Un aeropuerto en medio de la montaña: la polémica terminal que facilitaría el acceso a Machu Picchu

El turismo en Machu Picchu podría multiplicarse exponencialmente con una termianal de acceso que haría los viajes mucho más sencillos.

Un aeropuerto podría facilitar el acceso a Machu Picchu. Un aeropuerto podría facilitar el acceso a Machu Picchu. Imagen: EuroNews/Victor He
Hace 2 Hs

Cuando el pueblo incaico diseñó Machu Picchu, pocas decisiones fueron accidentales. Ubicada a 2430 metros sobre el nivel del mar, en la cima de la montaña, la ciudadela permitió que los reyes buscaran resguardarse entre las nubes y la ceja de la selva. Ni los conquistadores españoles pudieron acceder a ella. Pero para los tiempos modernos, el largo trayecto aéreo y luego terrestre (tanto sobre ruedas como a pie) se vuelve una incomodidad considerable para el turismo de la región.

La misteriosa ubicación de la ciudadela ahora podría reducirse a un vuelo de minutos y así, aterrizar más cerca del refugio espiritual de lo que fue la élite cusqueña. El aeropuerto internacional de Chinchero, un plan que podría concretarse en 2027 después de severas dilataciones, reduciría los grandes viajes y multiplicaría exponencialmente la cantidad de visitantes en Cusco.

Un recorrido prolongado 

Actualmente, llegar a Machu Picchu implica una aventura que los turistas deben tener presente antes de abordar el avión. La mayoría vuela a la terminal de Lima, la capital de Perú, y luego toma un vuelo nacional a Cusco. Después hay que subirse a un tren o un colectivo hasta el pueblo de Aguas Calientes, seguido de un tramo de autobús de 25 minutos o de una caminata hasta el recinto.

También está la opción de la senderismo, la cual es la vía ancestral que permitiría reconstruir el mismísimo “Camino del Inca”. Se trata de un recorrido a pie de cuatro días por los Andes y para algunos viajeros esto es parte de la experiencia, teniendo en cuenta que la ciudadela se construyó deliberadamente oculta y a una gran altitud. Pero para muchos, un desplazamiento tan largo simplemente no es viable.

Un aeropuerto que por fin podría concretarse

Tras décadas de retrasos, por la falta de financiación y los escándalos de corrupción, el proyecto del aeropuerto podría estar por fin acelerándose. Según informó EuroNews, se ubicará en las afueras de Chinchero, una histórica ciudad andina, lo que permitirá a los excursionistas evitar las escalas en Lima y Cusco y supondrá el ahorro de horas de viaje. En el lugar de las obras apenas hubo actividad hasta ahora, pero las autoridades anunciaron que la terminal aérea estará terminada a finales del año que viene.

El nuevo complejo está diseñado para acoger hasta ocho millones de personas al año y podría atraer un 200 % más de concurrencia a la zona, según detalló la BBC. Sus defensores destacan el impulso económico que supondrá para una región poco desarrollada, desde empleos en la construcción hasta alojamientos y servicios turísticos.

Cuestionamientos y oposición al proyecto  

Pero las comunidades indígenas, los arqueólogos y los conservacionistas advirtieron desde el principio de los riesgos culturales y medioambientales. Machu Picchu ya impuso límites diarios de aforo gestionados mediante un estricto sistema de reservas ya que en los últimos años, su popularidad llevó a un flujo masivo de gente.

Más turistas ejercerían una enorme presión sobre las frágiles ruinas, de acuerdo con lo que alertaron los especialistas. Los críticos señalan que los aviones volarán bajo sobre la cercana Ollantaytambo y su parque arqueológico, con daños potencialmente irreversibles para los vestigios incas.

Quienes se oponen al proyecto subrayan también el peligro que supone para el cercano Valle Sagrado. El paraje, que fue el corazón del mayor imperio del mundo en el siglo XV, está salpicado de senderos, edificaciones y redes de riego incas y de una mina de sal, muchos de ellos aún en uso. Los terrenos que hay que despejar para la obra amenazan directamente este patrimonio.

Existe además el temor de que la construcción agrave la escasez de agua al agotar la cuenca del lago Piuray, del que la ciudad de Cusco depende para casi la mitad de su suministro. Los sistemas de gestión de residuos ya están al límite y no existe infraestructura de reciclaje. Quienes se oponen a esta iniciativa solo pueden confiar ahora en que, como viene ocurriendo desde hace décadas, la edificación siga enfrentándose a nuevos obstáculos.

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