De Huirapuca a Los Pumitas: Lazcano Miranda, el primer tucumano en llevar la cinta, y el legado que continúa Dande

  • Gerardo Lazcano Miranda, primer capitán tucumano de Los Pumitas, revive el título mundial de 1997 mientras Tomás Dande continúa hoy su legado desde el club Huirapuca de Concepción.
  • El triunfo de 1997 ante Francia marcó el último título mundial juvenil para Argentina. Aquel equipo basó su éxito en el compromiso humano y la agresividad técnica del ADN tucumano.
  • El ascenso de Dande consolida a Huirapuca como cantera clave y reafirma la vigencia del rugby tucumano. Este puente generacional asegura la transmisión de identidad en Los Pumitas.

RECUERDO. Lazcano Miranda fue parte del último plantel de Los Pumitas que se consagró campeón del mundo. RECUERDO. Lazcano Miranda fue parte del último plantel de Los Pumitas que se consagró campeón del mundo. Gentileza Lazcano Miranda.

El rugby tucumano tiene historias que se conectan a través del tiempo. Nombres que aparecen en distintas generaciones, pero que comparten un mismo origen, una misma esencia. En ese recorrido, el de Gerardo Lazcano Miranda ocupa un lugar especial: fue el primer capitán tucumano de Los Pumitas y uno de los líderes del equipo que se consagró campeón del torneo FIRA M-19 en 1997. Hoy, casi 30 años después, ese legado encuentra continuidad en otro jugador surgido del mismo club: Tomás Dande.

Ambos tienen un punto en común que explica mucho más que una coincidencia: Huirapuca Rugby Club. Desde Concepción, ese club fue (y sigue siendo) una cantera de jugadores con identidad marcada, de fuerte compromiso y sentido de pertenencia.

El 30 de marzo de 1997 quedó grabado en la historia del rugby argentino. Ese día, Los Pumitas vencieron a Francia por 18-12 en el Buenos Aires Cricket & Rugby Club y se consagraron campeones del FIRA, una especie de Mundial juvenil de la época. Fue el último título en esa competencia para Argentina, que ya había dominado en varias ediciones desde finales de los 80.

Aquel plantel tenía una fuerte presencia tucumana. Jugadores como Javier Belloto, Luciano Berretta, Isaac Lazcano Miranda, Javier Ramos, Pablo García Hamilton y Jerónimo Mesón formaban parte de una camada que reflejaba el peso de la provincia en el rugby juvenil argentino.

Pero más allá de los nombres, Lazcano Miranda pone el foco en lo que considera la clave de ese equipo. “Lo más importante era el compromiso. Cada uno sabía qué tenía que hacer para mejorar al grupo, pero lo fundamental era lo humano”, recuerda. Y agrega un dato que refuerza esa idea: “Hasta el día de hoy seguimos en contacto. Eso habla de lo que fue ese grupo”.

El liderazgo, en su caso, fue un aprendizaje sobre la marcha. “Nunca había sido capitán antes. Me tocó aprender en ese momento”, admite. En ese proceso, encontró una herramienta clave: la comunicación. “Era el nexo entre los jugadores y el cuerpo técnico. Al principio fue difícil, pero con el tiempo entendí que esa era la base para poder liderar”, explica.

Su estilo combinaba dos aspectos que considera esenciales. “Había que dar el ejemplo dentro de la cancha, pero a mí me gustaba mucho hablar con los jugadores, entender cómo estaban, qué necesitaban. Las dos cosas eran importantes”, señala.

JUNTO A SU HERMANO. Gerardo jugó junto a su hermano Carlos Lazcano Miranda. JUNTO A SU HERMANO. Gerardo jugó junto a su hermano Carlos Lazcano Miranda.

Ese equipo del 97 tenía una identidad muy marcada. “Éramos unos enfermos del rugby. Todo el tiempo hablábamos de eso”, cuenta entre risas. Pero también destaca la influencia de generaciones anteriores. “Había jugadores más grandes que eran referentes. Nosotros los mirábamos y queríamos ser como ellos”.

En ese contexto, el “ADN tucumano” jugaba un rol clave. “El entrenador valoraba mucho a los jugadores de Tucumán por la agresividad, la dureza y la pasión. Eso era algo que nos destacaba”, explica. Y aclara que no se trataba solo de actitud: “También había una base técnica muy fuerte, si no, no hubiéramos llegado”.

El paso del tiempo trajo cambios, pero también continuidades. “La esencia sigue siendo la misma: el compromiso, la unión del grupo, el jugar por el compañero. Eso no cambia”, analiza. Las diferencias, en cambio, están en el juego. “Hoy es mucho más dinámico y profesional. En nuestra época era todo más amateur”.

El plantel completo de Los Pumitas de 1997. El plantel completo de Los Pumitas de 1997. Gentileza Gerardo Lazcano Miranda.

En ese puente entre generaciones aparece la figura de Dande. Otro jugador de Huirapuca, otro concepcionense, otro capitán. “Me pone muy contento que haya otro chico del club en ese lugar. Se lo merece por el esfuerzo y por la persona que es”, destaca Lazcano Miranda.

También se permite un consejo desde la experiencia. “Que lo disfrute. Es una gran responsabilidad, con mucha presión, pero también algo único. Con el tiempo se va a ir adaptando”, dice. Y agrega un detalle que considera clave: “Ya tiene experiencia de un Mundial, así que no es algo totalmente nuevo para él”.

El rugby, como pocas cosas, construye estos hilos invisibles entre generaciones. De Concepción al seleccionado nacional, de una cinta a otra, de un liderazgo a otro. La historia de Gerardo Lazcano Miranda no es solo la de un capitán campeón, sino también la de un punto de partida. Y en Tomás Dande, ese camino vuelve a empezar.

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