Recuerdos fotográficos: Villa Nougués, “el país de veraneo para Tucumán”
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
Villa Nougués fue el primer lugar de descanso al que se podía acceder con relativa facilidad en los cerros tucumanos. A fines del siglo XIX había sendas a caballo a Tafí del Valle y a San Javier desde Raco. Habría que esperar hasta pasada la tercera década del XX para que comenzaran a concretarse los caminos. Villa Nougués fue pionera. El ingeniero Luis F. Nougués (1871-1915 -foto pequeña-) buscó un sitio que tuviera la doble condición de descanso y cercanía de la ciudad, y que permitiera aliviar los tórridos veranos tucumanos. Lo encontró en un sector alto en las Cortaderas, dentro de las tierras de su familia en el ingenio San Pablo. cuenta Carlos Páez de la Torre (h): en “La montaña se convirtió en un verdadero refugio del verano” (30/12/1999). En 1899 comenzó a construir su vivienda; en los últimos días de diciembre él y su hermano se instalaron y el 31 inauguraron el lugar con una misa. Luego fueron instalándose otras familias que desmontaron lomas, plantaron árboles, abrieron caminos interiores. Muchas casas fueron erigidas con piedras de la zona por el ingeniero austríaco Carlos Odstrcil. La zona quedó bastante poblada, incluso con línea telefónica y con hostería, si bien todavía el acceso era a caballo. El camino se construyó en 1908 y a partir de ahí la villa con estilo francés y aire a los Pirineos fue sitio de encuentro y visitas de toda figura ilustre que llegaba a Tucumán. Bastaba con viajar en tren hasta San Pablo y luego ascender en carro, en unas dos horas, hasta la villa. Nougués fue el primero en llegar en su auto Opel, en 1912. La escritora y cronista de Buenos Aires Ada Elflein calificó la villa como “un nido de montaña como existen pocos en la república” (“En la montaña tucumana”, Plus Ultra, agosto de 1919). No había río, pero para los veraneantes bastaba la temperatura fresca y el arroyo a pocos metros de la hostería. Así lo contó Máximo Nougués, hijo del fundador. Luis F. Nougués, que fue gobernador entre 1906 y 1909, dijo en su mensaje de 1908 a la Legislatura que exhortaba a “hacer de nuestras venerables montañas el país de veraneo para Tucumán”, como un refugio contra “la enervante y enfermiza acción de los calores estivales”. En la imagen se ve una reunión social en los años 20, en la casa del doctor Juan Carlos Nougués. En la segunda imagen se ve la villa desde el mirador de la estatua del fundador, erigida en 1917.




















