El rompecabezas de Federico van Mameren: “La hora de escucharse y no de increparse”
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El periodista Federico van Mameren analizó en Panorama Tucumano la crisis social y política actual, advirtiendo sobre la violencia y la falta de gestión ante emergencias recientes.
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El editorial vinculó hechos de violencia escolar con el impacto de tormentas en Tucumán y la desatención de advertencias técnicas históricas que habrían evitado daños mayores hoy.
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El autor llama a la dirigencia a dejar las disputas partidarias y priorizar acuerdos colectivos. Advierte que la falta de escucha y acción conjunta agravará la fractura social.
El periodista Federico van Mameren trazó en su editorial de Panorama Tucumano un diagnóstico inquietante sobre el presente social y político, atravesado por la violencia, la desatención de las advertencias y la incapacidad de construir respuestas colectivas.
En su monólogo, partió de hechos recientes que evidencian un cambio de época: episodios de violencia en escuelas que ya no ocurren “lejos”, sino también en el ámbito cercano. La imagen de un joven que asiste a clases con un arma, en lugar de cuadernos, condensó para él una ruptura profunda del tejido social. A esa escena sumó la idea de la “cuenta regresiva” por el ultimátum de Trump, una cuenta regresiva que, al llegar a cero, no deja lugar a celebraciones sino a la pérdida de valores esenciales, como la solidaridad.
Van Mameren vinculó esta realidad con un fenómeno más amplio: la sensación de que las crisis, antes percibidas como ajenas, hoy impactan de lleno en la vida cotidiana. Incluso utilizó una metáfora contundente al señalar que “las esquirlas de la guerra” también golpean los bolsillos, marcando que el deterioro económico es otra forma de daño social.
El editorial también recuperó advertencias desoídas. Recordó el caso de un especialista en meteorología que anticipó ciclos de lluvias e inundaciones, pero cuya voz no fue atendida en un contexto donde, según planteó, se ha instalado el descrédito hacia el periodismo. Esa falta de escucha —subrayó— tuvo consecuencias concretas.
En la misma línea, evocó las inundaciones ocurridas años atrás en Tucumán y el trabajo de una comisión técnica que había detallado las obras necesarias para evitarlas. Según remarcó, la decisión de no realizar una inversión relativamente menor derivó en costos mucho más altos con el paso del tiempo, tanto económicos como sociales. Para el periodista, ese episodio refleja un patrón reiterado: la política ignora diagnósticos profesionales y actúa tarde.
Frente a las recientes tormentas que volvieron a afectar a la provincia, cuestionó la reacción de la dirigencia. Consideró que, en lugar de involucrarse activamente, muchos actores políticos se limitaron a acomodar discursos y a responsabilizar a sus adversarios, sin ofrecer soluciones concretas. En su visión, las tragedias no requieren explicaciones sino acciones.
Finalmente, el editorial cerró con un llamado directo a la dirigencia política, tanto oficialista como opositora, a abandonar las disputas estériles y construir acuerdos. Van Mameren planteó que no deberían pesar los colores partidarios, sino la necesidad de tomar decisiones conjuntas en beneficio de la sociedad. En ese sentido, definió el momento actual como una instancia clave: “la hora de escucharse y no de increparse”.




















