“Tafí Viejo, verdor sin tiempo”: la alegría por el Martín Fierro y el olvido a los actores del norte

Daniel Elías se formó en Tucumán, participó de la serie “Tafí Viejo” y ahora está en Cannes.

ELENCO. Elías (de boina) junto al director Albano Jerónimo y otros actores de la película portuguesa “Aquí”. ELENCO. Elías (de boina) junto al director Albano Jerónimo y otros actores de la película portuguesa “Aquí”.

La televisión argentina vivió una noche histórica en la entrega de los Premios Martín Fierro 2026. “Tafí Viejo, verdor sin tiempo”, la serie filmada en el corazón de Tucumán con un despliegue técnico y humano mayoritariamente local, se consagró como la gran revelación de la gala. De sus seis nominaciones, la ficción se alzó con tres de las estatuillas más pesadas: Mejor Ficción, Mejor Director (para Eduardo Pinto) y Mejor Actor (para la participación especial de Luciano Cáceres).

Sin embargo, detrás de los flashes y el festejo colectivo, el triunfo dejó flotando una paradoja incómoda, un secreto a voces que desnudó la cruda realidad del centralismo porteño: ¿Cómo se explica que la mejor ficción dramática del país haya nacido en el interior, pero que ningún actor tucumano de su elenco protagónico haya recibido siquiera una nominación individual?

La lógica del circuito de Buenos Aires insiste en ternar únicamente a las caras conocidas, ignorando el mapa real del talento argentino. El verdadero contrasentido radica en que ese mismo elenco norteño al que la industria porteña le da la espalda es el que hoy cosecha aplausos en las pantallas más exigentes del planeta, desde San Sebastián hasta el Festival de Cannes.

Teatro independiente

Desde el legendario balneario francés, donde se encuentra presentando la película “Aquí” del director portugués Tiago Guedes, el actor Daniel Elías atendió a LA GACETA para analizar este hito. Elías, salteño de nacimiento pero formado a principios de siglo en la vanguardia teatral tucumana (Los Pasteles Rojos, Como un Avión Estrellado), tiene claro que el éxito de la serie no brotó de la nada.

“Lo de Tafí está bueno porque trabajamos con un equipo de actores con el que nos conocemos del teatro desde hace un montón. El armado de los grupos y de los elencos es clave; esto no sucedió por casualidad. Considero que es un premio para la serie, pero también para lo que viene pasando en Tucumán y en el norte con los equipos técnicos y los elencos. Que el director sea de Buenos Aires ayuda a dar visibilidad, hace que miren al norte no solo por sus locaciones, los fondos o el cash rebate, sino por la gente que trabaja, se viene formando y ya ha recorrido festivales internacionales.”

Para Elías, que el reconocimiento llegue desde un premio de tanta raigambre popular en el país tiene un valor estratégico: “Los Martín Fierro ponen en valor todo nuestro recorrido previo en teatro y cine. Tal como está la industria ahora, esto es un acto de resistencia, pero también de confianza en nuestra formación”.

Contracultura en Cannes

La presencia de Elías en Cannes -donde pisa la alfombra roja por cuarta vez tras sus pasos con Los dueños, El motoarrebatador y Los delincuentes- coincide con un momento de profunda asfixia para la cultura nacional. En su charla con este diario, el actor no esquivó la lectura política del presente y confrontó las decisiones de la actual gestión cinematográfica estatal.

CERCANOS. “Beto” (Daniel Elías) y “Clara” (Liliana Juárez) en una de las escenas de “Tafí Viejo”, la serie. CERCANOS. “Beto” (Daniel Elías) y “Clara” (Liliana Juárez) en una de las escenas de “Tafí Viejo”, la serie.

“Los Martín Fierro son una ventana para que la producción del norte sea consagrada en el país, pero el paso por Cannes es espectacular para seguir pudiendo filmar en Argentina, haciendo resistencia y contracultura a las políticas actuales del país y del Incaa. Buscan grandes audiencias comerciales pero no logran ver que traer películas acá demuestra que Argentina sigue presente y considerada una de las mejores filmografías del mundo. De hecho, en la Quincena de Realizadores también estrenó la nueva película de Lisandro Alonso, con montaje de Mainoli, que dialoga con su ópera prima La libertad. Qué loco que aparezca ese concepto justo en este momento... Una obra filmada con coproducciones extranjeras y una recepción excelente de la crítica. Ahí también hay gente del norte, personas con las que compartimos producciones y nos conocemos de siempre”.

El cine de autor

Elías, quien también es licenciado en Biotecnología y en el film de Guedes encarna al personaje de Dimitri (siendo el único argentino en una megaproducción europea basada en la obra del Nobel J.M. Coetzee), defendió la prepotencia de trabajo del cine de autor frente a la obsesión cuantitativa del mercado actual.

“El cine siempre encuentra su fuerza para renovarse y seguir contándose. Nunca se van a dejar de contar nuestras historias con propuestas de autor. Quizás no hablan de las grandes audiencias que busca el Incaa ahora, pero marcan fuerte en el panorama internacional”, manifestó.

“Lo de Tafí Viejo nos da la esperanza de que vuelva la ficción con actores nacionales a la televisión. Un actor nunca trabaja solo; siempre depende del equipo que se arma y del elenco. Sigue habiendo una injusticia ahí al no nominar a nadie del norte, pero esto mantiene la expectativa de abrir la pantalla a caras nuevas de nuestra región”, añadió.

Porteñocentrismo

La crítica de Elías caló hondo en la matriz económica de la cultura, desarmando los discursos oficiales que tildan al cine de “gasto” e invisibilizan su impacto industrial y su capacidad de generar divisas.

“Todo se mira con una perspectiva porteñocentrista. En Buenos Aires se decía que no había ninguna película argentina en el festival, hasta que anunciaron lo de Lisandro Alonso. Tampoco ningún medio de la Capital tomó el hecho de que yo estaba en Cannes con una película portuguesa; está bueno que un diario del interior lo visibilice. En Cannes pasan las mejores películas de autor del mundo, el tipo de cine que en Argentina hoy se desprecia diciendo que no es para masas. Pero acá, el cine desarrolla una economía gigante que incluye al turismo y la moda. En nuestro país se oculta eso: el cine genera, mediante las coproducciones, muchas divisas y miles de trabajos indirectos en turismo y gastronomía. Nos hablan del ‘derrame’ de la minería o de la soja, que, paradójicamente, dejan un retorno real mucho menor en las comunidades de lo que genera la industria audiovisual. Lo que sucede en Cannes, en cierta forma, sucedía en el Festival de Mar del Plata, y ahora con estas nuevas políticas lo están arruinando. No hay que perder el eje de lo que hacemos pensando solo en la taquilla, sino en formas genuinas de contar quiénes somos”.

Una discusión federal

El éxito de “Tafí Viejo, verdor sin tiempo” descansa sobre la potencia de un elenco que sostiene cada escena. La historia, protagonizada por Laura Grandinetti y el destacado actor tucumano Emanuel Rodríguez -quien además arrastra años de éxito rotundo en el teatro independiente con la obra El loco y la camisa-, se completó con las actuaciones de Luis Machín, Liliana Juárez, Sergio Prina, Juan Palomino, Lautaro Delgado y Paloma Contreras.

La estatuilla que se llevó Luciano Cáceres como Mejor Actor es un reconocimiento indiscutible a su trayectoria, pero en este contexto funciona como el síntoma de una miopía estructural: el galardón va para la firma conocida del circuito tradicional, mientras el motor que empuja la historia desde el territorio permanece invisible para los jurados de Buenos Aires.

Que la mejor ficción nacional nazca en el interior es un paso gigante que consolida un piso de calidad irreversible para la región. Que las pantallas, los medios y las ternas de la Capital finalmente logren cruzar la persistente frontera de la General Paz para reconocer y registrar el enorme semillero de profesionales que brilla con luz propia en el mundo, es la gran discusión federal que -por fin- quedó expuesta con crudeza sobre la mesa.

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