La postura de Eduardo Pinto: mirar, entender y escuchar, el camino para superar la grieta
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Eduardo Pinto ganó el Martín Fierro a mejor director el lunes en Argentina por la serie 'Tafí Viejo', un logro que reivindica la producción federal y el talento del interior.
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La obra se filmó en Tucumán con un 70% de equipo técnico local y financiamiento mixto, demostrando que es viable producir ficción de alta calidad fuera de Buenos Aires.
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El premio consolida a Tucumán como polo audiovisual y abre el camino a una segunda temporada, impulsando la producción independiente frente a la falta de apoyo estatal nacional.
ESCENARIOS NATURALES. “Tafí Viejo, verdor sin tiempo” se rodó en distintos espacios de la “Ciudad del limón”, con un elenco local y nacional.
Eduardo Pinto tiene todavía la emoción a flor de piel desde que en la noche del lunes ganó el Martín Fierro a mejor director por “Tafí Viejo, verdor sin tiempo”, que se alzó además con la estatuilla a mejor serie nacional.
“Evidentemente, estos reconocimientos confirman que se puede producir en el interior. Eso es algo que vengo haciendo y con mucho respeto. Para mí es importante intentar recuperar la producción nacional”, subrayó en diálogo con LA GACETA.
- En tu discurso al recibir tu premio reivindicaste lo federal...
- Sí, utilicé la palabra federal porque me parece crucial; siento que durante mucho tiempo se han contado historias de Buenos Aires, aunque hay ejemplos de historias federales y de la Argentina. Yo estoy a favor del federalismo, obviamente. Nací en la provincia de Buenos Aires y me encanta el país, me encanta que podamos producir en distintas provincias y que cada una, cada director y cada actor pueda contar sus vivencias, sus historias, sus raíces. Me parece crucial para la construcción colectiva de nuestra cultura.
- ¿Tucumán ofrece condiciones para generar materiales de calidad?
- Está claro que Tucumán ofrece, a partir de sus universidades públicas, un talento muy fuerte tanto en lo actoral como en lo técnico para la industria audiovisual. No tengo ninguna duda que hoy la provincia es un polo audiovisual muy importante. Y así sucede en otras localidades, en otros puntos del país, como Misiones o Jujuy. Son distritos que se dieron cuenta de que el audiovisual genera trabajo e identidad.
- Precisamente, ¿esa identidad fue una de las búsquedas de la serie?
- El mayor desafío fue tratar de reflejar la idiosincrasia taficeña-tucumana y tratar de hacer una historia que pueda expandirse, que sea universal, que se pueda entender en cualquier parte del mundo. Era la primera serie escrita por mí, entonces quería estar muy atento; por eso también estuve en la producción ejecutiva y en muchos de los rubros de la serie. Para mí es un antes y un después, porque fue tener el control absoluto del producto.
Eduardo Pinto
- ¿Te sorprendió el nivel artístico local?
- No sé si me sorprendió, me tranquilizó. La verdad es que el nivel de los actores tucumanos es muy bueno, porque desde hace tiempo vienen apareciendo en películas; también el teatro independiente es muy importante, es muy activo. Actores como Sergio Prina, Lili Juárez, Camila Pláate o Emanuel Rodríguez, el protagonista, tienen un nivel altísimo. Cuando empecé a escribirla, ya veía a Prina en el personaje y a Lili también. De alguna forma ellos confirmaron el alto nivel que tienen actoral y también los técnicos. El 70% del equipo técnico era tucumano y los técnicos tienen un altísimo nivel.
- La historia gira alrededor de dos jóvenes enamorados, que pertenecen a familias enfrentadas en un momento de agitación social. ¿Sólo el amor puede vencer la grieta?
- Es buena la pregunta. Creo que sí. Saber escuchar, saber crecer, saber empatizar con el otro, saber que el otro es diferente, que el otro es justamente un otro. Entonces me parece que ahí hay un crecimiento que tenemos que abordar como sociedad. Sé que el mundo está así, que hay mucho odio implantado, que hay mucha diferencia de privilegios entre un lado y el otro, pero me parece que desde el entendimiento y el diálogo podemos mejorar como sociedad. Me parece que ahí un poco la serie apunta a eso: cómo poder mirarnos y entendernos y escucharnos. Y creo que ese es el camino.
- ¿Por qué gusta “Tafí Viejo...”?
- La historia básicamente llega, pega por así decirlo, porque es nuestra. Es una trama de amor que es frenada por las diferencias sociales de clase. Es algo que suele pasar. A veces hay enfrentamientos en familias por una posición ideológica o por un pensamiento opuesto. Y la serie pega porque también es el reflejo de lo que nos está pasando, de lo que nos sucede y tiene muchos condimentos: tiene la falta de producción, la idea de que el país no funciona, de irse... está llena de capas de esta cebolla. Entonces creo que funciona porque es bien tucumana pero también es bien argentina.
- Estamos en un momento difícil en la producción audivisual, con poco apoyo estatal nacional...
- Con este Gobierno producir es muy difícil, no le interesa la cultura ni las artes. Pero creo que se puede hacer un mix con financiamiento privado y con las gestiones oficiales municipales y provinciales, que vean la importancia de generar obra audiovisual. Me parece que es muy importante tratar de generar esa mixtura entre aportes; en el caso de “Tafí Viejo...” hubo aportes privados de empresarios, y tal vez el ideal sea contar con estos más los del Estado. Creo que no es un invento, se hace en todas partes del mundo. A veces siento que estamos discutiendo obviedades.
- ¿Habrá una segunda temporada?
- Ojalá la podamos concretar, yo la pensé así. Tengo ahí los cabos, están las líneas para armar la segunda temporada con los guionistas, Natalia Torres y Gaby Macías (NdelaR: los tres fueron nominados a mejor guión en los Martín Fierro). Nos encantaría. Lo pensamos con el productor Javier Noguera. Es una posibilidad.



















