Cómo la futura “Ley Hojarasca” perjudicará a la actividad teatral
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Actores rechazaron ante el Congreso la derogación de la Ley 14.800 mediante la "Ley Hojarasca", que obliga a reponer salas teatrales demolidas para proteger la actividad nacional.
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El proyecto de Federico Sturzenegger busca desregular la propiedad privada. El sector enfrenta una crisis por desfinanciamiento y baja de público, afectando incluso a grandes giras.
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La disputa marca un choque ideológico entre el mercado y el rol social del Estado. Su aprobación definitiva podría facilitar la desaparición de espacios culturales históricos.
UNA SALA POR OTRA. La Ley 14.800 debería haberse aplicado en el caso del derrumbe del exteatro Parravicini.
“La cultura constituye un derecho humano fundamental, además de ser un área estratégica para el desarrollo y una dimensión clave de la soberanía nacional. El Estado tiene la responsabilidad de promover políticas que eviten la concentración, fortalezcan la producción cultural nacional y aseguren un acceso igualitario para toda la sociedad”.
Esa fue la síntesis oficial del pronunciamiento que realizó, el martes, la Asociación Argentina de Actores y Actrices ante la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la Nación, que preside la peronista Lorena Pokoik, en una reunión informativa en torno a la grave crisis que está atravesando el sector en todo el país.
El sindicato estuvo representado por su presidente, Luis Rivera López, y también participaron como oradores Juan Buono Repetto, Laura Fortini, María Cristina Agüero, Guillermo Tello, Sebastián Blutrach y Mariela Ruggeri, como aportes desde las miradas de la industria audiovisual y de la danza.
La convocatoria giró en torno al desfinanciamiento estatal (en todos sus niveles) a la generación de películas y espectáculos y a la estabilidad de las salas independientes, afectadas sensiblemente por la merma del público como consecuencia directa de la falta de recursos de las familias. Es que, al momento de achicar los costos, lo primero que se recorta es el área de esparcimiento, divertimento y cultura, según todos los relevamientos que se hicieron.
En el encuentro, se advirtió también sobre el impacto que podría generar la nueva avanzada legislativa impulsada por el Poder Ejecutivo Nacional a través del proyecto de la Ley Hojarasca que, entre otras medidas, deroga la Ley 14.800 (sancionada el 14 de enero de 1959), que declara de interés nacional a la actividad teatral en todas sus formas.
Esta norma, impulsada durante la gestión democrática de Arturo Frondizi consta de sólo tres artículos: el primero refiere al interés citado; el segundo dispone que “en los casos de demolición de salas teatrales, el propietario de la finca tendrá la obligación de construir en el nuevo edificio un ambiente teatral de características semejantes a la sala demolida”, y el último es de forma. Esta norma debería haberse aplicado cuando, el 23 de mayo de 2018, el histórico edificio del Cine Teatro Parravicini (tenía destino gastronómico) se derrumbó cuando era refaccionado, hecho en el cual murieron tres personas. Sin embargo, como nunca fue reglamentada, hoy en el predio de 24 de Septiembre al 500 hay una playa de estacionamiento.
Debate ideológico
Precisamente, el artículo 2 sería el motivo por el cual el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, mociona la supresión de la norma, ya que implica una afectación -no vigente en lo operativo, se reitera- del derecho absoluto a la propiedad privada, criterio fundacional del capitalismo liberalista. En otra concepción política, se prioriza la función social de un inmueble, sobre todo cuando tiene una misión artística de impacto colectivo, como es este caso. La discusión ideológica está, entonces, en el núcleo del debate parlamentario sobre esta iniciativa.
Lo escueto de la norma es un indicador de su sentido más simbólico en la idea de proteger y fomentar la actividad artística que práctico y operativo, ya que no hay afectación presupuestaria del erario para su aplicación; ni implica aportar recursos concretos como sí obligaba la Ley Nacional de Teatro aprobada en 1997, durante la gestión de Carlos Menem.
“El teatro no es hojarasca. Solicitamos a la Cámara de Diputados que no derogue la Ley 14.800. El único fundamento que vemos es un ataque sistemático y deliberado hacia nuestro sector, que genera identidad y trabajo”, advirtió Rivera López, quien reconoció estar enojado y ofendido por las acciones del Gobierno. Agregó que “la cultura no es un gasto ni algo prescindible”, sino que la reivindicó como una herramienta que permite multiplicar las salas en todo el país.
Gira suspendida: no viene Gabriela Acher
Esta noche, la comediante Gabriela Acher (con más de cinco décadas sobre los escenarios argentinos, llegada desde su Uruguay natal) iba a presentar su unipersonal “¿Qué hace una chica como yo en una edad como ésta?” en el teatro Alberdi. El miércoles se suspendió toda su gira por el NOA por la falta de venta de entradas en la región, en una demostración más de una merma de público que no distingue entre trayectorias, propuestas y calidad de los espectáculos.














