Pluriempleo y crisis de expectativas: Jorge Colina advierte que “los jóvenes ya no esperan un trabajo estable”
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El economista Jorge Colina advirtió en Argentina que el estancamiento económico y la baja productividad impulsan el pluriempleo, restando expectativas de trabajo estable.
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Con 15 años de estancamiento, la falta de empleo formal y los bajos salarios obligan a usar plataformas digitales y actividades informales para complementar los ingresos.
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Este cambio debilita las expectativas de progreso social y de ahorro a futuro. El empleo tradicional dejará de ser el eje dominante frente a la fragmentación laboral.
Tener un solo trabajo ya no alcanza en Argentina.
Aunque la inflación bajó y la desocupación no muestra cifras explosivas, cada vez más argentinos sienten que un solo trabajo ya no alcanza. En el Gran Tucumán, los “ocupados demandantes de empleo” ya representan el 28,6% de los trabajadores: son personas que tienen trabajo, pero buscan otro ingreso para sostenerse. En total, unas 131.000 personas intentan sumar una segunda fuente de dinero en una provincia donde la desocupación se mantiene relativamente baja -5,6% en el cuarto trimestre de 2025-, pero donde tener empleo dejó de ser garantía de llegar a fin de mes. Para Jorge Colina, presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), detrás del crecimiento del pluriempleo hay una transformación mucho más profunda: un mercado laboral cada vez más flexible, fragmentado y atravesado por el estancamiento económico.
“El empleo en relación de dependencia único en el mundo no está creciendo”, explicó en diálogo con LA GACETA. “Las formas de producción se van haciendo cada vez más flexibles y esa flexibilidad implica que la gente puede hacer varias cosas y también busca hacer muchas cosas”.
Para Colina, el celular y las plataformas digitales cambiaron radicalmente la relación de las personas con el trabajo. “Todo el mundo hace algo después en la casa con las redes. Si cocina, vende; si tiene algo para vender, lo hace plata”, sostuvo. Y agregó que muchas personas usan incluso sus propios bienes -como el auto- para generar ingresos extra a través de aplicaciones.
En ese sentido, el economista evita leer el pluriempleo únicamente como una señal negativa. Considera que también expresa nuevas formas de organización laboral y cierta búsqueda de diversificación. “Tener más de un trabajo es salir de la rutina”, afirmó. “Hace bien tener más de un trabajo para hacer otras cosas y hasta incluso ser más productivo”.
Sin embargo, reconoce que en muchos casos la multiplicación de empleos responde a una necesidad económica concreta. “Para tener altos ingresos se necesita alta productividad laboral y ahí es donde Argentina está muy estancada”, señaló.
Según su análisis, el problema central es que la economía argentina lleva años sin generar crecimiento sostenido ni empleo privado formal en cantidad suficiente. “Argentina hace 15 años que no crece”, resumió. Y eso, explica, terminó modificando las expectativas sociales sobre el trabajo.
“Los jóvenes ya no tienen mucha expectativa de conseguir un trabajo en blanco, estable, como antes”, dijo. En cambio, observa una expansión de pequeños emprendimientos, tareas independientes y trabajos vinculados a plataformas digitales.
Colina también vinculó la situación laboral con el deterioro de la productividad. Según explicó, cuando la productividad no crece, las personas necesitan trabajar más horas para alcanzar ingresos razonables. “Lo normal en los países que prosperan es que la productividad aumente y que la gente, con las mismas horas trabajadas, gane cada vez más. Argentina hace 15 años que está estancada”, analizó.
En el caso del interior del país, el economista cree que existen además problemas estructurales que profundizan la informalidad. Uno de ellos, según planteó, es la centralización de los convenios colectivos de trabajo.
“Los convenios se definen en Buenos Aires con parámetros de Buenos Aires, que tiene más productividad que el interior”, sostuvo. Y ejemplificó con el sector comercial: “Un comercio en Buenos Aires puede pagar un básico de convenio porque tiene mucho más movimiento. En Tucumán eso lo puede pagar solamente un gran supermercado”.
El resultado, explicó, es que muchos pequeños comercios terminan recurriendo a esquemas informales porque no logran sostener los costos laborales formales.
Más allá de la economía, Colina cree que el impacto más preocupante aparece en otro plano: las expectativas de progreso. “Cuando la gente pierde expectativas, se deteriora la capacidad de esfuerzo”, afirmó.
Según describió, esa pérdida de confianza se refleja incluso en la forma en que las familias manejan sus ahorros. “Las familias compran dólares para guardarlos porque sienten que algo malo puede venir”, sostuvo.
Para el titular de Idesa, el crecimiento del pluriempleo no es solamente una consecuencia de ingresos insuficientes. También es la expresión de una economía que cambió, donde el empleo estable dejó de ser el horizonte dominante y donde cada vez más personas combinan trabajos, plataformas y actividades paralelas para sostener su vida cotidiana.




















