Tiene 20 años, se consolida como figura de la natación del NOA y sueña con llegar a los Juegos Olímpicos

  • Juan Pablo Torres, nadador tucumano de 20 años, se consolida como figura del NOA tras lograr 15 récords provinciales y proyectar su camino a los Juegos Olímpicos desde Tucumán.
  • Pese a entrenar a doble turno, Torres debe autofinanciar sus viajes a torneos en Buenos Aires y Lima. Inició en la natación por salud y hoy busca sponsors para seguir compitiendo.
  • Su éxito resalta el potencial del deporte regional frente a barreras económicas. El debut internacional en Perú será clave para afianzarse en la élite y la Selección Argentina.

SUEÑO INTACTO. Torres trabaja con la idea poder dar el salto y llegar a la élite de la Natación. SUEÑO INTACTO. Torres trabaja con la idea poder dar el salto y llegar a la élite de la Natación.
Hace 1 Hs

Juan Pablo Torres no se detiene. Se entrena, compite, viaja, ajusta tiempos y vuelve a empezar. A los 20 años, el nadador tucumano se consolidó como una de las grandes promesas de la disciplina en la región, con un crecimiento sostenido que lo llevó a romper 15 récords provinciales y cinco del NOA. Su presente lo encuentra enfocado en nuevos objetivos, pero también enfrentando una realidad tan habitual como desafiante para los deportistas del interior: la falta de recursos.

Su último gran resultado fue en el Campeonato Nacional de 2025, en donde logró el tercer puesto en los 100 metros espalda, una prueba que lo tiene como protagonista. Sin embargo, para Torres, ese logro no es un techo, sino un punto de partida. “Para el Nacional me estoy preparando todos los días. Me entreno de lunes a sábado, hago doble turno martes y jueves y voy al gimnasio tres veces por semana”, cuenta, con la rutina marcada al detalle. El próximo compromiso será el Nacional que se disputará del 20 al 26 de abril en Buenos Aires. Más adelante, en julio, aparece otro desafío aún mayor: una competencia internacional universitaria en Lima, que podría significar su primera experiencia fuera del país. “Es una competencia importante, me sirve para saber cómo es competir en el exterior. Sería la primera vez”, explica.

Pero llegar no es fácil. En su caso, cada viaje implica un esfuerzo económico enorme. “Todo es autofinanciado. Tengo uno o dos sponsors, pero es muy poco”, señala. Para el Nacional en Buenos Aires, estima un gasto cercano a los $600.000 entre pasaje, alojamiento y comida. El desafío de Lima es aún mayor: unos U$S 2.100 de costos más el pasaje, que ronda los 800 dólares. “Estoy viendo si puedo conseguir ayuda, armar alguna nota al Gobierno o a la gente que pueda dar una mano”, agrega.

Esa realidad condiciona su calendario. Muchas veces debe elegir qué competencias disputar y cuáles dejar pasar. “Hay torneos a los que no voy para poder juntar plata para los más importantes”, explica. Incluso dentro del país, viajar implica un esfuerzo: Santiago del Estero, Salta o Catamarca son destinos habituales para buscar marcas clasificatorias.

El contexto local tampoco ayuda. “En Tucumán es muy difícil”, resume. La falta de competencias en la provincia lo obliga a salir constantemente si quiere crecer. Aun así, el vínculo con su club, Azucena, y con sus compañeros es un sostén clave. “El último Nacional fue especial porque fuimos varios del club, éramos siete. Fue un viaje único”, recuerda.

Torres quería ser jugador de fútbol, pero llegó a la natación casi por casualidad

Su historia con la natación comenzó casi por casualidad. De chico, quería jugar al fútbol, pero las distancias y la rutina familiar lo alejaron de esa posibilidad. Fue su padre quien lo acercó a la pileta, en parte por una recomendación médica. “Un profesor me invitó al plantel de la Selección y no paré más desde 2017”, cuenta. Desde entonces, el agua se convirtió en su lugar.

Hoy, sus metas están claras. En el corto plazo, quiere seguir subiendo al podio y buscar ese primer puesto que todavía se le niega en el Nacional. A mediano, consolidarse en el circuito y sumar experiencia internacional. Y a largo plazo, soñar en grande. “Uno de mis objetivos es seguir en la Selección, competir afuera… y si se puede, algún día pensar en unos Juegos Olímpicos”, dice.

Mientras tanto, Torres sigue en ese camino silencioso, lejos de los grandes focos, pero con una convicción que no se negocia. Se entrena en doble turno, se paga sus viajes, compite donde puede y se sostiene en el esfuerzo. Porque en el deporte, como en la vida, no siempre gana el que más tiene, sino el que no deja de intentarlo.

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