La Fuerza Aérea dio de baja los A-4AR y ahora depende por completo de los F-16

  • La Fuerza Aérea Argentina retiró este jueves los aviones A-4AR en San Luis para priorizar los F-16, cerrando un ciclo de 25 años marcado por falta de mantenimiento y presupuesto.
  • La decisión oficializa el fin de la flota tras un accidente fatal en julio. Se suma a la baja de los Super Étendard, exponiendo años de desinversión en el sistema de defensa nacional.
  • El país enfrenta una vulnerabilidad aérea temporal hasta que los F-16 sean operativos. El Gobierno apuesta a este salto tecnológico para recuperar el control del espacio aéreo.

La Fuerza Aérea dio de baja los A-4AR y ahora depende por completo de los F-16
Hace 1 Hs

La desprogramación de los históricos aviones A-4AR marca el cierre de una etapa crítica para la Fuerza Aérea Argentina y deja al país dependiendo por completo de la futura operatividad de los F-16 adquiridos a Dinamarca. El anuncio fue realizado este jueves por el jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Javier Valverde, durante un acto en la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis.

Aunque los A-4AR Fightinghawk ya no realizaban vuelos desde el accidente ocurrido en julio de 2024, en el que murió el capitán Mauro Testa la Rosa, la decisión oficial formaliza su salida definitiva de servicio y confirma el delicado escenario de la defensa aérea argentina.

El final de los A-4AR Fightinghawk

Los McDonnell Douglas A-4AR Fightinghawk fueron incorporados en los años noventa como una modernización de los clásicos A-4 Skyhawk estadounidenses, protagonistas de la Guerra de Malvinas de 1982. Durante más de 25 años representaron la principal capacidad de ataque e intercepción de la Fuerza Aérea Argentina.

Sin embargo, problemas estructurales, falta de repuestos, limitaciones presupuestarias y dificultades de mantenimiento deterioraron progresivamente la operatividad de la flota. Según especialistas del sector, los aviones nunca lograron funcionar al 100% de su capacidad.

“El A-4AR nunca estuvo completamente operativo. Tuvo problemas de sostenibilidad y armamento limitado”, explicó Mariano González Lacroix, director de Zona Militar.

La situación se agravó tras el accidente fatal de 2024, después del cual no volvieron a realizarse operaciones de vuelo.

La Fuerza Aérea apuesta todo a los F-16

Con la baja de los A-4AR, la Argentina queda sin un sistema de combate supersónico plenamente operativo hasta que entren en servicio los nuevos F-16 Fighting Falcon comprados a Dinamarca.

Hasta el momento llegaron seis aeronaves de una flota total de 24 unidades, mientras pilotos argentinos continúan entrenándose junto a instructores estadounidenses y daneses.

El propio comunicado oficial señaló que la transición obliga a concentrar recursos humanos y materiales en el nuevo sistema de armas.

“El recientemente incorporado Sistema de Armas F-16M Fighting Falcon requiere afectar recursos humanos y materiales institucionales hoy disponibles en la V Brigada Aérea”, sostuvo la Fuerza Aérea.

El proceso, sin embargo, demandará años de adaptación técnica, infraestructura y entrenamiento para alcanzar una capacidad operativa completa.

También fueron dados de baja los Super Étendard

La salida de los A-4AR se suma a otra baja sensible para las Fuerzas Armadas argentinas: los cinco aviones Super Étendard Modernisé adquiridos a Francia durante la gestión de Mauricio Macri.

Las aeronaves nunca pudieron entrar plenamente en servicio debido a la falta de repuestos y a restricciones vinculadas al embargo británico posterior a la Guerra de Malvinas.

Una crisis prolongada en la defensa aérea argentina

La desprogramación de los Fightinghawk también expone un problema de fondo: la pérdida sostenida de capacidades militares argentinas en materia de defensa aérea.

Desde la baja de los Mirage en 2015, la Argentina no logró consolidar una capacidad supersónica estable. Los A-4AR funcionaron durante años como una solución transitoria que terminó extendiéndose mucho más de lo previsto.

Ahora, toda la estrategia oficial depende del éxito del programa F-16, considerado un salto tecnológico significativo pero también un desafío económico y operativo de gran escala.

Qué significa la baja de los A-4AR para la Argentina

La salida definitiva de los A-4AR cierra un ciclo de casi tres décadas dentro de la Fuerza Aérea Argentina. También deja al país atravesando una etapa de transición crítica en materia de defensa.

Hasta que los F-16 estén plenamente operativos, la Argentina atraviesa un período de vulnerabilidad aérea sin precedentes recientes, mientras el Gobierno apuesta a que la nueva flota permita recuperar la capacidad de control efectivo del espacio aéreo nacional.

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