Una tucumana apostó por Relaciones Internacionales y creó las oportunidades que no encontraba
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Camila Romano, estudiante tucumana de 24 años, ganó una beca a Europa y viajó a Ucrania tras destacar en debates internacionales ante la falta de inserción laboral local.
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Superó su timidez mediante el Modelo de Naciones Unidas y fundó Rise Up. Tras ganar el Modelo de la Unión Europea representando a Estonia, viajó a Bruselas y luego a Kiev.
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Planea realizar una maestría en el exterior y regresar a Tucumán para aplicar su conocimiento, impulsando el desarrollo local y conectando la provincia con el mundo.
PROYECCIÓN INTERNACIONAL. Camila Romano participó de actividades académicas en Europa. / GENTILEZA DE CAMILA ROMANO
A los 24 años, Camila Romano entendió que las oportunidades no siempre aparecen solas. La estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Pablo-Tucumán (USP-T) construyó gran parte de su recorrido académico y profesional a partir de iniciativas propias, voluntariados y espacios de participación juvenil. Ese camino la llevó este año a Europa gracias a una beca internacional y, por decisión personal, también a Ucrania.
Su historia comenzó mucho antes del viaje. Durante años participó en Uniendo Metas, la organización que impulsa el Modelo de Naciones Unidas más grande del norte argentino. Primero fue estudiante y luego asumió roles de coordinación y liderazgo. “Yo era una persona tímida y los modelos hicieron que yo tenga una voz o que pueda hablar al frente de alguien”, recuerda.
Más adelante fuudó junto a otros jóvenes la organización Rise Up, orientada a generar proyectos y herramientas para nuevas generaciones. Para ella, el trabajo con jóvenes siempre estuvo ligado a una idea: crear oportunidades donde no existen.
LIDERAZGO JUVENIL. Camila trabaja en proyectos que buscan generar oportunidades para otros jóvenes. / GENTILEZA DE CAMILA ROMANO
El debate que abrió una puerta
El año pasado participó en el Modelo de la Unión Europea, donde representó a Estonia en un debate sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea.
Aunque recibió el país pocos días antes de la competencia, aprovechó la experiencia acumulada en años de debates para investigar su contexto, comprender su posición y elaborar propuestas.
“Preparar un país para debatir ya me resulta natural. Primero entendés quién es y cuál es su postura. Después buscás qué podés aportar”, explica.
El desempeño le permitió obtener el primer puesto y acceder a una beca que financió un viaje a Bruselas junto a otras dos jóvenes argentinas. “Yo pensé que el premio iba a ser conocer a algún embajador. Nunca imaginé que incluía un viaje a Europa”, cuenta.
Durante su estadía visitó instituciones europeas, participó de encuentros con funcionarios y formó parte de la European Youth Week, un evento impulsado por la Unión Europea que reúne a jóvenes de distintos países para debatir sobre participación ciudadana, educación, empleo y políticas públicas.
EN EUROPA. La tucumana compartió actividades con estudiantes y referentes de distintos países. / GENTILEZA DE CAMILA ROMANO
Una carrera con pocos espacios en Tucumán
Camila reconoce que elegir Relaciones Internacionales no fue una decisión sencilla. Antes estudió Economía porque sentía que ofrecía un camino profesional más claro.
“Siempre quise estudiar Relaciones Internacionales, pero me daba miedo porque parecía una carrera demasiado amplia”, admite.
Finalmente decidió apostar por lo que realmente le gustaba. Sin embargo, asegura que en Tucumán todavía existen pocas oportunidades para quienes eligen ese campo. “Hay lugares donde hay más investigación, más becas y más apoyo. Acá todavía es un mundo poco explorado”, sostiene.
Por eso buscó experiencias por fuera de la universidad: intercambios, voluntariados, programas internacionales y espacios de formación. “Siempre traté de buscar cosas afuera para que la falta de oportunidades no me frenara”, resume.
Ucrania y la realidad detrás de los titulares
Tras finalizar las actividades en Europa decidió extender el viaje y concretar un proyecto personal: visitar Ucrania.
El interés por el país surgió años atrás, cuando estudió el conflicto con Rusia en distintos espacios académicos y de debate. Después de contactar a una organización local, organizó el viaje por su cuenta. “En un momento pensé: estoy sola en un país en guerra, ¿por qué hice esto?”, recuerda.
En Kiev escuchó alarmas antiaéreas, pasó noches en refugios y conversó con estudiantes universitarios sobre cómo cambió su vida desde el inicio de la invasión rusa.
Lo que más la sorprendió fue la normalidad con la que muchas personas intentan continuar sus rutinas. “Ellos siguen estudiando, trabajando y haciendo planes. Me impresionó la capacidad de adaptación que tienen”, afirma.
La experiencia modificó también su manera de observar los conflictos internacionales. “Antes veía cifras. Ahora veo personas. Cuando escucho que hubo un ataque pienso en mis amigos y en cómo estarán ellos”.
Mirar al mundo para volver a Tucumán
Después de Europa y Ucrania, Camila sueña con continuar su formación en el exterior. Le gustaría realizar una maestría y seguir vinculada a proyectos internacionales.
Sin embargo, imagina ese recorrido con un objetivo claro: regresar. “Yo amo Tucumán. Me encantaría aprender afuera y después volver para aplicar ese conocimiento acá”, asegura.
JUVENTUD GLOBAL. La experiencia le abrió nuevas puertas para su formación profesional. / GENTILEZA DE CAMILA ROMANO
Para ella, las Relaciones Internacionales pueden ayudar a conectar municipios, atraer inversiones, generar acuerdos y abrir nuevas oportunidades para la provincia.
“Tucumán tiene muchísimo potencial. Lo que falta es mirar más hacia afuera y entender que hay oportunidades que muchas veces no vemos”.
Su historia, en definitiva, es la de una joven que decidió no esperar que las puertas se abrieran solas. Y que encontró, en esa búsqueda, una forma de acercar el mundo a Tucumán.




















