San Martín y el desafío de transformar sus buenas actuaciones en una verdadera regularidad
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San Martín de Tucumán buscará regularidad este domingo en La Ciudadela ante Atlanta, tras caer en Salta, con el fin de afianzarse en los primeros puestos del torneo.
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El DT Andrés Yllana implementó cambios tácticos con línea de tres defensores que dieron equilibrio, pero el equipo sufre por la falta de constancia y bajas de jugadores clave.
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El próximo duelo ante Atlanta medirá la capacidad del club para sostener su mejor versión futbolística de local, clave para sus aspiraciones de ascenso en la temporada.
CHOQUE. Facundo Pons cae tras disputar la pelota en Salta. Diego Diellos acompaña la acción en una noche donde el doble “9” del “Santo” nunca logró pesar frente a Gimnasia y Tiro. Foto de Javier Corbalán - Especial para La Gaceta.
En La Ciudadela, San Martín encontró algo parecido a una zona de confort. Ahí aparecieron sus mejores actuaciones, sus victorias más convincentes y una personalidad mucho más marcada. El equipo de Andrés Yllana logró imponerse frente a Nueva Chicago, reaccionó contra Atlético de Rafaela y neutralizó al líder Gimnasia de Jujuy en una de las producciones más sólidas del torneo. Sin embargo, esa fortaleza todavía no logró convertirse en regularidad. El “Santo” alterna grandes noches con partidos donde vuelve a quedar atrapado en dudas futbolísticas y retrocesos inesperados.
La tabla muestra bastante de esa contradicción. El conjunto de Bolívar y Pellegrini se mantiene cerca de los primeros puestos de la zona B, pero también dejó escapar puntos importantes frente a equipos que llegaban golpeados o peleando abajo. Patronato empató en Tucumán, Chacarita también rescató un punto en La Ciudadela, Agropecuario lo superó claramente en Carlos Casares y Gimnasia y Tiro aprovechó un San Martín demasiado pasivo en Salta.
Un problema repetido
Ahí aparece uno de los principales problemas del equipo de Yllana. Muchas veces le cuesta asumir completamente el rol de candidato. Frente a rivales de menor jerarquía o con necesidades urgentes, el “Santo” suele caer en partidos largos, incómodos y friccionados donde pierde claridad para imponer condiciones.
“Tenemos un equipo con personalidad, que busca hasta lo último”, aseguró Yllana tras el empate contra San Martín de San Juan. La frase resume bastante bien una parte del ciclo. Porque incluso en sus peores versiones, el equipo casi nunca deja de competir. El problema aparece cuando necesita transformar esa personalidad en dominio futbolístico real. La derrota frente a Agropecuario probablemente haya sido el ejemplo más claro. El rival llegaba en crisis, golpeado y con muchísimas dudas. Sin embargo, San Martín jamás logró transmitir superioridad. Ni el 3-4-3 inicial ni el posterior 4-3-3 funcionaron. El equipo quedó partido, sin conexiones y absorbido por la presión rival. Agropecuario le hizo jugar exactamente el partido que quería.
Algo parecido sucedió en Salta contra Gimnasia y Tiro. El conjunto local atravesaba uno de sus momentos más flojos del torneo, pero aun así el “Santo” asumió una postura demasiado cautelosa. Cedió terreno, regaló protagonismo y recién reaccionó cuando el partido ya estaba completamente contaminado por el nerviosismo.
La búsqueda táctica
Con el paso de las fechas, Yllana fue modificando esquemas y estructuras hasta encontrar en la línea de tres una formación más funcional para varios futbolistas. El 3-5-2 primero y luego el 3-4-3 comenzaron a darle más equilibrio al equipo.
El partido contra Güemes marcó un punto importante en esa evolución. San Martín mostró orden, agresividad para recuperar la pelota y mejores distancias entre líneas. Además, varios futbolistas empezaron a sentirse más cómodos dentro de ese sistema.
“La línea de tres no es fácil; necesita mucho trabajo y entendimiento”, explicó Lucas Diarte después de aquella victoria en Santiago del Estero. La frase terminó teniendo bastante sentido con el correr de los partidos. Porque el nuevo dibujo fortaleció a Nicolás Ferreyra, liberó a Jorge Juárez como carrilero y le permitió a Alan Cisnero recibir en escenarios mucho más favorables para desequilibrar.
También ayudó a que Diego Diellos dejara de quedar tan aislado en ataque. El equipo empezó a verse más compacto y más corto, algo que le permitió competir mejor.
La falta de continuidad
El gran problema es que San Martín todavía no logra sostener esa versión durante varios encuentros consecutivos. Después de buenas actuaciones suelen aparecer retrocesos inesperados.
“No todos los partidos son iguales”, sostuvo Yllana tras el empate frente a Deportivo Madryn. La explicación tiene lógica dentro de una categoría tan cambiante como la Primera Nacional. Pero al mismo tiempo también deja otra sensación: muchas veces el “Santo” termina adaptándose demasiado al rival y demasiado poco a sí mismo.
Ahí también aparece otro punto importante: la dependencia de ciertos nombres. Sin Juárez, el equipo pierde dinámica por derecha. Sin Diarte disminuye la profundidad por izquierda. La lesión de Kevin López modificó completamente el funcionamiento interior del medio campo. Cuando Cisnero no desequilibra, el ataque queda reducido.
“Hay que agarrarse de lo positivo”, declaró “Fosa” Ferreyra después del empate en Madryn. La frase refleja bastante bien el presente del equipo. San Martín pelea, compite y rara vez se entrega. Pero todavía necesita encontrar una regularidad futbolística que le permita transmitir una sensación mucho más confiable.
Lo que viene
Pensando en Atlanta, ahí aparece justamente el gran desafío. El “Bohemio” llega como uno de los equipos más sólidos y regulares de la zona. Por eso, San Martín necesitará repetir muchas de las cosas que mostró en La Ciudadela: intensidad, presión alta, protagonismo de los carrileros, agresividad ofensiva y solidez defensiva.
El conjunto de Bolívar y Pellegrini ya demostró que puede competir contra cualquiera. El paso que todavía le falta dar es otro: sostener durante más tiempo su mejor versión y dejar de depender tanto del contexto.























