Atlético volvió a hacer historia en el Monumental: del recuerdo de 2011 a una nueva épica ante River
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Atlético Tucumán venció a River Plate en el Monumental por el Torneo Apertura 2026, logrando su primer triunfo histórico en Primera en ese estadio y cortando una racha negativa.
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Bajo la dirección de Falcioni, el Decano rompió 464 días sin triunfos de visitante. El encuentro rememoró la épica de 2011, contrastando con el irregular presente del River de Coudet.
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El triunfo consolida un hito para Atlético Tucumán y agrava las dudas sobre el ciclo de Coudet en River. Se espera que este impacto anímico sea clave para el cierre del campeonato.
Aquellos festejos de Luis Miguel Rodríguez y César Montiglio, este éxtasis de Renzo Tesuri. Dos impactos históricos unidos por dos cordones visibles, la camiseta de Atlético y el estadio Monumental como escenario, en 2011 y en 2026.
Quizá ni el más optimista de los hinchas del “Decano” esperaban este cierre de torneo Apertura, poniendo de rodillas al de Eduardo “Chacho” Coudet, más allá de que este River del “Chacho” futbolísticamente parece menos confiable que aquel otro de hace 15 años de Matías Jesús Almeyda en la B Nacional.
El plantel en pleno de Atlético pisó el suelo del Monumental exactamente a las 16.52, a casi una hora y media del pitazo inicial de Yael Falcón Pérez. Y como es religión, recibió una salva de silbidos y una selección de insultos por parte de los pocos hinchas de River que por entonces ya ocupaban sus ubicaciones en un estadio que parecía incluso más imponente.
Para el ser humano no es sencillo dejar atrás las memorias de su pasado. Y a veces para los clubes tampoco. El “Decano” había sabido amargar al “Millonario” con algunos triunfos en Tucumán que dejaron roncha en su poderoso rival, inclusive el último el año pasado, que, de alguna manera y mirado en retrospectiva, fue el comienzo del fin del fallido segundo ciclo de Marcelo Gallardo.
Y el mencionado batacazo de 2011 en el mismísimo Monumental, en el marco del mayor trauma en la vida institucional de River, su año de permanencia en la B Nacional.
Pero las huellas del pasado que predominaban hasta este domingo eran otras: Atlético llegó a Núñez sin ninguna victoria en Primera División en el mayor coliseo del fútbol argentino, y casi cuatro años sin rescatar siquiera un punto en dicho escenario (la última vez había sido en junio de 2022).
Pero el desafío mayor para el conjunto de 25 de Mayo y Chile estaba dado por romper una racha increíble, de 464 días sin triunfos a domicilio. Quizá por estos números, por este pasado que se sostenía en el presente, es que los hinchas del anfitrión, lejos de preocuparse por su oponente, en la previa del partido se expresaron ambivalentes acerca de la realidad de su propio equipo.
“No estamos jugando nada bien. Pero ganamos partidos que antes con el ‘Muñeco’ perdíamos”, afirmó Pedro, socio del club desde hace casi 40 años. El “efecto ‘Chacho’” fue resaltado también por Julieta, la nieta adolescente del abonado a la Belgrano alta: “Con Coudet los jugadores ponen más, pero River no da garantías, espero que Tucumán no nos amargue”.
Pero sí, el equipo de Julio César Falcioni tuvo la inteligencia necesaria para amargar a Julieta y a millones de simpatizantes riverplatenses.
Las victorias anteriores sobre Aldosivi, una semana atrás, y frente a Bragantino en Brasil, el jueves, fueron un bálsamo, pero no curaron la herida supurante de la derrota sufrida 15 días atrás frente a Boca. Y los hinchas más avezados no se llamaron a engaño, las carencias futbolísticas a la larga suelen imponerse sobre positivos resultados transitorios.
Por eso, mientras los jugadores de Atlético realizaban ejercicios precompetitivos de cara a la avenida Figueroa Alcorta, sus colegas de River fueron recibidos por los hinchas con aplausos, pero sin algarabía excesiva.
La recepción del anuncio de la voz del estadio de la formación titular siguió con esa tónica, medida y expectante. La mayor ovación fue para Santiago Beltrán, nuevo superhéroe y flamante dueño del denominado “arco más grande del mundo”. Y el más silbado, el suplente Maximiliano Salas, junto con el árbitro, poco querido como es Falcón Pérez en el club anfitrión.
El enojo de Coudet
Los silbidos volvieron a ser protagonistas y subieron de volumen a lo largo de la noche. “Malísima”, calificó la actuación de River el propio Coudet. Camino al vestuario en el entretiempo y al final del partido los jugadores “millonarios” recibieron la aprobación de su gente, mientras Atlético vivía una alegría inesperada, una noche de gloria largamente esperada.





















