Recuerdos fotográficos: 1920-21. La breve vida del avión “El Halcón Tucumano”
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
La pasión por la aviación en Tucumán comenzó en 1911, cuando aterrizó por primera vez una precaria nave conducida por Marcel Paillette en el parque 9 de Julio. Tres años después llega el español Piñero, que hace vuelos a beneficio, aterriza en Villa Nougués y el 2 de febrero, durante un festival, hace un mal cálculo y destroza la hélice al tocar tierra. Volcó la máquina y el piloto salió ileso. Fue el primer accidente en el suelo de la provincia.
Con la fiebre de los vuelos instalada, Nicanor Posse fundó en 1919 el Aero Club Tucumán. La entidad compró un avión Avro, que llegó a Tucumán el 5 de abril de 1920, al que llamaron “El Halcón Tucumano”.
Contrataron al piloto inglés Sidney Henry Holland, que no tuvo mucha suerte con el avión, ya que una semana después, el martes 13 de abril, se accidentó en Lules. El mismo capitán Holland les contó a los periodistas de LA GACETA lo sucedido. “El accidente no es nada. Aquí se magnifica la cosa”, dijo. Explicó que el lugar para aterrizar era excesivamente reducido y demasiado adornado con banderas y gallardetes y por ello dio vueltas y eligió otro sitio cerca. Pero “iniciada la corrida preliminar para efectuar el ´decollage´, un grupo de curiosos se puso en el camino, lo que obligó a virar bruscamente haciendo un fuerte golpe de altura a fin de poder salvar un alambrado pequeño que estaba ante mí”. Se enganchó parte de la nave en el alambre y volcó el biplano.
En la nave, además de Holland viajaban Posse y el doctor Sandoval. Concluyó el piloto: “El golpe fue algo recio resultando tanto mis acompañantes y yo con contusiones sin ninguna importancia y el aparato con algunas averías. Y nada más. Esto es todo. En breve el avión estará arreglado y de esta incidencia, ni el recuerdo”.
Según la crónica del 5 de diciembre de 1920, donde se cuenta sobre el perro “Chop” y su relación con el piloto, Holland tuvo ese año otro percance, que lo llevó a estar en cama durante tres días. No se sabe si eso dejó la máquina en malas condiciones. En la nota “En marzo de 1921 se destruye el halcón tucumano” (29/03/2021) se cuenta que meses antes la nave había sufrido serios daños, razón por la cual Posse decidió terminar el contrato con Holland.
El 15 de marzo de 1921, un nuevo piloto, Georges Sariotte, sometió al aparato a pruebas para dejarlo en condiciones. Ocupó la cabina mientras el mecánico Víctor Fernández empujaba la hélice para ponerlo en marcha. A la quinta tentativa, Sariotte notó una pequeña llama en el magneto. Cerró la llave del tanque de nafta, que contenía 65 litros, pero las llamas se propagaron y debió saltar. Antes de que pudieran hacer nada explotó el depósito de nafta. “Las llamas se extendieron rápidamente hallándose el Halcón reducido a cenizas, salvo los extremos de las aletas y de la cola cuando llegó el Cuerpo de Bomberos”.
La primera imagen del avión fue cedida por José Posse. La otra foto, de la nave incendiada, se publicó en LA GACETA del 16 de marzo de 1920.



















