La misa de hoy: Domingo de Ramos y la Pasión en el mundo
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La Iglesia inicia hoy la Semana Santa con el Domingo de Ramos a nivel global, para conmemorar la entrada de Jesús a Jerusalén y reflexionar sobre su pasión, muerte y resurrección.
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La celebración ocurre entre conflictos en Oriente Medio y crisis sociales. Se recuerda el relato bíblico de humildad de Cristo frente a los desafíos de la tecnología y la apatía.
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Se busca que la fecha trascienda el turismo, funcionando como un faro de paz y reconciliación ante las divisiones globales, resaltando el valor del sacrificio para el orden social.
Se inicia la Semana Santa. Son unos días de especial devoción y atención donde los cristianos meditan, reflexionan sobre los últimos días de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Cada Semana Santa y su Pascua tiene su contexto y coyuntura. ¿Como nos encontramos hoy ? Nos toca vivir días en medios de las tensiones de la guerra en Oriente Medio, con las diversas problemáticas sociales entre los que la sufren, en medio de un vertiginoso crecimiento de la tecnología en la vida del ser humano, una semana en la que vivimos la eutanasia de una joven en Barcelona, el dolor aún presente de nuestros hermanos inundados que no deben ser olvidados, y así un montón de temas que se hacen globales por los medios.
En medio de este contexto la Iglesia nos llama a vivir estos días santos. La Iglesia nos invita, “vengan salgamos al encuentro de Cristo, que vuelve hoy de Betania y, por propia voluntad, se apresura hacia su venerable y dichosa pasión, para llevar a plenitud el misterio de la salvación de los hombres”.
Jesús sale muy de mañana de Betania. Allí, desde la tarde anterior, se habían congregado muchos fervientes discípulos suyos; unos eran paisanos de Galilea, llegados en peregrinación para celebrar la Pascua; otros eran habitantes de Jerusalén, convencidos por el reciente milagro de la resurrección de Lázaro. Acompañado de esta numerosa comitiva, junto a otros que se le van sumando en el camino, Jesús toma una vez más el viejo camino de Jericó a Jerusalén, hacia la pequeña cumbre del monte de los Olivos.
Las circunstancias se presentaban propicias para un gran recibimiento, pues era costumbre que las gentes saliesen al encuentro de los más importantes grupos de peregrinos para entrar en la ciudad entre cantos y manifestaciones de alegría. El Señor no manifestó ninguna oposición a los preparativos de esta entrada jubilosa. Él mismo elige la cabalgadura: un sencillo asno que manda traer de Betfagé, aldea muy cercana a Jerusalén. El asno había sido en Palestina la cabalgadura de personajes notables, ya desde el tiempo de Balaán
La entrada de Jesús, Rey humilde, es una nueva invitación en este 2026, a retomar con decisiones el camino de ser discípulo de Jesús. Un camino que no va exento de dificultades y pruebas, pero que sabemos termina con el triunfo de la Vida en la resurrección. Es por ello que la Semana Santa no es un tiempo de turismo para los cristianos: es tiempo de reflexionar y repensar lo que es Cristo en nuestras vidas.
La semana santa también es una iluminación para el orden social. Si hay algo que se nota en el mundo es que no estamos bienes entre nosotros como habitantes de esta tierra. Las divisiones son globales y a más de uno dejan perplejo y en estado de crisis existencial. La Pasión de Cristo es un faro de luz en la que nos damos cuenta que sin sacrificio no se construye La Paz. Sin doblegar nuestros espíritus violentos no se consigue La Paz, que es la tranquilidad en el orden como enseña San Agustín.
Que esta semana Santa, para nosotros los católicos, sea un nuevo acercarse a la confesión y reconciliación con Dios y los hermanos. Buena Semana Santa.





















