Escuelas en alerta: cuál es el protocolo de Tucumán ante amenazas de tiroteo

  • El Ministerio de Educación de Tucumán lanzó un protocolo ante amenazas de tiroteo en escuelas para prevenir violencia y organizar la respuesta institucional ante estos delitos.
  • Ante el aumento de mensajes virales y denuncias, la guía propone pasar de lo punitivo a un enfoque pedagógico basado en la escucha, el diálogo familiar y controles policiales.
  • La medida busca reconstruir el lazo social y la responsabilidad adulta, alertando que las amenazas no son bromas sino delitos que exigen una respuesta colectiva y urgente.

MÁS CONTROLES. La policía de la provincia realiza controles en instituciones educativas de la provincia. LA GACETA/ Foto de Analía Jaramillo MÁS CONTROLES. La policía de la provincia realiza controles en instituciones educativas de la provincia. LA GACETA/ Foto de Analía Jaramillo
Hace 1 Hs

Entre advertencias que escalan, mensajes virales y silencios difíciles de interpretar, las amenazas de tiroteo empezaron a formar parte de conversaciones cotidianas entre estudiantes. Es por eso que ahora, el Ministerio de Educación busca encauzar cómo deben abordarse estas situaciones en las escuelas con nuevas pautas de orientación.

Como un complemento de la "Guía para el abordaje de situaciones escolares problemáticas", el más reciente  documento plantea un cambio de enfoque que lejos de respuestas exclusivamente sancionatorias, propone priorizar la escucha, el acompañamiento y la construcción de espacios de diálogo con estudiantes, docentes y familias.

Punto 1: Contención institucional 

Uno de los ejes centrales es la necesidad de generar instancias de escucha dentro de las escuelas para canalizar la tensión, el miedo y la incertidumbre que provocan este tipo de amenazas.

En ese sentido, se indica evitar la circulación de versiones no confirmadas y fortalecer un encuadre institucional claro que permita abordar cada situación sin agravar el clima escolar.

Por otro lado, se remarca la importancia de sostener los roles de docentes, directivos, familias y alumnos, evitando desdibujamientos en momentos de crisis.

Punto 2: Diálogo, reflexión y responsabilidad

El texto pone especial énfasis en el trabajo con los alumnos, promoviendo espacios de intercambio dentro de las aulas y otros ámbitos escolares. Allí, se busca que los estudiantes puedan expresar cómo interpretan estos hechos y reflexionar sobre sus consecuencias.

Las autoridades advierten que las amenazas de muerte no deben ser consideradas “una broma”, ya que constituyen un delito y una forma de violencia. Incluso, subrayan que la difusión de estos mensajes también implica participación en esa violencia.

A su vez, se propone construir criterios colectivos sobre responsabilidades y posibles sanciones, pero siempre desde un enfoque pedagógico que evite respuestas punitivas inmediatas.

Punto 3: Vínculos y confianza

El documento destaca la importancia del vínculo pedagógico basado en la confianza, la escucha y la legitimación de la palabra estudiantil. También introduce una idea poco habitual en este tipo de protocolos: la “hospitalidad” como forma de intervención, entendida como un modo de acompañar sin invadir ni desestimar lo que expresan los jóvenes.

En esa línea, se sugiere que participen docentes o adultos que sean referentes significativos para los estudiantes, con quienes exista una relación de cercanía.

Punto 4: Presencia, límites y acompañamiento familiar

Otro punto clave es el trabajo con las familias. El Ministerio recomienda generar encuentros en el corto plazo para reforzar el rol adulto en el cuidado de niños y adolescentes.

Entre las sugerencias, se incluye promover el diálogo cotidiano, incluso frente a silencios o resistencias, y recuperar la presencia activa en la vida de los hijos, en un contexto atravesado por la hiperconectividad y la sobrecarga de actividades.

También se hace hincapié en la necesidad de establecer límites claros, no desde una lógica punitiva, sino como una forma de cuidado, contención y responsabilidad.

El documento concluye que las amenazas de tiroteo no solo son hechos aislados, sino situaciones que ponen en juego el lazo social, la responsabilidad adulta y las condiciones de cuidado dentro de las escuelas.

Por eso, insiste en la necesidad de respuestas colectivas, con diálogo entre equipos educativos y acompañamiento institucional, evitando que docentes o profesionales queden aislados frente a este tipo de circunstancias.

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