Tarucas perdió con Dogos y se complica en el Súper Rugby Américas
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Tarucas cayó 18-13 ante Dogos en Córdoba por el Súper Rugby Américas. El equipo de Galindo sumó su cuarta derrota seguida y se aleja de las semifinales por falta de precisión.
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Tras un primer tiempo cerrado, Tarucas lideró brevemente 13-10, pero errores en el maul y fallos arbitrales sin TMO permitieron la remontada de Dogos ante un rival en racha negativa.
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Con ocho puntos de distancia del cuarto puesto y solo cuatro fechas restantes, la franquicia del NOA enfrenta un panorama crítico donde deberá vencer al difícil equipo de Pampas.
SIN CONSUELO. Pregot abrazó a Sbrocco tras la derrota en Córdoba Athletic. Butti Photos/Prensa Tarucas.
¿Cuánto duele esa pelota perdida por Luciano Asevedo sobre el final? ¿Cuántas esperanzas se fueron ahí? ¿Qué habría pasado si Tarucas empujaba en ese último maul? No hay respuestas. No hay consuelo. Porque el problema ya no es solo el resultado: el equipo dejó de sostenerse en sus virtudes. En Córdoba, ante Dogos, chocó contra una verdad incómoda: el corazón no alcanza. Hay que jugar mejor, hay que concretar y, sobre todo, hay que decidir bien. Hoy, el equipo retrocede en todos esos aspectos. Y aunque se mantuvo en partido y cayó apenas 18-13, el conjunto de Álvaro Galindo sigue sin encontrar el camino para dar vuelta la página en el Súper Rugby Américas. Y la ilusión de meterse en semifinales empieza a desvanecerse.
El contexto tampoco ayuda. La racha de cuatro derrotas consecutivas (Capibaras, Selknam, Peñarol y ahora Dogos) expone el peor momento del equipo en la temporada y, por ahora, no aparecen respuestas. Galindo probó con cambios y buscó variantes, pero no alcanzó. Hubo señales positivas -una mejor defensa del maul y algunos pasajes de mayor fluidez ofensiva-, aunque insuficientes frente a rivales de jerarquía. Porque ante estos equipos, cada error se paga. Y Tarucas lo volvió a sufrir.
Para colmo, Selknam hizo lo suyo: venció a Peñarol 41-26 y se afirmó en el cuarto puesto. La distancia se estira: Tarucas suma 24 puntos y quedó a ocho de la zona de clasificación. Una diferencia considerable si se tiene en cuenta que solo quedan cuatro partidos en el calendario y el próximo será contra Pampas, un rival al que la franquicia del NOA nunca le pudo ganar. Y, por más de que el objetivo de que el Súper Rugby Américas es desarrollar a los talentos argentinos, los fanáticos tucumanos del rugby no quitan la mirada de la calculadora.
ARENGA. Orlando valoró el esfuerzo realizado por sus compañeros durante el duelo en Córdoba. Butti Photos/Prensa Tarucas.
Las razones de la derrota en Córdoba abarcan distintos aspectos: errores constantes -en el line, en el scrum, en los pases forward, la falta de precisión de Nicolás Macome en los penales desde el fondo, entre otros- y fallos muy discutidos del árbitro Simón Larrubia. El más claro: la no sanción a Valentín González sobre el final del primer tiempo, tras un cabezazo y golpes de puño contra jugadores de Tarucas, pese a la advertencia del asistente. ¿Qué hubiese pasado si el árbitro sacaba esa amarilla que le otorgaba a Tarucas una ventaja numérica por 10 minutos? Nadie tiene una respuesta clara, pero podría haber sido una ventaja que no experimentó.
Tampoco se sancionó un tackle alto sobre Stéfano Ferro en el cierre. Son situaciones que exponen, también, la ausencia de TMO en el torneo. Pero, incluso en ese contexto, el problema de fondo sigue siendo propio.
Tarucas intentó golpear desde el inicio: abrió el marcador a través de un penal convertido por Ferro. La lógica es la misma de siempre: obtener la mayor cantidad de puntos posibles frente a este tipo de rivales.
NO PUDO MARCAR DIFERENCIAS. Estofan fue contenido por los defensores de Dogos. Butti Photos/Prensa Tarucas.
Dogos no tardó en responder: Mateo Sánchez anotó el primer try del partido para los cordobeses. Esa conquista hizo que la confianza florezca en los locales. Adelantaron sus líneas y empezaron a presionar de manera constante a la defensa “naranja”, que se limitaba a resistir como podía.
Es cierto: hubo una gran evolución para contener al maul cordobés en reiteradas oportunidades, y se mantuvo en partido durante gran parte del duelo. Es más, Dogos solamente pudo sumar a través de un penal convertido por Facundo Rodríguez. Y Ferro anotó un penal sobre el final del primer tiempo para mantener al equipo de Galindo dentro del partido. Así el marcador parcial fue de 10-6, un resultado corto y remontable.
Galindo decidió hacer una serie de cambios para el segundo tiempo. La entrada de Asevedo le dio altura a Tarucas en el line, y el ingreso de Francisco Moreno aportó mayor presencia en el scrum. Ambos movimientos tuvieron impacto inmediato.
La franquicia del NOA se volvió un equipo más sólido y mostró otra cara en ataque. Incluso, luego de una gran jugada colectiva, Facundo Cardozo apoyó el try que puso en ventaja a Tarucas de manera momentánea (13-10).
FALLAS EN LA OBTENCIÓN. Tarucas no pudo hacerse fuerte en las formaciones fijas. Butti Photos/Prensa Tarucas.
Pero Dogos también movió sus piezas. Diego Ghiglione apostó por Juan Ignacio Greising Revol y encontró una nueva conducción en el pack de forwards. El hooker formado en La Tablada volvió a convertirse en el verdugo de Tarucas: tras un maul que nació de un line, apoyó el try que devolvió la ventaja a los cordobeses. Minutos más tarde, Rodríguez sumó un penal que terminó de sellar el 18-13.
Sobre el final, Tarucas tuvo una última oportunidad. Los análisis sobre cómo jugar esa pelota pueden ser muchos, pero lo concreto es que Dogos resistió en el momento decisivo y se quedó con cuatro puntos clave para llegar a los 41 en el torneo. Tarucas, otra vez, se quedó con las manos vacías. Y esta vez duele más: no fue superado con claridad, pero tampoco le alcanzó con competir.
Y entonces la escena vuelve a ese final. A esa pelota que se escapa, a ese maul que no fue, a esa infracción que no fue cobrada. Tarucas no perdió solo un partido en Córdoba: dejó pasar una oportunidad que puede costarle la temporada. Y en un torneo que no perdona, las dudas también juegan. Y hoy, pesan más que nunca.






















