La cuenta pendiente de San Martín está en casa: qué muestran los números en La Ciudadela

El equipo de Yllana sigue invicto, pero la cosecha como local aparece como uno de los aspectos a corregir en la campaña.

La cuenta pendiente de San Martín está en casa: qué muestran los números en La Ciudadela Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
19 Abril 2026

El empate sin goles frente a Tristán Suárez dejó algo más profundo que dos puntos perdidos en La Ciudadela. Volvió a instalar una pregunta que en San Martín ya empieza a repetirse fecha tras fecha: ¿por qué le cuesta tanto hacerse fuerte en casa? El equipo de Andrés Yllana continúa invicto, se mantiene en zona de clasificación y sigue metido en la pelea grande de la zona B, pero no logra convertir su estadio en el factor decisivo que suele distinguir a los candidatos al ascenso.

La tabla, por ahora, lo sostiene en una posición expectante. Tras 10 fechas, San Martín aparece cuarto con 15 puntos, producto de tres victorias y seis empates, todavía sin derrotas. Por delante se ubican Gimnasia y Esgrima de Jujuy, líder con 21 unidades; el propio Tristán Suárez, que llegó a 17; y Nueva Chicago, tercero con 16. Es decir, el “Santo” sigue cerca de la cima, a una distancia remontable y con margen para crecer. Sin embargo, también queda la sensación de que podría estar bastante más arriba si hubiese capitalizado mejor sus presentaciones en Tucumán.

Los números de local son contundentes. San Martín disputó cinco encuentros en La Ciudadela y ganó solo uno: el 2 a 0 frente a Nueva Chicago, acaso su actuación más convincente en lo que va del torneo. Los otros cuatro terminaron en empate: 0 a 0 con Patronato, 2 a 2 frente a Deportivo Maipú, 1 a 1 contra Chacarita y el reciente 0 a 0 con el “Lechero”. Balance: siete puntos de 15 posibles. Traducido a términos de pelea grande, dejó escapar ocho unidades en su estadio.

Ese dato explica buena parte del presente. Mientras otros competidores suman triunfos que les permiten despegarse, San Martín acumula empates que ordenan la campaña, pero no la impulsan. Mantenerse invicto es valioso en una categoría áspera y extensa como la Primera Nacional. El problema es que empatar demasiado obliga a recuperar terreno afuera y vuelve más exigente cada fecha siguiente.

Yllana fue consultado por esa situación en conferencia y respondió con firmeza. “¿Cómo está en la tabla San Martín? Está cuarto, está invicto”, lanzó en conferencia de prensa, en desacuerdo con una mirada del periodista centrada únicamente en la deuda de local. El DT entiende que el análisis debe ser integral y que el equipo viene realizando una campaña sólida. Desde lo estadístico, no le falta razón: San Martín perdió cero partidos, recibió pocos goles y se mantiene en zona de protagonismo.

 “Me quedo con el rendimiento porque es lo único que puedo hacer yo como entrenador para influir después en el resultado; el resultado es inmanejable”, explicó el DT y agregó un matiz relevante: el rival llegaba segundo en la tabla y con una de las defensas más firmes del torneo. Según su lectura, San Martín manejó la pelota, generó situaciones y mereció más.

Problema a resolver

Allí aparece el nudo del problema. En La Ciudadela, la mayoría de los rivales llegan con un libreto parecido: líneas bajas, pocos espacios, orden defensivo y apuesta al error ajeno.

San Martín suele asumir el protagonismo, adelantar líneas y jugar en campo rival, pero muchas veces le cuesta romper esos bloques cerrados. Tiene posesión, iniciativa y control territorial, aunque no siempre profundidad. Cuando el gol no llega en el primer tramo, el partido se vuelve más pesado y el tiempo empieza a jugar en contra.

La producción ofensiva de local marca esa tendencia. En cinco partidos convirtió cinco goles, promedio exacto de uno por encuentro. Defensivamente respondió bien -sólo recibió tres tantos en casa-, pero no logra una frecuencia goleadora capaz de destrabar partidos cerrados. En una categoría en la que abundan marcadores cortos, esa diferencia pesa demasiado.

El fenómeno, además, no nació este año. En 2025 la localía tampoco fue avasallante. San Martín disputó 17 partidos en La Ciudadela: ganó seis, empató ocho y perdió tres. Marcó 17 goles y recibió 12. Sumó poco más del 50% de los puntos disponibles.

Otra vez aparece la misma matriz: demasiadas igualdades y una media de un gol por partido en casa. Es decir, la dificultad para transformar dominio en victorias ya venía de arrastre.

Entre aquella temporada y la actual, el “Santo” acumula 22 partidos oficiales en La Ciudadela con siete triunfos, 12 empates y tres derrotas. Convirtió 22 goles. El promedio vuelve a repetirse: uno por juego. Los números muestran una regularidad llamativa, pero también una limitación persistente.

¿Qué necesita para cambiarlo?

- Primero: más variantes ofensivas. Remates de media distancia, diagonales internas, sorpresa desde segunda línea y mayor movilidad de los atacantes para no facilitar referencias defensivas.

- Segundo: eficacia. En la Primera Nacional no abundan las chances claras; las pocas que aparecen deben terminar dentro de la red.

- Tercero: paciencia emocional. La Ciudadela empuja como pocos escenarios, pero también exige. Cuando el resultado no llega, la ansiedad suele acelerar decisiones.

“La gente sabe identificar cuando el equipo entrega y cuando el equipo rinde”, sostuvo Yllana. El aplauso final frente a Tristán Suárez confirmó que el hincha valoró la búsqueda pese al empate.

San Martín sigue vivo, cerca de la cima y con argumentos para ilusionarse. Pero si quiere alcanzar al “Lobo jujeño” -que hoy goleó 6 a 1 a Almagro-, superar a Tristán Suárez y sostenerse por encima de Nueva Chicago, deberá resolver cuanto antes la deuda que lo acompaña desde hace tiempo.

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