Europa. Organismos y gobiernos comenzaron a presionar, lo que afectó la imagen externa de la Argentina.
- Punto de inflexión
En 1982, la decisión de recuperar las Malvinas buscó recomponer la legitimidad del régimen. La derrota aceleró el desgaste de la dictadura y precipitó su caída.























