Investigaciones abiertas: dudas sobre el origen de la marihuana que se trafica en la región
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Autoridades de Tucumán investigan el origen de la marihuana traficada en la región ante sospechas de plantaciones ilegales y falta de fiscalización en los cultivos permitidos.
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La justicia analiza si el tráfico proviene de predios clandestinos o de desvíos en el Registro del Programa de Cannabis, debido a la escasa supervisión de las licencias otorgadas.
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Este escenario cuestiona la eficacia del Reprocann y podría derivar en controles federales más estrictos para evitar que la producción legal abastezca al mercado del narcotráfico.
Ante el incremento del tráfico de marihuana, la gran pregunta es dónde se produce. Es un interrogante que por el momento no tiene respuestas. Solo hay indicios de lo que podría estar ocurriendo en base a los casos detectados y las investigaciones abiertas en los últimos tiempos.
En marzo del año pasado, personal de Gendarmería Nacional descubrió en la localidad de El Puestito, en Burruyacu, una plantación con más de 550 plantas. Fue el cultivo más grande encontrado en la provincia, y también tenía algunas características especiales que lo hicieron único. No sólo estaba ubicado en una zona de difícil acceso -las autoridades tuvieron que trasladarse en helicóptero-, sino que además contaba con sistemas de riego especiales y paneles solares con los que obtenían la energía que necesitaban para llevar adelante la producción.
Ell plantío estaba ubicado en un lugar en el que el condenado por una causa de drogas, Antonio “Tony” Lobo, aspiraba a ser elegido como delegado comunal.
El caso está siendo investigado por el fiscal federal Rafael Vehills Ruiz. La pesquisa se topó con varios inconvenientes. El primero de ellos tiene que ver con la informalidad rural. El propietario de la tierra donde estaban cultivando la marihuana informó que él se lo había arrendado a un tercero, que nunca apareció y que, según algunas fuentes judiciales, estaría prófugo.
En los últimos tiempos, los fiscales federales Vehills Ruiz y Agustín Chit iniciaron investigaciones inéditas en el NOA. Comenzaron a indagar el destino que le daban al cannabis que producían fundaciones, organizaciones y científicos que habían sido autorizados para cultivar cannabis a gran escala.
Las pesquisas se iniciaron porque las autoridades descubrieron envíos en encomiendas de flores de marihuana a particulares que no estaban registrados en el Reprocann o a entidades que no aparecían como beneficiarias del cannabis que ellos producen. Las normas vigentes, según explicaron los especialistas, establecen que una persona puede producir marihuana para consumo personal con fines medicinales o para terceros que estén debidamente registrados. “En materia de drogas, lo que no está claramente autorizado, está prohibido. La comercialización, por ejemplo, no está permitida, y el que vende flores, cremas o cualquier otro derivado está cometiendo un delito”, analizó un funcionario judicial.
OTRA MODALIDAD. Narcos envían las flores de encomiendas a distintos puntos del país.
Se sabe que en Salta, Jujuy, La Rioja, Tucumán, Catamarca y, probablemente, Santiago del Estero existen emprendimientos que se dedican a esta actividad. LA GACETA no pudo establecer si existe un registro oficial para determinar cuántos proyectos de estas características hay en la región y en Tucumán, en particular. Tampoco pudo conocer cuáles son los controles.
Vehills Ruiz abrió una pesquisa contra productores salteños que enviaban cannabis por encomienda a San Luis, pero el magistrado interviniente decidió no procesarlos. Chit hizo lo mismo con cultivadores salteños, pero hasta el momento, el juez no resolvió su situación.























