Alarma por el aumento de casos de melanoma en la generación z
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En Argentina, los casos de melanoma crecen en jóvenes de 15 a 29 años debido al descuido del protector solar por priorizar el bronceado y la falta de controles médicos anuales.
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La paradoja del skincare estético en redes promueve el bronceado sobre la salud. El 64% de los jóvenes olvida usar protector solar y el 53% evita el control dermatológico anual.
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Aunque el melanoma temprano tiene una supervivencia del 99%, se proyecta un alza del 50% para 2040, lo que exige campañas de concientización y el uso de la regla preventiva ABCDE.
Existe una contradicción en la idea de que la generación que más énfasis pone en el cuidado de la piel es, a su vez, la que presenta mayor prevalencia de cáncer de piel. ¿Pero a qué se debe? La respuesta es simple y tiene que ver con el descuido del hábito clave para evitar este tipo de enfermedad.
De un tiempo hasta acá, las redes sociales comenzaron a inundarse de contenido enfocado directamente en rutinas de skin care, de influencers recomendando cientos de productos mágicos y de publicidades promocionando sérums, cremas y geles prometedores. Sin embargo, muy pocos están enfocados en el cuidado básico: el uso del protector solar.
Los especialistas advierten que el melanoma no es una enfermedad de personas mayores. Y los datos lo demuestran: crece la prevalencia en personas de entre 15 y 29 años, mientras que el 64% de ellos admite olvidarse de aplicar protector solar y más del 53% no realiza controles médicos anuales. En Argentina se diagnostican más de 1.600 nuevos casos por año, convirtiéndose en el tercer país de América Latina con mayor incidencia de melanoma en personas de entre 0 y 29 años, y el cuarto en mortalidad en ese mismo grupo. A nivel global, se registran más de 331.722 nuevos casos y cerca de 59.000 muertes anuales, con proyecciones que anticipan un aumento superior al 50% hacia 2040. Detectado en estadios tempranos, tiene una tasa de supervivencia a cinco años superior al 99%, pero su diagnóstico tardío sigue siendo un desafío.
¿Qué pasa con la generación Z?
La incidencia del cáncer de piel en menores de 30 años crece más rápido que en cualquier otro grupo etario. Un informe reciente de la American Academy of Dermatology expone esta realidad con claridad. El 28% de la Generación Z prioriza broncearse por encima de cuidar su piel, el 64% admite olvidarse de usar protector solar con frecuencia y más del 53% no realiza controles dermatológicos anuales.
“Estos números son la expresión concreta de una falsa sensación de seguridad, que tiene consecuencias reales. Entre los jóvenes persiste la idea de que el cáncer de piel es un problema ajeno, propio de otras generaciones. Los datos muestran exactamente lo contrario: el cáncer de piel está afectando a los más jóvenes y la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa que tenemos. El melanoma es uno de los pocos cánceres que se puede prevenir y detectar a tiempo con herramientas accesibles”, señala Jimena Maur Perotti (MN 119.939), oncóloga clínica especializada en melanoma y Scientific Advisor en Bristol Myers Squibb Argentina.
La Generación Z es, paradójicamente, la generación del skincare. El cuidado de la piel forma parte de su identidad y de su rutina cotidiana. Pero para muchos jóvenes, el cuidado de la piel está disociado de la salud: se percibe como una práctica estética o cultural, no como una medida preventiva.
A esto se suma la desinformación. El 52% de los jóvenes desconoce al menos uno de los riesgos asociados a las quemaduras solares y el 32% obtiene una calificación reprobatoria en conocimientos sobre fotoprotección.
Las redes sociales y el skincare
“Las redes sociales presentan de forma constante imágenes editadas de personas con pieles perfectas y perfectamente bronceadas. Este tipo de contenido podría estar construyendo un ideal aspiracional que asocia el bronceado con la belleza, el éxito y el bienestar, normalizando así la exposición solar sin protección como parte de un estilo de vida deseable”, explica Perotti.
Y agrega que, en paralelo, hay un auge de influencers de skincare con audiencias masivas entre los jóvenes. “Me pregunto si quienes consumen ese contenido lo hacen desde una motivación genuinamente vinculada a la salud, o si en realidad predomina la búsqueda estética: verse mejor por encima de cuidarse mejor. Si eso es así, el resultado sería la misma paradoja: una generación hiperconectada con el skincare que, sin embargo, subestima el riesgo más concreto que enfrenta su piel”.
¿Los factores genéticos influyen?
Ante la consulta de LA GACETA, la médica detalla que existen distintos factores que aumentan las probabilidades de desarrollar melanoma. Algunos tienen que ver con características físicas: tener piel clara, color de pelo rojizo o quemarse fácilmente con el sol. También representa un riesgo tener muchos lunares o lunares atípicos. Otro factor determinante es la exposición sostenida a radiación ultravioleta, ya sea a través del sol o del uso de camas solares. “Por eso hacemos especial hincapié en la fotoprotección”, remarca.
Respecto de los factores familiares, aproximadamente el 10% de las personas con melanoma tienen antecedentes familiares de la enfermedad. Si uno o más parientes de primer grado (padres, hermanos o hijos) fueron diagnosticados con melanoma, el riesgo de desarrollarlo es significativamente mayor.
La educación como base de la prevención
La prevención es la herramienta más poderosa que tenemos. Y para que sea efectiva, necesita estar acompañada de educación pública sostenida. El melanoma puede reducirse significativamente con cuidados simples y cotidianos: evitar la exposición solar entre las 10 y las 16, usar protector solar de al menos FPS 50 todos los días del año, independientemente del clima o la estación.
En ese sentido, la regla ABCDE es una herramienta simple y accesible que ayuda a distinguir un lunar normal de una lesión con sospecha de atipia.
A — Asimetría: una mitad no es igual a la otra.
B — Bordes: irregulares o mal definidos.
C — Color: presencia de varios tonos.
D — Diámetro: mayor a 6 mm (tamaño de una goma de lápiz).
E — Evolución: cambio en la forma, el color o el tamaño.
Finalmente, Perotti hace especial hincapié en seguir impulsando campañas y políticas públicas que informen y generen conciencia sobre el impacto real del cáncer de piel. Campañas que muestren que pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una diferencia enorme y políticas públicas destinadas a facilitar el acceso al cuidado de la salud.






















