El NOA tiene el potencial agroganadero para expandirse y exportar

  • Empresarios destacaron hoy en el Foro IAEF NOA el potencial de la agroindustria del norte para exportar, condicionado a mejoras estructurales y reducción de la informalidad laboral.
  • Los referentes señalaron que el déficit en rutas y la informalidad laboral del 50% limitan el crecimiento. Propusieron mejorar la logística hacia puertos y fortalecer al SENASA.
  • El desarrollo del NOA depende de la conectividad y seguridad jurídica. Se proyecta que una reforma laboral y mejoras en infraestructura permitan al sector competir a escala global.

El NOA tiene el potencial agroganadero para expandirse y exportar LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL.

Dos historias y un mismo destino: sembrar, cosechar y producir en una de las zonas más alejadas de los puertos. Juan José Budeguer relató que su vida es el campo y que, desde los 12 años, se apasionó por un cultivo: la caña de azúcar. Miguel de Achaval tiene a su cargo uno de los establecimientos ganaderos más importantes de esta parte de la Argentina: Inversora Juramento. Ambos coinciden en que el NOA genera todas las oportunidades para posicionarse como un gran centro de producción en la medida que mejore la infraestructura y se combata la informalidad laboral, un flagelo que afecta al 50% de la fuerza del trabajo en la región y que ahuyenta a inversores extranjeros, que deben calificar en el mercado. A estas conclusiones se arribaron durante el panel “Agroindustria: producir y exportar desde el interior”, moderado por el CFO del Grupo Budeguer, Sergio Juárez, en el marco del Tercer Foro Estratégico IAEF NOA.

De Achaval arrancó su exposición contando que Inversora Juramento arrancó en Salta en la década de 1990 por impulso de la familia Brito (propietarios de Banco Macro) y, en la actualidad, cuenta con una superficie de más de 114.000 hectáreas. “En aquella época, el boom agroganadero se trasladó al norte del país desde el centro de Buenos Aires, con buenos campos y alimentos, además de una genética interesante”, señala. Ese establecimiento faena alrededor de 120.000 animales por año, con 15.000 vacas que producen calidad de terneros, aunque el ejecutivo advierte que no se cuenta con toda la materia prima, pero que sí encuentra proveedores que garantizan la calidad. Reconoce, además, que el problema que se le presenta a la actividad es la existencia de pocos kilos por terneros, en comparación con Estados Unidos o Australia. Considera interesante la demanda de carne vacuna por parte de China. “Nosotros la medimos en media res o en 40 cajas de distintos cortes”, acota.

Frente a la consulta acerca de lo que debería hacer el Estado para alentar, De Achaval lanzó una ironía que causó la sonrisa del público: “que se corra”, contestó. Al mismo tiempo, ya no en tono de broma, reconoció la tarea del Senasa para la protección no sólo de la salud animal, sino también de los consumidores y, naturalmente, de los productores que pueden vender a mejor calidad.  “No se respeta a ese organismo y es vital. Parecería que odiamos a tres empresas: YPF, Aerolíneas y Senasa; pero este último organismo ha demostrado que tiene agallas para meterse en un entorno que fue muy sindicalizado y que nos cuida. Al Ministerio de Economía hay que decirle que potencie al Senasa, porque nos enorgullece, tanto como a Estados Unidos su departamento de Agricultura. El presidente de Inversora Juramento añade que el NOA tiene mucho por desarrollar, con un clima ideal en Salta para la ganadería, de marzo a noviembre, que contribuye a la productividad.

 A su turno, Budeguer contó su historia de 50 años de trabajo, que arrancó con la caña de azúcar y que, hoy, se convirtió en uno de los principales jugadores del sector privado en el sector industrial azucarero, en la actividad agrícola y también en la ganadería, además de la vitivinicultura (expandida en Cuyo).

En todo ese período, el empresario señala que hubo momentos buenos, regulares y malos para la economía, pero que nunca bajó los brazos como una manera de rendirles homenaje a sus padres, que le inculcaron la pasión por el campo, y para dejar un legado a su familia, con tres hijos que mantienen la impronta fundacional.  Solo por mencionar algunas de las fábricas, en Tucumán cuentan con el ingenio Leales y recientemente adquirieron el Santa Bárbara. En Jujuy, a su vez, compraron el ingenio La Esperanza que desde el pase de manos en 2019 pasó de una producción de 400.000 a cerca de 900.000 toneladas de azúcar en 2025. “No hay actividad que siempre tenga momentos buenos”, desafía, mirando nuevos emprendimientos como la palta o el café.

En un momento, rememora que a los 12 años arrancó como mulero de caña de azúcar (no había tecnología disponible), ya que le gustaba estar en el campo. Y que los domingos, en vez de llevar a la calesita a sus hijos, los trasladaba al campo, algo que se volvió una costumbre. “Es un orgullo que ellos me acompañe y es bueno saber que lo que se construye habrá alguien que lo continúe”, agrega.

¿Qué puede impulsar el desarrollo regional?, se les consultó a los expositores. De Achaval responde rápidamente que la clave es combatir la informalidad que destruye la operatividad de las empresas. “Lo triste es que no haya grandes cambios, porque los inversores de las multinacionales no pueden competir con eso”, indica.  Budeguer coincide y cree que la reforma laboral contribuirá a formalizar más al empleo.  

Ambos señalan el déficit en infraestructura, particularmente en rutas para trasladar la producción que, generalmente, va hacia los puertos de Buenos Aires. “Se encarece el costo del flete y creo que debería avanzarse hacia la habilitación de salidas más cercanas al mar, como Chile”, indica Budeguer. De Achaval responde “lo mismo” y se ilusiona con las iniciativas del Gobierno nacional acerca de mejorar la red caminera. “Ojalá en cinco años nos acordemos que la promesa fue cumplida porque la Argentina necesita conectividad para que crezca”, finaliza.

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