La deuda que Atlético Tucumán sigue sin poder saldar
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Atlético Tucumán cayó ante un Rosario Central alternativo el pasado sábado en Arroyito, extendiendo su racha negativa como visitante pese a la mejoría bajo el mando de Falcioni.
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El equipo desperdició oportunidades claras y no aprovechó las bajas del local. Con esta derrota, suma 13 partidos sin ganar fuera de casa, evidenciando falta de madurez y contundencia.
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Aunque el ciclo de Falcioni muestra progresos en el juego y la presión, el desafío persiste en transformar la mejoría táctica en puntos para salir de los últimos puestos de la tabla.
NO LO PUEDEN CREER. Los jugadores de Atlético dejan el campo de juego del "Gigante de Arroyito" lamentando una nueva derrota jugando de visitante. Héctor Rio / Especial para La Gaceta
A este Atlético versión 2026 todavía no se le ven “uñas de guitarrero”. Y eso pese a la indiscutible, aunque moderada mejoría exhibida en distintas facetas de juego en este mes bajo el comando del “Emperador” Julio César.
¿De qué uñas se habla? De aquellas que diferencian a un aprendiz de guitarrista de un músico que sabe “hace cantar” a la propia guitarra. El “Decano” es hoy todavía un equipo sin la madurez necesaria para salir airoso de paradas bravas tales como la visita a un Rosario Central entonado y para aprovechar esas circunstancias favorables llamadas oportunidades que cada partido te otorga al menos un par de veces.
Esos momentos que el maestro Joan Manuel Serrat caracterizaría como aquellos en que “de vez en cuando la vida toma conmigo café”. Atlético dispuso de ellos en la fresca noche de un sábado que a orillas del Paraná pudo ser, pero finalmente no fue de “Gloria” (ganar después de 12 derrotas consecutivas a domicilio hubiera significado para Atlético una Pascua perfecta).
El repaso es sencillo. La principal espada de su rival (Ángel Di María) estuvo ausente con aviso. También faltaron habituales titulares como Facundo Mallo, Gastón Ávila e Ignacio Ovando, e inclusive Julián Fernández, como posible recambio. Con tanta deserción y prevención de cara al debut en Copa Libertadores, Jorge Almirón llevó al banco de suplentes a cinco juveniles que aún no se estrenaron en Primera.
Ya en el amanecer del partido, tu arquero atajó un penal a un goleador que venía ‘enrachado’, pero negativamente. Cuando tu oponente se puso en ventaja, conseguiste rápidamente la igualdad, gracias a un “horror” defensivo del rival. Y te fuiste al entretiempo con el marcador igualado y el público local al borde de perder la paciencia con varios futbolistas propios.
A la vez, tu goleador, dispuso de tres chances clarísimas para marcar en el complemento, todas dilapidadas. Y como este Atlético “pone un circo y le crecen los enanos”, Jaminton Campaz pareció volver de la Selección Colombia contagiado de las virtudes de Kylian Mbappé (al que enfrentó unos días antes) y Alejo Véliz, lejos de derrumbarse por el penal errado, metió un doblete en un solo partido cuando apenas llevaba marcado otros dos tantos en lo que va de 2026 (y siete cotejos sin festejar).
En resumen, el “Deca” contó con condiciones favorables y también hizo lo suyo, tanto para generarse ese contexto positivo como para finalmente no poder echar mano de él para por lo menos volverse a Tucumán con un punto o, quién sabe, hasta con una victoria que pusiera fin al oprobio de tantas visitas sin contar de a tres.
Un ejemplo de esto último: el arquero rival en esta oportunidad, Jorge Broun, venía siendo relegado, y llegó al duelo en el “Gigante” con déficit de fútbol por los puntos. Y, además, el césped estaba mojado y rápido. Aun así, Atlético no intentó demasiado y cuando lo hizo no logró acertar al arco de media distancia (salvo el remate en el travesaño de Nicolás Laméndola).
Al conjunto tucumano pareció faltarle ese “plus” indispensable para decir “esta es la mía” y dar el batacazo. ¿Cuánto hace que no lo da? Es cierto, el año pasado le ganó a un River alternativo, eso sí, en el José Fierro, donde sus performances tienden a potenciarse y consigue resultados más positivos y variados que a domicilio.
Mejores sensaciones, pero un final idéntico
Escrito esto, el “Decano” dejó Rosario con mejores sensaciones que en visitas recientes a otros rodeos ajenos. Siempre es interesante escuchar al propio Julio César Falcioni, muy lúcido (y con cero ‘verso’) a la hora de hablar sobre lo que realmente aconteció en el desarrollo de un partido.
El “Emperador” listó entre las virtudes exhibidas por su equipo frente al “Canalla” la búsqueda de protagonismo, la presión media-alta, la conformación de alguna sociedad interesante (como la integrada por Franco Nicola-Laméndola por izquierda), además del “presente” dado por Luis Ingolotti, el arquero en que decidió confiar un especialista en el puesto como Falcioni.
El entrenador también compartió aquellos aspectos en el “debe” de su equipo en el barrio de Arroyito. La falta de contundencia, las fragilidades defensivas, la carencia de una mayor profundidad por las bandas. Los tres factores explican, aunque no agotan, las razones por las que Atlético no pudo con este Rosario Central con jerarquía, pero así y todo “muletto”.
El técnico dejó entrever la necesidad de un Díaz más acompañado en el área contraria (se extrañó en los minutos finales la falta de una alternativa del estilo de Gabriel Abeldaño, afuera por una dermatitis alérgica. Y llamó la atención que cuando Almirón apeló a un segundo nueve, su colega no haya reforzado la zaga con un tercer central como Gianluca Ferrari.
Además, ni Maximiliano Villa ni Juan Infante (ni otros que se han desempeñado previamente como laterales) consiguen brindar el doble servicio requerido, de marca y control atrás (Campaz y Gaspar Duarte los tuvieron a mal traer el sábado) y de desborde y desequilibrio arriba. Ramiro Ruiz Rodríguez tampoco ha logrado hacer la diferencia cuando fue llamado a acción.
¿Para qué está este Atlético? Esa es una respuesta aún en progreso. O bien podría decirse, una noticia todavía en desarrollo. Por ahora parece estar solo para recolectar algunos puntos como local.





















