EN EQUIPO. La naturaleza no puede hacer todo el trabajo para que seamos creativos.
Hay una percepción alimentada durante años de que la naturaleza no solo relaja, sino que también potencia la creatividad. Sin embargo, tras un experimento en tres áreas firmado por Amy J. Lim, una académica vinculada a instituciones como la Universidad de Murdoch y la Singapore Management University, hay que moderar el mito; no descartar. Jim estudia cómo nuestros rasgos biológicos heredados de los ancestros chocan con el mundo moderno.
La creatividad se potencia en entornos naturales, pero no es determinante, según la científica y su equipo. Sigue siendo válido que las ciudades, los trabajos, las oficinas tiendan a ser diseñadas simulando naturaleza para restar los impactos negativos de un mundo cada vez más urbano.
De lo que hay que estar advertidos es que todo ese esfuerzo no será garantía de un rendimiento creativo superior a alguien que no tiene contacto con un entorno natural. En otras palabras, la naturaleza no parece tener ese efecto especial que muchas veces se le atribuye. Sí, la creatividad no es solo "tener la idea loca", sino saber qué hacer con ella (herramientas) y ahí sí puede ayudar el entorno en el que el individuo se relaciona.
Las personas se sienten más creativas en entornos naturales, aunque su desempeño no mejore. Este punto es clave para entender por qué el mito sigue siendo tan persistente. El estudio invita a replantear una idea muy arraigada.
La naturaleza tiene efectos claros sobre el bienestar, el estrés y el estado emocional, pero su impacto en la creatividad es más limitado y menos específico de lo que se suele pensar.
Se nace con un rango de potencial creativo, pero se llega a ser creativo a través de la curiosidad y el trabajo. Muchos de los considerados "genios" creativos de la historia, como Mozart o Picasso, no sólo tenían talento, sino que vivían en entornos que fomentan la experimentación.
Para mejorar
La investigación de Lim marca que la creatividad puede tener una naturaleza predeterminada, pero que todos podemos tener ideas al “estilo Mozart o Picasso", unos con más facilidad que otros. Que se desarrollen así, depende más de un patrón genético. No necesariamente ir a un entorno de naturaleza nos hace más creativos a todos. A los que no poseen esa predestinación, puede colaborarles para que tengan ideas de nivel promedio.
El estudio señala que la naturaleza puede influir en cómo las personas evalúan sus propias capacidades. “La exposición a estímulos basados en la naturaleza podría influir en cómo las personas perciben su nivel de creatividad, pero no se traduce necesariamente en un mejor rendimiento creativo”, remarca el documento una diferencia sutil pero fundamental.
En definitiva, la sensación de creatividad en la naturaleza puede ser real, pero no necesariamente refleja un aumento objetivo en esa capacidad.
La naturaleza no "crea" creatividad donde no la hay, sino que desbloquea la que ya tenemos. A un creativo nato lo potencia al infinito; a los demás, ayuda a salir del estancamiento cotidiano para alcanzar propio "techo". La naturaleza es una herramienta de optimización, no una fábrica de genios.























