La crisis económica jaquea los espectáculos en Tucumán

  • La industria del espectáculo en Tucumán sufre una caída de público del 30% al 50% este año debido a la crisis económica, provocando suspensiones y cierres de salas locales.
  • Referentes del sector alertan que la situación es más crítica que en la pandemia. Mientras shows masivos como Tan Biónica resisten, el circuito de salas pequeñas está al límite.
  • El impacto de la inflación amenaza la continuidad de centros culturales históricos. Se prevé un panorama de incertidumbre que obligará a redefinir la oferta artística regional.

LA EXCEPCIÓN. Tan Biónica vendió 13.000 entradas y fue el show más convocante en un comienzo de año con suspensiones y cancelaciones. LA EXCEPCIÓN. Tan Biónica vendió 13.000 entradas y fue el show más convocante en un comienzo de año con suspensiones y cancelaciones.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto 26 Abril 2026

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Ante una crisis económica, los consumos culturales y artísticos sufren especialmente y el resultado está a la vista: funciones suspendidas por falta de público, proyectos pospuestos por imposibilidad de financiamiento y espacios que cierran, donde lo gastronómico convivía con propuestas musicales o performáticas.

Desde hace semanas, Papaya (Balcarce al 500) tiene cartel de “Se alquila”, en un lugar donde hubo ciclos de jazz y de rock; y a fin de mes cerrará el espacio autogestionado de Pangea (Laprida 289), para mencionar sólo dos lugares menos para shows.

“Desde mediados del año pasado, nuestra cooperativa se encuentra luchando contra unas condiciones económicas crecientemente adversas. El aumento desproporcionado de los costos fijos y el ascenso sostenido del costo de los insumos, ponen a nuestra fuerza de trabajo en una situación de extrema precariedad. El presente es de tal gravedad que nos resulta insostenible”, se señaló en las redes sociales desde Pangea, que tiene 20 años de trayectoria y por donde pasaron más de 100 empleados e infinidad de artistas.

LUEGO DE 20 AÑOS. El espacio Pangea anunció su cierre a fin de mes. LUEGO DE 20 AÑOS. El espacio Pangea anunció su cierre a fin de mes. LA GACETA / FOTO DE NAZARENA ORTIZ

En simultáneo, desde el último trimestre del año pasado vienen levantándose recitales y obras de teatro porque no se venden entradas anticipadas que cubran ciertos gastos fijos (como alquiler de equipos o traslados cuando son grupos que llegan desde otras provincias) o el mínimo que piden algunas salas. Incluso hay otras circunstancias, como la vivida el domingo en Casa Luján cuando se anunció que se canceló la obra “Lo que queda” debido a “los problemas de transporte en Tucumán y la falta de recursos económicos que hace que quienes son elenco no puedan llegar a la sala y calculamos que menos el público”. “Contar los motivos es visibilizar parte de la situación de la cultura”, se advirtió.

El panorama de la escasez de espectadores excede las salas independientes. Sólo en este último mes, el teatro Mercedes Sosa levantó el espectáculo de tango de Mora Godoy (referente internacional de baile) y postergó el de L-Gante para septiembre -ver “Las entradas...” en página 23-; mientras que otros shows, como el de Tini Stoessel en el Hipódromo, no tuvieron el éxito esperado. En lo que va de 2026, sólo Tan Biónica pudo colgar el cartel de agotado con 13.000 localidades vendidas, pero luego de un gran susto inicial por lo lento que comenzó la comercialización.

Trabajar a riesgo

Las alarmas se encendieron por todos lados, ya que la merma de público no se limita a un escenario ni a una propuesta. Si fuese una serie de televisión, bien se podría aplicar la frase emblema de “El eternauta”: “nadie se salva solo”.

COSTOS EN AUMENTO. El productor Julio César Rasuk sufre la situación. COSTOS EN AUMENTO. El productor Julio César Rasuk sufre la situación.

Julio César Rasuk cedió la gestión de Santos Discépolo y se concentró en la producción de espectáculos. “Repercute mucho lo económico, estamos trabajando a riesgo compartido con las bandas, lo charlamos mucho aunque tengo un año cargadísimo de agenda. El corte de tickets de grupos tucumanos bajó el 50% y cuando son bandas nacionales, es del 30%. La gente elige qué ver, no es cómo antes que compraba a todo lo que venía”, describe.

Desde su mirada, lo peor lo sufren los proyectos más chicos. “Y también se nota en los bares con espectáculos, que antes se completaban ingresos con la barra y hoy se vende poco. Si pueden tomar agua gratis como ofrecemos, mejor”, añade.

Incluso lo que ocurre en el plano internacional complica. “Hace poco compré 50 vuelos, los pago y me llega un aviso de un impuesto extra por el costo del petróleo por la guerra, de varios millones más. Los hoteles están caros, la comida y todo es así. Todo el mundo que trabaja conmigo cobra, porque es lo que corresponde. Aún así, sigo apostando aunque sea a pérdida, como el ciclo con bandas emergentes que estoy organizando”, sostiene.

La situación no conoce de géneros ni de estilos. El folclore lo soporta igualmente. Gustavo Suárez administra la histórica peña El Alto de la Lechuza: “Está de terror, ni en la pandemia lo sentí tanto. Mis proveedores me recriminaban por la baja compra que le estoy haciendo, pero no se vende nada. El consumo bajo entre el 40% y el 50%, recaudamos para pagar impuestos y servicios y a veces no llegamos”.

“Es muy triste lo que se está viviendo y espero de todo corazón que esta situación pueda dar un giro para mejor, porque es muy difícil seguir sosteniendo todo sin ninguna ayuda de nadie, salvo de Dios. Necesitamos el apoyo del Gobierno en todo sentido”, agregó y detalló que sus gastos fijos en servicios rondan los $2 millones de luz, $500.000 de gas y $150.000 de agua, sin contar con sueldos de empleados.

Gonzalo Soriare (Alma Music y ACV Producciones) destaca que “los ‘enlatados’ que vienen desde Buenos Aires son los espectáculos que mejores funcionan en taquilla, aunque ninguno agota; tienen mejor aceitadas la logística y la crisis no les ha llegado del todo”. “Hay cambios drásticos en el manejo de las tecnologías y estas producciones ya no afectan tanta mano de obra local como prensa, diseñadores, fotógrafos, productores de contenidos, publicistas, etcétera. Casi todo se maneja desde una oficina en la Capital Federal con IA y por redes sociales. El ecosistema local no encuentra contención ni siquiera por las áreas de culturas de cada distrito. En la provincia existe una política de menosprecio al impulso y el fortalecimiento por la quita de recursos que han hecho al sector y falta de seguimiento de los diferentes proyectos durante años. Además, la constante importación para los festivales de la provincia de artistas nacionales extremadamente costosos, que en la mayoría de los casos no son ni taquilleros ya, aún siendo eventos gratuitos genera una competencia desleal para cualquier producción local privada. Fomentar la cultura local es generar trabajo para quienes viven aquí”, reclama.

La actriz, bailarina y gestora cultural Noé Andrade integra el Teatro Estable de la Provincia y en paralelo conduce la sala independiente Puerto Libertad de modo ad honorem: “no comulgo con la palabra resistencia, porque conlleva una connotación negativa. Son muchísimos años de brindar nuestras espaldas, tiempo, reniegos con la burocracia, toda la energía, dinero que no se tiene, esfuerzo denodado para todo, lesiones por levantar cosas pesadas, accidentes, crisis internas... todo puesto al servicio de las artes escénicas con el mayor de los orgullos. El valor y la recompensa más grande es intangible y breve”. En su espacio trabajan permanente tres familias, aparte de las personas que intervienen en cada concierto o función.

“La calidad y cantidad del trabajo es cada vez mayor, como así también las necesidades de restauración edilicia, arreglos y reemplazo de equipamiento técnico, pero esa inversión es inviable debido a los bajísimos ingresos de boletería. Pero acá sigo y seguiremos aunque las fuerzas y la salud física y mental pendan de un hilo. Hay una programación que cumplir, otra que se va armando y una agenda disponible para llegar a la mayor cantidad de público posible”, concluye, con la conciencia de que las pasiones no responden a la razón.

Opiniones

Daniel Deleo (productor).- La situación actual de las salas atraviesa un escenario difícil: por un lado, una inflación persistente obliga al público a recortar gastos recreativos para priorizar la canasta básica (hoy la gente tiene que elegir entre una cena o una entrada); y por otro, un aumento drástico en los costos operativos y básicos que se hacen muy complejo ajustarlos y asfixia muy fuerte los márgenes de rentabilidad. La crisis se traduce en una merma de público de entre el 25% y el 35%, lo que obliga a los productores a redefinir su forma de gestión de los shows. Para poder resistir la realidad, se va dejado de ser un simple exhibidor-programador-organizador para convertirse en un “gestor de comunidades”, con preventas con descuentos escalonados, alianzas con comercios o gremios locales (cayeron de sobremanera) y promociones segmentadas (como el 2x1 o beneficios a jubilados y estudiantes). La planificación con tiempo es clave, sacando a la venta las entradas a veces hasta con seis meses de anticipación, contratando hoteles y traslados, la publicidad y tantos gastos más. Eso hace que la inversión previa sea mayor, en una balanza casi imposible de nivelar y equilibrar para el éxito. Es innegable que la situación económica golpea fuerte respecto a temporadas anteriores. Para algunos, ser productor de espectáculos lleva una Impronta o una pasión especial, ahora más exigido que nunca… El desafío actual no es solo vender una entrada, sino ofrecer el show como un refugio o experiencia completa que justifique la inversión del espectador en un contexto de incertidumbre. La calidad artística sigue siendo la principal herramienta de resistencia ante la coyuntura económica actual. Nuestro mayor reto es definir el precio justo y accesible sin cometer errores, porque quedamos fuera del mercado. Estamos trabajando con márgenes muy ajustados, pero la cultura siempre fue un espacio de refugio y de resistencia en Tucumán.

Silvina de Faveri (cantante y productora).- Estamos en un contexto difícil, pero que sentimos el arte es mas necesario que nunca. En nuestro ciclo “¿Qué te parece?” en La Fondita tomamos algunas decisiones en relación al formato y ajustamos la propuesta gastronómica para que haya opciones de calidad para todos los bolsillos con derecho de espectáculo al sobre. Queremos dar visibilidad a todos los involucrados en la propuesta y poner en valor cada uno de los gestos y tareas en un encuentro íntimo con la canción y la composición.

Fernando Ríos (gestor y responsable de CiTá espacio de cultura).- No es la primera vez que atravesamos crisis, pero hoy el apretón monetario secó todos los bolsillos. Las familias nos vemos obligadas a repensar nuestro presupuesto y en el orden de restricciones, el consumo de bienes culturales -y específicamente lo que ofrecemos como salas independientes- está en la primera línea. Todo es desparejo e incluso injusto, con youtubers improvisados que ofrecen eventos de dudosa calidad pero llenan salas de 1.500 personas y otros espectáculos que son una caricia al alma pero difícilmente llenen una sala de 40 espectadores. Es un problema que vino a quedarse y lo económico, en todo caso, corrió el velo. Sin dudas es un problema multicausa, y creo que la principal causa sea la parálisis que tenemos como colectivo independiente, la nula o escasa articulación hacia adentro y hacia afuera con los organismos oficiales que no embocan una política pública coherente. La orfandad por parte del Estado nacional en cuanto a su mirada horrible sobre la cultura nos obliga a repensarnos, y es cuando uno espera un compromiso de toda la comunidad artística y de los órganos municipales y provinciales competentes en el área. ¿Todo es plata lo que uno espera del Estado? ¡No siempre! Por ejemplo, dentro de la competencia del Ente Cultural (al que todos reconocemos como nuestro interlocutor válido), ¿no podríamos articular un trabajo conjunto en programación de festivales barriales y de cercanía? ¿No podemos organizar cursos de formación para gestores y artistas sobre comunicación? ¿No podemos llevar adelante políticas de fomento para el teatro dirigido al público infantil y adolescente? ¿Quién se preocupa de la oferta cultural para chicos de 12 a 18 años? El Ente debe sostener aún más el trabajo de los cuerpos estables con una programación de calidad a precios populares sostenida los 365 días del año; y nosotros, como salas independiente, también debemos repensarnos, en nuestra comunicación con nuestros vecinos para que sean casi una sede barrial, que se apropien de ellas y reinvidicadas como espacios de educación no formal por el Estado municipal y provincial. Debemos tener estrategias de venta de nuestros eventos, promociones, una ventanilla de venta de entradas y difusión de nuestras bellísimas actividades, volver al volante en mano, a la mirada del otro, y romper con cierta lógica virtual porque nos perdemos lo mejor de todo. El desafío es como vamos a proyectarnos a futuro, cómo volvemos a enamorar a un público que prefiere opciones de plataformas perdiéndose la experiencia de lo vivencial. Constituimos un ecosistema distribuido en toda la ciudad y la provincia. Somos ese bullicio hermoso que distingue está comunidad por sobre otra de la región, tenemos que entre todos repensarnos porque lo que sucede en estos espacios es verdadera magia, una fiesta que nadie debe perderse. Espero que suceda antes que sea demasiado tarde.

Carolina Sad Tejeda (Taller Cultural Nonino - Yerba Buena).- Tenemos una sala que es totalmente independiente, al 100%; no recibe ningún tipo de subsidio de ningún ente provincial o nacional, nada político. Obviamente, es más costoso de sostener. En cuanto a la publicidad, la manejamos nosotros por Instagram, porque si no gastás un extra para pagarle a alguien para que se encargue de las redes. Hay un montón de espacios que se abrieron, pero son bares que están más enfocados en la parte gastronómica y no tanto en el espectáculo o en el artista. La gente va a consumir algo, y de paso escucha música gratis de fondo. Tenés esa competencia que es difícil por la situación económica. En nuestro caso, priorizamos la propuesta artística y se cobra un derecho de espectáculo. La concurrencia del público depende también del tipo de evento, y varía mucho; a veces vienen 15 personas y es muy poquito para todo el esfuerzo, el tiempo y el gasto que hacemos, y otras veces estamos llenos con 45 sillas ocupadas. El folclore, lamentablemente, es algo que se va perdiendo.

María Silvia Barboza (directora del Teatro Alberdi).- Estamos viviendo una cosa extraña. En el teatro tenemos dos salas: la tradicional, que va medio lento y con menos pedidos y público que en años anteriores, salvo con fenómenos como el K-Pop que consumen los niños y las niñas; y la sala chica Tríbulo, que está muy solicitada hasta octubre para que el teatro y la música independiente no deje de trabajar. Tener que gestionar un edificio tan viejo obliga a cubrir muchas cosas del día a día. Tenemos muchas reservas de afuera, pero sabemos que varias se caerán en el camino porque no les cierran los números. Si viene algún elenco de gira, tiene que hacer un paquete con Salta, Jujuy y Santiago del Estero. Estamos en la otra punta de donde se manejan los hilos, y lamentablemente los costos siempre son los que mandan y los precios de las entradas suelen elevarse y ahí es donde se frena todo. No pierdo las esperanzas que en algún momento se revierta.

Rubén Urueña (Central Córdoba).- Lo económico afecta a todo. No es nada nuevo pero se supernota en los eventos. El éxito de Tan Biónica fue una excepción; la crisis se siente más con las bandas que traían 4.000 o 5.000 personas y que ahora lo piensan dos o tres veces al comprar la entrada. Para colmo, el clima no nos está favoreciendo este año a los que hacemos shows al aire libre. Con Abel Pintos en El Mollar, la gente no podía subir por la lluvia y eso también nos condiciona. Estamos trabajando con inteligencia artificial para sumar la mayor cantidad de formas en las cuales la información le llegue al público. La estrategia de difusión pasa por las redes sociales, con la evolución y los distintos tipos de influencers, pero sin descuidar a lo tradicional a mano para poder difundir las diferentes actividades.

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