Una psicóloga especializada en golf revela los secretos mentales detrás del Abierto del Norte
Sofía Cornejo, autora del libro “Meditaciones de un golfista” y especialista en psicología deportiva aplicada al golf, explicó cómo trabajan los jugadores la concentración, la presión, la motivación y el manejo del “silencio interno” en uno de los deportes más exigentes a nivel mental.
Sofía Cornejo, psicologa deportiva especilizada en golf.
Mientras la 59° edición del Abierto del Norte llenaba de movimiento los fairways de Alpa Sumaj, entre jugadores profesionales, aficionados y familias que seguían cada salida, Sofía Cornejo caminaba de un hoyo a otro observando algo que muchas veces pasa desapercibido para el resto: la batalla mental que enfrenta cada golfista durante una ronda.
Psicóloga especializada en golf desde hace más de dos décadas y autora del libro “Meditaciones de un golfista”, Cornejo se convirtió en una referencia dentro de un deporte donde la preparación psicológica ocupa un lugar cada vez más importante. Su trabajo consiste en acompañar a jugadores que deben convivir durante horas con la presión, la concentración y, sobre todo, con ellos mismos.
“El golf es un deporte muy difícil”, explicó durante el Abierto del Norte. “El jugador tiene que estar muy concentrado, necesita confianza, controlar las presiones y sostener la motivación durante muchísimas horas”, contó.
A diferencia de otras disciplinas más dinámicas, el golf tiene una particularidad que para Cornejo lo vuelve único: obliga al deportista a detenerse constantemente frente a sus propios pensamientos.
“El golfista tiene que convivir con el silencio externo y también con el silencio interno”, señaló. “La pelota está quieta, no hay movimiento constante como en otros deportes. Entonces, el jugador se encuentra todo el tiempo consigo mismo”, indicó.
Ese aspecto mental, según explicó, transforma al golf en un deporte profundamente ligado al presente. No pensar en el golpe anterior ni adelantarse al siguiente puede marcar la diferencia entre una buena y una mala jornada.
“El futuro genera ansiedad y el pasado también. El único lugar donde existe el tiempo mental es en la cabeza”, reflexionó.
El estoicismo
La psicóloga volcó gran parte de esa experiencia en “Meditaciones de un golfista”, su cuarto libro y el tercero dedicado específicamente a la psicología aplicada al golf. Según explicó, la obra nació inspirada en Meditaciones, el clásico texto del emperador y filósofo estoico Marco Aurelio.
“Más que un libro, es una guía de entrenamiento mental para que los golfistas mejoren su juego”, explicó.
Allí desarrolla las herramientas psicológicas que utiliza con sus jugadores y profundiza sobre una de las claves que considera fundamentales dentro del deporte: la rutina pregolpe.
“La rutina pregolpe es el momento en el que el golfista se prepara para pegar”, detalló. Aunque desde afuera muchas parezcan iguales, asegura que cada jugador construye su propia manera de conectarse con el tiro.
“Algunos visualizan el vuelo de la pelota en colores, otros sienten el golpe en el cuerpo, otros imaginan una cámara desde arriba como un dron. Y hay jugadores que directamente trabajan desde las sensaciones”, describió.
Según Cornejo, esa conexión interna es una de las características más exquisitas del golf. “Muchas veces escuchamos a un jugador decir ‘perdí la sensación’. Eso es típico de este deporte”, sostuvo.
El conocimiento
Dentro de su metodología de trabajo, Cornejo utiliza un concepto que considera central: la construcción de la “masa mental”, una especie de fortaleza psicológica basada en la confianza y en el conocimiento personal.
“Lo primero que hago es que el golfista se conozca a sí mismo, que identifique fortalezas y debilidades”, explicó.
A partir de ahí comienza un proceso donde el jugador aprende a trabajar sobre aquello que necesita mejorar. Para Cornejo, uno de los mayores errores es construir expectativas alejadas de la realidad.
“Puede haber jugadores con muchísima confianza que todavía no sean buenos técnicamente, y también puede pasar al revés”, explicó.
Por eso insiste en que la confianza no aparece de manera mágica: se construye a partir del entrenamiento y del rendimiento. “Sin rendimiento no hay confianza”, resumió.
El golf y el manejo de la presión
La especialista considera que el golf tiene un vínculo muy fuerte con el estoicismo porque obliga al jugador a aceptar aquello que no puede controlar.
“El golf es un deporte de presencia. Uno tiene que estar tranquilo y entender que hay circunstancias que no puede cambiar”, señaló.
El viento, la lluvia, un rebote inesperado o simplemente un mal día forman parte del juego. Y allí aparece otra de las claves mentales que trabaja con los deportistas: la capacidad de reaccionar frente a la frustración.
“En golf uno no siempre tiene buenos días. Lo importante es cómo revertís la situación”, explicó.
Esa lógica, según sostiene, también sirve fuera de la cancha. “No hay que ponerse en el lugar de víctima por lo que pasa, sino ver cómo mejorar para sobrellevarlo”, agregó.
Cornejo también remarcó que todos los golfistas sienten presión, aunque de maneras distintas. El profesional carga con la necesidad de obtener resultados; el amateur, con las ganas de mejorar y hacer las cosas bien. “Los dos sienten presión”, aseguró.
Y aunque todos entrenen de manera similar -con profesores, gimnasio, nutricionistas y preparación psicológica-, para ella existe un detalle que termina marcando diferencias. “Todos entrenan igual. Pero el que gana es el que llega con más confianza”, afirmó.
Mucho más que un deporte
Cornejo llegó al golf hace 20 años, casi de casualidad. Fue invitada por el profesor Ezequiel Fonseca a trabajar con jugadores y desde entonces comenzó un camino que primero incluyó distintas disciplinas y luego derivó exclusivamente hacia el golf.
“Empecé trabajando con todos los deportes, pero después me fui especializando”, recordó. Aunque no se quedó solamente en la teoría: también comenzó a tomar clases para entender desde adentro lo que siente un golfista.
Con el paso de los años descubrió algo que hoy considera una de las grandes virtudes del deporte: muchas de las herramientas psicológicas que se aprenden dentro de la cancha también sirven para la vida cotidiana.
“La confianza, la concentración, la motivación o el manejo de la presión no sirven solamente para jugar al golf”, explicó.
Y quizás allí esté una de las grandes complejidades del deporte. Porque mientras desde afuera parece un juego silencioso y pausado, por dentro cada jugador atraviesa un diálogo constante consigo mismo.
Uno donde, muchas veces, el rival más difícil no está enfrente, sino adentro de la propia cabeza.






















