Es tucumana, le sacaron media pelvis por un cáncer y se clasificó al Mundial de aguas abiertas

  • La tucumana Isolina Maisano, operada de un cáncer óseo, clasificó al Mundial de Aguas Abiertas en República Dominicana tras su destacada actuación en el Oceanman de Córdoba.
  • Superó un osteosarcoma en 2022 que requirió una prótesis de pelvis. Inició la natación como rehabilitación y hoy entrena en el dique El Cadillal, superando graves secuelas físicas.
  • La atleta representará al país en noviembre y busca patrocinadores para costear el viaje. Su logro destaca por el desafío a la discapacidad y la resiliencia en el deporte adaptado.

IMPULSO. Maisano avanza en el dique en plena competencia, donde encontró su lugar después de la cirugía. IMPULSO. Maisano avanza en el dique en plena competencia, donde encontró su lugar después de la cirugía.

Cada fin de semana, Isolina Maisano se sumerge en el dique El Cadillal y avanza hacia lugares a los que no podría llegar caminando. No es una imagen: recorrer más de cien metros le provoca dolor, en los supermercados suele usar silla de ruedas y lleva una prótesis de titanio en reemplazo de media pelvis. Esa condición es consecuencia de un osteosarcoma que le cambió la vida en 2022. Por eso, lo que se viene ahora tiene otro peso: se clasificó al Mundial de Aguas Abiertas Adaptadas y en noviembre representará al país en Miches, República Dominicana.

La marca la consiguió en el Oceanman de Córdoba, donde compitió en los 5 kilómetros de deporte adaptado. Pero ni siquiera ese momento fue convencional. El mal tiempo obligó a suspender la premiación. No hubo podio ni aplausos. La medalla se la entregaron en una oficina. La confirmación llegó después, en plena ruta, cuando ya volvía a Tucumán con su esposo y su hija de cinco años. “Le anticipé a mi esposo que iba a gritar”, dijo Maisano en diálogo con LA GACETA. “Y grité cuando volvíamos, a la altura de Frías. Fue una felicidad indescriptible, también un alivio después de tanto esfuerzo. Una sensación de plenitud inolvidable”, expresó Maisano, quien todavía no logra dimensionarlo. 

“No tomo conciencia de lo que significa competir en un Mundial. Es la primera vez que voy a estar en un evento internacional y no puedo creer que voy a representar a la Argentina”, admitió.

LOGRO. Maisano muestra las medallas del Oceanman que le abrieron la puerta al plano internacional. LOGRO. Maisano muestra las medallas del Oceanman que le abrieron la puerta al plano internacional.

Una vida que se rompió y hubo que reconstruir

Hasta 2022, Maisano era profesora de inglés y practicaba running. Los dolores empezaron de a poco, sobre todo después de entrenar, hasta que se volvieron insoportables. El diagnóstico fue un osteosarcoma en la pelvis izquierda, un tipo de cáncer óseo poco frecuente que afecta directamente la estructura del hueso. “Fue un cambio de vida tremendo. No podía alzar a mi hija, no podía hacer cosas básicas. Tuve que dejar de trabajar y aprender a convivir con una discapacidad”, recordó.

La cirugía, en el Hospital Austral de Buenos Aires, duró 16 horas, implicó riesgo de vida y cinco transfusiones. Le extrajeron la mitad de la pelvis izquierda y le colocaron una prótesis. El postoperatorio fue igual de duro. “La terapia intensiva fue muy dolorosa. Después estuve 40 días internada por una infección urinaria, gran parte del tiempo sola”, contó. Ahí apareció el punto de quiebre. “Casi me vuelvo loca. Me propuse salir como fuera. Empecé a hacer los ejercicios en el hospital, a moverme, porque sentía que si no lo hacía no salía más”, explicó.

Volver a Tucumán no fue volver a la vida de antes. Fue empezar de cero. Primero el andador, después las muletas, más tarde los bastones. Cada movimiento implicaba reaprender. “Desde cosas simples, como agacharme a levantar algo, hasta volver a manejar. Todo lleva tiempo”, dijo.

LLEGADA. El esfuerzo se hace visible en cada metro final, asistida tras completar la prueba en Córdoba. LLEGADA. El esfuerzo se hace visible en cada metro final, asistida tras completar la prueba en Córdoba.

El agua como salida y como destino

En ese proceso, por recomendación médica, apareció la natación. Al principio fue parte de la rehabilitación. “Arranqué caminando en el agua, después unos metros. Me acuerdo perfecto mi primer largo de 25 metros: fue un triunfo enorme”, contó. Con el tiempo, algo cambió. “Fue un proceso. A medida que avanzaba, me daba cuenta de todo lo que podía hacer”, explicó.

El punto de inflexión llegó en el dique. “Ahí entendí que esto era lo mío”, dijo. “Nadar en una pileta es como correr en una cinta; en el dique es como hacer senderismo, estar en contacto con la naturaleza. Nadando llego a lugares a los que no podría acceder caminando”, describió. El agua le devolvió algo más que movilidad: le devolvió una forma de estar.

Hoy se entrena durante la semana en el club Azucena con Victoria Cuevas y los fines de semana en el dique con Walter Herrera. A eso suma trabajos de fuerza en su casa y una dieta controlada. Pero el camino está lejos de ser simple. “La infraestructura no está preparada para deportistas adaptados. El acceso al dique, por ejemplo, es una de las cosas que me terminó lesionando la cadera”, señaló.

CAMINO. Con bastones y una prótesis, Maisano sigue adelante en un recorrido que no se detiene. CAMINO. Con bastones y una prótesis, Maisano sigue adelante en un recorrido que no se detiene.

Las dificultades no aparecen solo en el entrenamiento. “Los momentos difíciles son todos los días: desde cómo levantarme hasta cómo moverme cuando la prótesis se desplaza”, explicó. Su manera de enfrentarlos es directa. “Los abrazo y sigo. No queda otra”, dijo. En ese recorrido, el sostén es clave. “Mi familia es fundamental. Sin ellos no podría estar donde estoy. Y también mis compañeros de entrenamiento, con quienes armamos una comunidad muy linda”, destacó Maisano, que evita los discursos fáciles.

“No voy a decir ‘sí se puede’”, aclaró. “Yo diría que abracen ese dolor, esa pérdida, y se pregunten qué hacer con eso, cómo convivir. Porque no se va a ir”, reflexionó. “Hay cosas que no voy a poder volver a hacer, como correr o caminar sin dolor. Pero también logré otras y llegué más lejos de lo que imaginaba”, agregó.

SOSTÉN. El acompañamiento familiar, clave en un camino atravesado por la recuperación y el deporte. SOSTÉN. El acompañamiento familiar, clave en un camino atravesado por la recuperación y el deporte.

Mucho más que una clasificación

Por eso, cuando piensa en lo que se viene, no habla de marcas ni de resultados. Habla de una imagen. “Va a ser mi primera vez nadando en el mar”, anticipó. “Lo intenté en Pinamar y no pude por el riesgo para la prótesis. Me dijeron que allá el mar es tranquilo. Para mí va a ser cumplir un sueño de toda la vida”, cerró.

Para poder estar en República Dominicana, Maisano busca sponsors y apoyo económico que le permitan afrontar los costos del viaje y la competencia. Mientras tanto, se sigue entrenando. Entre semana en la pileta, los fines de semana en el dique. Ahí donde empezó todo y donde, cada vez que entra al agua, vuelve a encontrar una forma de seguir.

Es tucumana, le sacaron media pelvis por un cáncer y se clasificó al Mundial de aguas abiertas
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