Recuerdos fotográficos: La deliciosa Tucumán que encontró Roosevelt en 1913

En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.

Recuerdos fotográficos: La deliciosa Tucumán que encontró Roosevelt en 1913

El domingo 16 de noviembre de 1913 el ex presidente norteamericano Theodore Roosevelt (1858-1919) visitó Tucumán. Se quedó en dos maratónicas jornadas en las que se maravilló con la provincia. Describiría meses después en el diario The Outlook de Washington las impresiones que recogió.

Llegó en tren, lo recibió el gobernador Ernesto Padilla y lo llevaron en auto por el centro. Una multitud se apiñaba en las inmediaciones. Primero visitó la Casa Histórica, en la cual en ese tiempo sólo quedaba en pie el Salón de la Jura, dentro de un templete de estilo neoclásico, a lo que se sumaba el entorno, que había engalanado Lola Mora en 1904. Sin nombrarla, Roosevelt destacaría en su texto los “hermosos relieves en grandes placas de bronce” de la entrada, que rememoran el 25 de mayo y el 9 de julio. En la imagen grande, que nos envió el ingeniero Horacio Ibarreche, aparecen durante la visita a la Casa Histórica la señora Hortensia Etchecopar de Avellaneda, la esposa de Roosevelt, Edith, y  Margaret Roosevelt (quien habría sido sobrina) y la esposa del gobernador, Elvira Salvatierra de Padilla. Luego visitaron la Sociedad Sarmiento, la plaza Belgrano, la Catedral y la Merced. En la foto pequeña se ve al gobernador y a Roosevelt acomodándose el sombrero, hablando con un sacerdote al salir de la vieja iglesia de La Merced.  “No sólo es Tucumán la ciudad donde se declaró la Independencia Argentina, sino que cuatro años antes, en 1812, fue también teatro de una de las primeras batallas contra los españoles. Los soldados argentinos no eran tropas regulares, pero sí voluntarios: fue una especie de Bunker Hill”, dijo. Añadió que “los habitantes de Tucumán, parece, son muy religiosos, pero tolerantes de otros cultos que el suyo” .

Recuerdos fotográficos: La deliciosa Tucumán que encontró Roosevelt en 1913
Recuerdos fotográficos: La deliciosa Tucumán que encontró Roosevelt en 1913

Lo llevaron a la Estación Experimental y a la muestra gimnástica de escuelas en el Gimnasio “24 de Septiembre” (donde hoy está el Centro de Salud). El lunes 17 lo llevaron al ingenio San Pablo y a Villa Nougués. Le gustó tanto el paraje que el ingeniero Luis F. Nougués le regaló una hectárea en la villa. Esa elevación se conoce hoy como “La loma de Roosevelt”. Después visitó la Usina de la Quebrada de Lules y los ingenios Mercedes y Santa Ana. Luego se despidió y viajó a Córdoba.

En The Outlook elogió las bibliotecas y la educación tucumana: “En esta ciudad subtropical del norte de la Argentina, la consagración de los maestros y su inteligente aplicación de los métodos modernos, la universalidad de la educación a los niños, el tipo de educación superior que se practica como un ideal realizable, y también la forma del entrenamiento físico y deportes, son exponentes que reflejarían gran crédito a cualquier ciudad progresista en nuestro país”.

Remarcó, además, que “la ciudad de Tucumán, propiamente dicha, contiene unos cien mil habitantes y la encontramos deliciosa, con su peculiar aspecto pintorescamente colonial, pero sin la desventaja de la mayoría de esas ciudades del Viejo Mundo, tan poco deseables por todos los turistas”.

Más información en notas de Carlos Páez de la Torre (h): “Teodoro Roosevelt en Tucumán (La Tarde, 27/12/1984); “Cuando vino Roosevelt” (LA GACETA, 13/07/1996); “Roosevelt y las iglesias” (LG, 08/11/2014 ) y “Visiones de Roosevelt” (LG, 21/02/2020)

El texto de Roosevelt está publicado en “Miradas sobre Tucumán”, de la Fundación Lillo, 2016.


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