La tensión se evidencia en cada gesto, en cada palabra, en cada silencio. La gestión del gobernador Osvaldo Jaldo pasa por uno de esos momentos llamados bisagra, en los que una decisión o una determinación puede cambiar el curso de las cosas, políticas, financieras, económicas, sociales y electorales. “Salgan a contestar”. Esa fue la orden que el mandatario le dio al gabinete en medio de una de las más tensas reuniones en el primer piso del Palacio de Gobierno. Las continuas inundaciones y las demandas sociales de los afectados golpearon el corazón del poder. Todo es poco para aquel que lo pierde todo.
Los ánimos no son los mejores. El tercer año del mandato de Jaldo se desenvuelve en medio de las tormentas. No ha sido el mejor fin de semana para el gobernador. Sin embargo, el mismo domingo tomó la decisión de ponerse al frente del problema y el lunes puso la cara para explicar cómo trabajó su gestión durante la trágica tormenta. Previamente, encabezó la reunión del Comité de Emergencia y dio claras instrucciones para mantener la iniciativa. Todo era para ayer. Le pidió a cada ministro que salga al territorio y brinde las soluciones que requiere la población afectada por las inundaciones. Las lluvias son el estigma de estos tiempos. No hubo tiempo para lamentos, pero sí para ordenar a la tropa que acelere la atención médica, contenga a los vecinos, asista a cada familia que perdió sus pertenencias y que se reconstruya lo que el agua se llevó. Al jefe de Policía, Joaquín Girvau, le solicitó que despliegue al personal de Infantería, con el fin de mantener el orden, la calma y despejar la ruta para que no haya más contratiempos.
Las preguntas hacia adentro del poder se repiten. La magnitud del fenómeno meteorológico es extraordinaria, más aún en un período en el que sucedieron lluvias que duplicaron y hasta triplicaron el caudal en algunas zonas de la provincia. Fuera del poder, el análisis es otro. La oposición cargó contra la administración justicialista que, más allá de sus diferencias internas, estuvo prácticamente cuatro décadas en el ejercicio del Ejecutivo sin que, ni en tiempos de vacas gordas, pudiera mitigar los efectos de una inundación. Las obras estructurales no aparecieron en ese período. Y las consecuencias saltan a la vista. La falta de armonía en la urbanización de zonas que, hasta no hace muchos años, servían como barrera de contención hídrica es otro ingrediente que agrava el problema, a medida que pasa el tiempo. Cientos de hectáreas han sido destinadas a la construcción de viviendas. Algunos especialistas recuerdan que, de acuerdo con la Ley Nacional de Bosques, las tierras son divididas en tres zonas, con un color asignado para cada una d ellas. Por ejemplo, la verde es desmontable, con permiso oficial;la amarilla, a su vez, contempla un desmonte selectivo, mientras que la roja no se puede tocar. A lo largo de los años, se otorgaron permisos para construir que, en la mayoría de los casos, se reclama un proceso de reforestación con árboles autóctonos y hasta el pago de multas para avanzar con ese proceso de construcción. En caso de plantaciones, las autoridades reclaman la instalación de lagunas de laminación, en superficies planas que, con un proceso de ingeniería, permite que la tierra se haga más permeable y filtre el fluido cuando las lluvias sean copiosas. Hacia abajo, generalmente, se construyen lagunas de contención con bordes con el fin de que aquella agua vaya perdiendo velocidad y no termine con poblaciones inundadas.
El radar oficial sigue encendido. Los ministros están desplegados en el interior. Una rara postal se observa, matinalmente, en los pasillos de la Casa de Gobierno:no hay dirigentes esperando al gobernador y a sus ministros. La primera impresión es casi lógica:el tercer año de mandato suele ser difícil para los gobernantes de turno, ya que oscilan entre la continuidad y el cierre de ciclo. El fantasma del “pato rengo” (decaimiento de la gestión) siempre transita por esos pasillos. Fue Jaldo el encargado de desechar cualquier interpretación en tal sentido. “Voy a gestionar como lo vine haciendo. No me apartaré de mis convicciones y, si tengo que ser dialoguista hasta el final del mandato, así será”, responde cuando se le consulta sobre las internas que suelen aparecer en el oficialismo cada vez que se acerca un año electoral.
El mandatario está en permanente contacto con la Casa Rosada. La Ley de Glaciares es el próximo objetivo y el titular del Poder Ejecutivo habló con algunos de los parlamentarios que le responden con el fin de mantener una línea de acción. En la cúpula del poder libertario retribuyen el acompañamiento, más allá de los cuestionamientos locales. La relación está afianzada, al menos hasta que arranque la campaña hacia las generales de 2027.
En el Poder Ejecutivo sienten, mientras tanto, que algunos no están transpirando la camiseta. Los colaboradores cercanos a Jaldo se subieron a una suerte de nave Artemis II para mirar la otra cara de la luna peronista. Las miradas apuntaron hacia el vicegobernador Miguel Acevedo, que hoy cumple años. Los reproches que se escuchan tienen que ver con su ausencia en un momento complicado para la administración de Gobierno. Varios funcionarios recuerdan que, en ocasión de las inundaciones en La Madrid, también se notó que no estuvo cerca del mandatario. La intendenta capitalina Rossana Chahla, a su vez, también fue blanco de las críticas. Si bien estuvo en permanente contacto con el gobernador, algunos jaldistas señalan que no tomó la iniciativa de acompañarlo el mismo domingo en que se conocieron las trágicas consecuencias de las intensas lluvias. El tranqueño se expuso en sus cuentas en las redes sociales. La jefa municipal, en tanto, recibía vilipendiadas desde Buenos Aires, que ahora se ventilarán en sede judicial. En la sede de Lavalle y 9 de Julio sospechan de “una mano negra” tucumana detrás de la “campaña” en su contra. Paralelamente, la oposición en el Concejo Deliberante cargó contra ella por la falta de obras. Y hasta pidió que concurra al recinto para dar las explicaciones del caso. Chahla desempolvó uno de sus expedientes en el que advertía acerca de las consecuencias en San Miguel de Tucumán del cambio climático. Lleva la fecha del 10 de septiembre de 2025 y fue girado a los ediles mediante un proyecto de ordenanza que reclamaba la vigencia de la Emergencia Climática en el territorio capitalino. No prosperó.
Es probable que, una vez que la normalidad retorne a la Capital y a los pueblos del interior, el gobernador convoque a intendentes y a delegados comunales, con el fin de hacer un análisis detallado acerca de los daños y las acciones futuras para mitigar otro meteoro. La preocupación de esos jefes municipales y delegados comunales tiene otra arista:las restricciones presupuestarias. Hay intendentes que, insistentemente, llaman a los funcionarios del Ministerio del Interior para establecer cuál será la magnitud del recorte que se viene. En el caso de los delegados comunales, todavía resuena en la mayoría de ellos la promesa realizada el año pasado de duplicar el ítem denominado “Aprestamiento”, una asignación que les permite atender gastos corrientes adicionales en las comunas.
El agua que cae del cielo dio cierto respiro. Pero Jaldo tendrá que seguir abriendo el paraguas, porque lloverán solicitudes de fondos en medio de un escenario de un inevitable ajuste fiscal.



















