Casa Histórica.
José María Posse
Para LA GACETA
Habiendo concluido mi ciclo al frente de la Casa Histórica, quiero agradecer a las autoridades de la Secretaría de Cultura de la Nación y de la Dirección Nacional de Museos por el apoyo brindado en estos dos años, en los que tuve el honor y el privilegio de estar al frente de ésta institución.
Sintéticamente quiero contarles que durante mi gestión hemos enriquecido el patrimonio histórico del museo con la segunda mayor de donación de objetos en la historia de la casa, luego de la colección Padilla. Destaco los cuadros del pintor francés Amadeo Grass, fechados en 1834, de doña Agueda Tejerina y su marido y la cama y ajuar que perteneció a doña Lucía Aráoz, la recordada Rubia de la Patria, por ser la reina del baile de la Independencia en 1816. Quedo agradecido con los donantes, por la confianza puesta en mi persona.
Asimismo hemos incorporado la indispensable climatización de la sala de reserva, donde se atesoran los objetos más valiosos del museo, y que deben conservarse en condiciones de temperatura y humedad determinada. Gracias a la fundación Banco Macro por su generosidad, y también a ellos la provisión de computadoras y elementos próximos a llegar a la institución. También a la Fundación León por la provisión de sillas de ruedas y equipamientos.
El área educativa ha sido enriquecida con la restauración del mural de Isaías Nougués, que es aplicado para que los niños que nos visitan puedan desarrollar sus condiciones artísticas de dibujo y pintura, mientras aprenden de nuestra historia. Esta sala se convierte en un SUM, escenario de charlas, ciclos, conferencias presentaciones de libros, transformándose en otro espacio cultural que brinda la casa a los visitantes.
Hemos abierto el patio de homenajes a toda la comunidad, donde se desarrollaron incontables actividades culturales. De actos memorables, han participado las principales colectividades de la provincia, mostrando su música, su arte y su cultura. También fue el lugar de encuentro de la mesa interreligiosa, quien tomó a la Casa de todos los argentinos como el sitio elegido para dar su mensaje de paz y unidad al mundo.
El cambio de guardia de los soldados históricos del regimiento 10 de montaña, general Racedo se convirtió también en un clásico que disfrutan los tucumanos y turistas los primeros jueves de cada mes, habiendo recuperado su uniforme completo con el armamento histórico correspondiente.
La nueva muestra museológica, en donde se pueden observar algunos de los nuevos objetos recientemente donados a la Casa, ha sido visitada sólo en el último año por más de 338.000 visitantes de todo el país y del exterior, quienes nos han dejado innumerables muestras de regocijo por la forma en la que fueron atendidos y la calidad museográfica.
La Sala de la Jura, sin duda alguna el lugar más emblemático del museo, ha sido reacondicionada con las banderas que corresponden al protocolo vigente. Es de destacar la restauración realizada a la Mesa de la Jura auténtica, verdadera joya museográfica.
La Casa recibió la visita de nuestras principales autoridades nacionales, de Tucumán y provincias vecinas, como también la de embajadores de países como Japón, Estados Unidos, Alemania y Francia, entre otros quienes se maravillaron con la historia de la Casa y con la calidad de los bajorrelieves de nuestra Lola Mora, los que fueron acondicionados para el deleite general.
Cada uno de los equipos, desde los guías de la casa, los profesionales que conducen la preservación, guarda y restauración de los objetos, tuvieron la oportunidad de desarrollar sus talentos. El área educativa también brilló, sobre todo en la instrumentación de programas de inclusión. Para ello dotamos a la casa de rampas de acceso con sus respectivas barandas y objetos que pueden ser manipulados por personas con ciertas discapacidades que necesitan lo sensorial del tacto para conocer nuestra historia. Nuestra biblioteca recibió también importantes donaciones de libros y colecciones, abriéndose a la comunidad con especial profesionalismo.
Destaco que mi directiva a las diferentes áreas de trabajo fue dejar toda cuestión política de lado. La casa histórica es de todos los argentinos, no existe lugar para el desarrollo de partidismos de ninguna especie. Los tres ejes que deben trabajarse son: la historia de la Casa, del proceso independentista y del Congreso de Tucumán. La gente que nos visita debe salir orgullosa de su historia, y eso fue conseguido.
Colectividades
La Casa Histórica se abrió a todas las colectividades, tal el caso de los afrodescendientes, fundamentales en los tiempos de la independencia, a las agrupaciones tradicionalistas gauchas, con su canto, su baile y reservorio de tradiciones; al pueblo romaní, la comunidad japonesa que colocó un olivo en el tercer patio, en conmemoración de los 80 años de Hiroshima y Nagasaki, entre tantas. Diferentes municipios y comunas también tuvieron su espacio para contar su historia y costumbres.
Nuestros héroes de Malvinas tuvieron su espacio con un museo itinerante; el taller de randeras tucumanas fue también un punto de interés muy destacado.
Quiero agradecer a los empleados de la Casa Histórica, a todos ellos sin excepción; desde el equipo de mantenimiento, los administrativos y profesionales, por el impecable trabajo que realizan. Sin ellos sería imposible el trabajo que se realiza de lunes a lunes en una casa que por su edad, necesita reparaciones continuas. La recepción de cientos y miles de personas, que se realiza diariamente es un trabajo titánico, que debe ser reconocido por la comunidad.
Destaco especialmente a la encargada de ceremonial y protocolo, Dilma Toconas, por su brillante trabajo como gestora cultural del Museo. Su trabajo para la recepción del 9 de julio, fechas patrias e innumerables actos que se realizan en la Casa es reconocido en todos los ámbitos.
Me voy con la conciencia del deber cumplido y con la esperanza de poder seguir colaborando con el Museo desde otros lugares. Gracias nuevamente a las autoridades nacionales, por la confianza puesta en mí.


















