Tuberculosis: los casos crecieron casi el 90% en Tucumán desde el inicio de la pandemia
En el Día Mundial de esta enfermedad, especialistas advierten que el aumento se repite en todo el país tras la pandemia. Pese a los avances médicos, la tuberculosis sigue ligada a la pobreza, al hacinamiento y al diagnóstico tardío.
DETECCIÓN TEMPRANA. Que la enfermedad sea evaluada a tiempo, no tan solo permite tratar de forma adecuada al paciente, sino que también impide su contagio y propagación.
La tuberculosis suele aparecer en el imaginario colectivo como una enfermedad del pasado. Los especialistas coinciden, sin embargo, en que está lejos de desaparecer. En Tucumán, los casos aumentaron en los últimos años y el escenario replica una tendencia que también se observa a nivel nacional.
Se trata de una enfermedad infectocontagiosa que fue descubierta el 24 de marzo de 1882, por el doctor Robert Koch. Desde entonces, esta fecha busca concientizar sobre el impacto de la tuberculosis y fomentar esfuerzos para su eliminación. Hoy, 144 años después, es prevenible y tiene cura, pero continúa circulando en distintos sectores de la población.
Si se observa la evolución de los últimos años, la suba es marcada. En Tucumán, durante 2020 se registraron 205 casos y en 2025 la cifra trepó a 388, lo que representa un aumento de 89,3% en cinco años, consolidando una tendencia ascendente que se profundizó después de la pandemia. “Tenemos un aumento de casos que va en consonancia a la media nacional”, advirtió Marcela Collante, neumonóloga y jefa de la División Tuberculosis de la Provincia (MP 4448).
En el país, el panorama también genera preocupación. Según datos de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, en 2025 se notificaron 16.445 casos de tuberculosis, un aumento del 3,9% respecto de 2024 y casi un 80% más que en 2020. La tasa nacional alcanzó los 34,6 casos cada 100.000 habitantes y varias provincias registraron incrementos significativos.
Este relevamiento también reveló que Jujuy y Salta son las provincias con los panoramas más preocupantes en el NOA.
Los médicos remarcan que la tuberculosis sigue siendo un problema sanitario global. La Organización Mundial de la Salud la declaró emergencia mundial en salud pública en 1993 y todavía hoy continúa siendo una de las principales causas de muerte por cuadros infecciosos.
En la práctica cotidiana, los profesionales siguen viendo pacientes con cuadros avanzados.
“La tuberculosis aún perdura hasta la actualidad. Hay gente que cree que es una enfermedad del siglo pasado, pero los CAPS de la periferia de la ciudad están llenos de pacientes con tuberculosis”, explicó la infectóloga Mariana Marcotullio (MP 7479).
Según describió, muchos pacientes llegan al sistema de salud en condiciones delicadas. “El perfil que más se repite es el de personas con cuadros avanzados: desnutridos, con mucha tos, pérdida de peso, debilidad y sudoración nocturna”, señaló.
Síntomas y diagnóstico
La forma más común de la enfermedad es la pulmonar, que representa alrededor del 85% de los casos. Cuyos síntomas más frecuentes son tos persistente durante más de 15 días, pérdida de peso, sudoración nocturna y, en algunos casos, expectoración con sangre
Ante la sospecha, los médicos realizan estudios específicos. “Se hace una radiografía de tórax y una baciloscopía para detectar la bacteria en la flema del paciente”, explicó Collante.
El diagnóstico temprano es clave no solo para tratar al paciente sino también para evitar la propagación. “Es importante que el paciente piense en la enfermedad y que el médico la sospeche. Muchas veces hay personas que reciben antibióticos por infecciones respiratorias reiteradas y no mejoran, cuando en realidad podrían tener tuberculosis”, agregó.
Impacto en la pandemia
Los especialistas coinciden en que la pandemia por la Covid-19 tuvo consecuencias indirectas en la detección. “Durante ese período muchos pacientes dejaron de consultar o permanecieron más tiempo en sus domicilios”, explicó Marcotullio.
A eso se sumaron otros factores como el deterioro de las condiciones sociales. “Está muy relacionada con la pobreza, el hacinamiento y las malas condiciones de vida”, señaló la infectóloga.
En Tucumán, los números actuales muestran una situación estable en relación con el año pasado.
“Hasta ahora llevamos alrededor de 70 casos detectados en 2026 y durante 2025 tuvimos 388. Sin embargo, hay que recalcar que a todos se les dio respuesta con medicación”, indicó Collante.
Grupos más vulnerables
La tuberculosis afecta especialmente a los sectores con mayor vulnerabilidad social. Entre los factores que favorecen a esta condición se encuentran la coinfección con VIH, el consumo problemático de drogas y las condiciones de hacinamiento.
También existe una mayor incidencia en contextos de encierro.
“Tenemos muchos pacientes privados de su libertad que atraviesan situaciones de hacinamiento, lo que genera condiciones más propensas para una infección”, explicó Marcotullio.
En Tucumán, el programa provincial funciona en el Hospital Avellaneda y trabaja de manera coordinada con otras áreas sanitarias.
“El programa provee la medicación tanto al sistema público como al privado y también se trabaja con áreas como VIH o contextos de encierro”, detalló Collante.
Tratamiento
A pesar de su gravedad, la tuberculosis tiene tratamiento y cura si se detecta a tiempo. “El tratamiento dura seis meses y se realiza de forma diaria”, explicó la neumonóloga.
Sin embargo, el abandono terapéutico es uno de los principales problemas. Si el paciente interrumpe la medicación, la bacteria puede volverse resistente. “Cuando eso ocurre, el tratamiento se vuelve mucho más complejo y costoso”, advirtió Marcotullio.
La prevención comienza desde el nacimiento con la vacuna BCG, que se aplica a los recién nacidos y que protege contra las formas más graves de la afección.
Además, cuando se detecta un caso positivo, los equipos de salud analizan a las personas que estuvieron en contacto con el paciente.
Otra herramienta clave es la ventilación de los ambientes. “El bacilo es fotosensible, es decir que la luz lo mata, por eso los espacios ventilados e iluminados ayudan a reducir el riesgo de transmisión”, agregó.
Mitos y estigmas
A pesar de los avances médicos, el padecimiento continúa rodeado de mitos.
Uno de los más frecuentes es que se trata de una patología hereditaria. Los especialistas aclaran que no es así: el contagio se produce a través de pequeñas gotitas que se expulsan al toser o expectorar. Tampoco se transmite por compartir cubiertos o vajilla.
Pero quizá el problema más persistente es el estigma social.
“En 30 años de trabajo he visto mucha discriminación hacia los pacientes, incluso dentro del sistema de salud”, señaló Collante.
Para la especialista, es fundamental entender que la enfermedad tiene tratamiento y que las personas pueden curarse.
“No hay que discriminar al paciente. Va a tratarse, va a curarse y podrá continuar su vida normal”, afirmó.
En ese contexto, los expertos insisten en que además del diagnóstico y del tratamiento hay otra batalla que todavía se debe dar: la de la información y la empatía. La tuberculosis no distingue personas, pero golpea con más fuerza donde hay pobreza, hacinamiento y acceso limitado a la salud.
Por eso, lejos de la estigmatización o el miedo, el desafío es otro: informarse, consultar ante los síntomas y acompañar a quienes la atraviesan.
Derribar mitos, hablar del tema y reconocer que sigue presente es, para los especialistas, el primer paso para cortar la cadena de contagio y avanzar hacia un objetivo que hoy vuelve a ponerse sobre la mesa: eliminar la tuberculosis.
Si presentás síntomas o tenés la sospecha de que alguien cercano puede tener tuberculosis podés comunicarte con la línea nacional 0800 333 3444. Tu llamada es anónima y tu pregunta es confidencial.
En tanto, en Tucumán las consultas pueden realizanrse en el Hospital Avellaneda (Catamarca 2000) donde se lleva a cabo el Programa Provincial de Tuberculosis.























