Acostarse a distintas horas cada día puede dañar el corazón más que dormir pocas horas, según un estudio
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Un estudio de BMC Cardiovascular Disorders determinó recientemente que variar el horario de acostarse daña el corazón más que dormir poco, al alterar el reloj biológico.
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Los investigadores monitorearon a personas de 46 años durante una década; un 4% sufrió infartos o ictus, evidenciando el impacto de la irregularidad en la presión arterial.
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Los hallazgos destacan que regularizar el sueño, con un margen menor a una hora, es un hábito accesible y sin fármacos clave para prevenir futuras patologías cardíacas.
EN HORARIO. Para dormir mejor, hay que tener un horario fijo para comenzar el descanso. Un factor que reduce la posibilidad de patologías en el corazón. (Imagen web)
Aunque dormir entre siete y nueve horas es lo recomendado, el beneficio se pierde si el horario fluctúa constantemente. La estabilidad ayuda a regular la presión arterial y el metabolismo. El estudio, publicado en BMC Cardiovascular Disorders, apunta a que el reloj biológico podría resentirse más por el desorden al inicio del sueño que por su final, abriendo una nueva perspectiva sobre la salud del corazón.
Los datos se recogieron mediante dispositivos de actividad que registraron durante siete días los patrones de sueño a los 46 años. Posteriormente se siguió la evolución de los participantes durante más de 10 años. En ese tiempo, 128 personas (un 4%) sufrieron eventos cardiovasculares mayores, como infarto, ictus o insuficiencia cardiaca.
La investigación destaca que acostarse y levantarse a horas muy distintas cada día puede ser incluso más perjudicial para el corazón que dormir pocas horas. Para proteger la salud cardiovascular, los científicos sugieren intentar irse a la cama y despertar a la misma hora todos los días (con un margen no mayor a 30-60 minutos de diferencia), además de dormir el tiempo recomendado.
Estos hallazgos resaltan la importancia de mantener hábitos de sueño consistentes. Pero es bien sabido, que en una sociedad marcada por horarios cambiantes, pantallas nocturnas y jornadas irregulares, mantener una hora fija para dormir se ha convertido casi en un lujo.
Y lo que genera una inquietante preocupación que deja al descubierto la poca responsabilidad del cuidado físico es que es un factor que la mayoría de las personas puede modificar. No requiere medicación ni intervenciones complejas, solo consistencia.




















