Diferencias entre gripe, dengue, covid, chikungunya y hantavirus: guía de síntomas para no confundirlos
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Expertos en salud de Argentina brindan una guía para diferenciar síntomas de gripe, dengue, covid y hantavirus, buscando diagnósticos precisos ante la actual circulación viral.
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Mientras las afecciones respiratorias son aéreas, el dengue requiere mosquitos y el hantavirus contacto con roedores. La clave es la intensidad del dolor y el antecedente de viaje.
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La detección temprana es crucial para reducir la letalidad, especialmente en hantavirus. Se insta a la consulta médica inmediata ante síntomas para activar protocolos preventivos.
Congestión nasal, dolor de garganta, tos y decaimiento, algunas más y otras menos, son sensaciones que se generan en las primeras fases de la gripe, covid, resfriado, dengue, chikungunya y hantavirus. Las enfermedades son las que están presentes en la actualidad. Es importante que la activación del protocolo de cuidado sea a tiempo y responder a lo que “dice” el cuerpo para llegar al diagnóstico clínico preciso que requiere pruebas de laboratorio.
La diferencia no siempre está en “qué síntomas aparecen”, sino en la intensidad y persistencia. Para ordenar la realidad se puede hacer tres grupos: resfriado, gripe y covid; por ser de origen respiratorio; dengue y chikungunya, transmitido por el mismo mosquito Aedes Aegyptis y hantavirus caracterizándose porque se transmite por zoonosis (de animales vertebrados a humanos) mayormente.
Entonces, en las enfermedades respiratorias la vía de entrada es aérea. La tos, el dolor de garganta y la congestión son los protagonistas.
El dengue y chikungunya son arbovirosis, lo que significa que la enfermedad solo entra si hay picadura de un mosquito. No presentan síntomas respiratorios, pero si hay un cuadro con fiebre alta, dolor articular intenso y sin tos, la sospecha debe inclinarse hacia estas afecciones.
Tanto en el dengue como en el chikungunya, hay dolor. En la primera enfermedad, el malestar suele localizarse detrás de los ojos, es muscular y óseo que popularmente se conoce como "fiebre quebrantahuesos". En el chikungunya, el rasgo más distintivo es el dolor articular severo, que suele ser simétrico y puede dejar secuelas inflamatorias por semanas o meses.
La gripe tiene un inicio muy súbito y puede dejar una fatiga persistente. La fiebre suele ser elevada y mantenerse entre tres y cuatro días. Además, el agotamiento puede extenderse durante dos o incluso tres semanas, aun cuando otros síntomas ya hayan mejorado.
La evolución temporal del resfriado, por su parte, suele autolimitarse entre tres y cinco días, rara vez genera fiebre importante en adultos y, cuando aparece, suele ser leve y breve. Predominan la congestión nasal, los estornudos y el malestar moderado.
La covid tiene una variabilidad clínica enorme, desde asintomáticos hasta casos graves con complicaciones sistémicas o respiratorias. El testeo sigue siendo el estándar de oro y si hay pérdida de gusto u olfato aunque es menos frecuente en las variantes actuales, sigue siendo un indicio clave.
Por aparte
Los síntomas iniciales del hantavirus pueden confundirse fácilmente con un cuadro viral común. La enfermedad que en la actualidad requiere vigilancia estricta debido a su alta letalidad, la clave diagnóstica reside en la historia epidemiológica.
Ante un paciente con fiebre y mialgias, la pregunta fundamental no es solo "qué siente", sino "¿dónde estuvo en las últimas semanas?". Trabajos rurales, limpieza de galpones, acampes, senderismo en zonas boscosas o exposición a ambientes con presencia de roedores son las advertencias para sospechar de hantavirus.
No existe un estudio que confirme por sí solo haber estado en contacto con un ratón. La confirmación es por laboratorio. A partir de los casos que se registraron en un crucero que zarpó desde Argentina, surgió una excepción a la regla de que la gran mayoría de los hantavirus en el mundo se transmiten exclusivamente de roedor a humano: la cepa se conoce como Andes, es endémica de Sudamérica descrita hace tiempo con la capacidad de transmisión interhumana.
No se transmite fácilmente en espacios abiertos o interacciones casuales; requiere proximidad y contacto prolongado. Por esto, ante un caso de hantavirus, los protocolos de vigilancia se enfocan en identificar y monitorear a los "contactos estrechos" del paciente. Independientemente de qué virus se sospeche, lo mejor es buscar atención médica de forma inmediata.























