Caída de la natalidad en Argentina: por qué puede ser una oportunidad estratégica para el desarrollo
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La UCA reveló en Argentina que casi 6 de cada 10 niños son pobres y el 30% padece hambre, pese a una leve mejora por la baja inflación y el aumento de transferencias sociales.
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El informe destaca que el 60% de los padres tiene empleo informal y la indigencia bajó al 10%. Persisten graves carencias en educación, tecnología y seguridad alimentaria.
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Expertos plantean que la caída de la natalidad es una oportunidad estratégica para priorizar la inversión por niño y convertir las políticas de infancia en una política de Estado.
La pobreza infantil en Argentina continúa en niveles alarmantes. Según datos difundidos por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), casi seis de cada 10 niños son pobres y el 30% no come regularmente, una situación que refleja la profundidad de la crisis social.
En diálogo con "La mañana empieza aquí" de LG Play, la investigadora Ianina Tuñon explicó que, aunque hubo una baja en los indicadores, se trata de una mejora coyuntural. “La realidad es que la pobreza monetaria, que es de la que estamos hablando, a lo largo de los últimos años viene teniendo una merma. Estos son 15 años de evaluación y en la primera parte nunca tuvimos menos de un 40% de niños pobres”, señaló.
Durante la pandemia de coronavirus, el indicador alcanzó un pico del 62%, mientras que actualmente se ubica en el 54%. “Dentro de ese 54% de niños pobres, tenemos un 10% de pobres indigentes”, detalló. Este último dato también mostró una mejora: “La pobreza indigente también bajó siete puntos porque estábamos el año pasado en 17 y llegamos a 10 en 2025”.
Sin embargo, Tuñon remarcó que los niveles siguen siendo muy elevados: “Lo cierto es que todavía estamos en valores sumamente altos, y mucho más altos de lo que eran entre 2010 y 2017, cuando estábamos en un piso histórico de un 40%”.
Entre las razones de la reciente mejora, la especialista mencionó dos factores centrales: la desaceleración de la inflación y el aumento de las transferencias sociales. “Hubo una baja muy importante de la inflación y también un aumento significativo de las transferencias de ingresos como la Asignación Universal por Hijo, la tarjeta alimentar y su ampliación a chicos de 14 a 17 años”, explicó.
Alimentación en crisis
Más allá de los ingresos, los datos reflejan un deterioro profundo en las condiciones de vida. “Tenemos un tercio de los chicos en hogares que tienen bastantes dificultades para garantizar la alimentación”, advirtió Tuñon, y agregó que “prácticamente un 60% está recibiendo o tarjeta alimentar o alimentación escolar”.
En ese contexto, la escuela y los comedores comunitarios se volvieron fundamentales. “La alimentación escolar se ha vuelto algo muy relevante para la infancia”, afirmó, al tiempo que destacó el crecimiento de estrategias como retirar comida para llevar al hogar. Sobre el dato de que el 30% de los niños no come regularmente, precisó: “En las casas, la comida que suele omitirse es la cena, donde por ahí se come algo muy sencillo acompañado de un mate cocido”.
El empleo, clave para revertir la tendencia
La investigadora subrayó que el futuro de estos indicadores dependerá en gran medida del mercado laboral. “Prácticamente seis de cada 10 niños viven en hogares donde sus padres son trabajadores informales o precarizados”, indicó. “Va a depender mucho de la estabilidad del empleo, de que no se dispare la desocupación y que estos hogares no solamente reciban transferencias, sino que también puedan generar sus propios ingresos”, agregó.
En ese sentido, fue contundente: “Si no hay empleo para los padres es muy difícil que baje la pobreza económica”.
Más allá de la pobreza económica
El informe también revela otras privaciones estructurales que afectan el desarrollo infantil. “Más de un 50% no hace deportes extraescolares, más de un 80% no realiza actividades culturales y más de un 60% no tiene una computadora en su casa”, detalló.
A esto se suma la situación educativa: “Casi cuatro de cada 10 niños, según sus padres, aprenden poco en la escuela. Hay suspensión de clases, ausentismo docente y problemas de asistencia”.
Menos nacimientos, una oportunidad
En medio de este panorama, Tuñon planteó un dato clave: la caída de la natalidad en Argentina. Lejos de ser solo un fenómeno demográfico, lo consideró una oportunidad estratégica. “Tenemos muchas deudas con una infancia que, como todos sabemos, cada vez son menos porque la tasa de natalidad viene bajando mucho, lo cual se constituye en una gran oportunidad”, afirmó.
“Cada niño va a ser en la Argentina un bien muy preciado y deberíamos aprovechar para invertir mejor en ellos”, subrayó.
“Hay que orientar los presupuestos, capacitar, transformar las currículas y tener una iniciativa muy valiente que pueda preservarse independientemente del cambio de gobiernos. Que sea realmente una política de Estado”, sentenció.

















