Por qué el título de Belgrano obliga a Atlético Tucumán a mirarse al espejo y recuperar la ambición
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La reciente consagración de Belgrano de Córdoba como campeón del Apertura generó un debate en Atlético Tucumán sobre su propia falta de ambición y jerarquía para pelear títulos.
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En los últimos años, varios clubes del interior ganaron títulos con exentrenadores de Atlético, evidenciando un retroceso deportivo tras la época dorada del club tucumano.
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El éxito de Belgrano sirve de espejo para que la dirigencia de Atlético Tucumán apueste a la jerarquía y supere el conformismo de pelear únicamente por la permanencia.
RECUERDO. Ricardo Zielinski, hoy campeón con Belgrano, le brinda indicaciones a Luis Miguel “Pulga” Rodríguez durante la final de la Copa Argentina 2017. ARCHIVO LA GACETA
El grito de festejo tras el pitazo que decretó el título de Belgrano como campeón del Apertura llegó casi en línea directa desde Córdoba hasta Tucumán. Fue una final que el país vivió con especial entusiasmo, dividida entre los fanáticos de River, los del “Pirata” y los amantes del fútbol, pero que los hinchas de Atlético Tucumán siguieron con particular atención. Porque por cuarta vez en los últimos cuatro años, un equipo del interior grita campeón, y el hincha del “Decano” volvió a experimentar la incómoda sensación de ser un mero espectador de la alegría ajena.
Porque sí, independientemente de que la gesta cordobesa haya generado alegría, envidia o indiferencia en 25 de Mayo y Chile, para un club que hace 12 años merodea en Primera División y supo codearse en los grandes escenarios del continente, es inevitable mirarse al ombligo. Patronato aprovechó su torneo de ensueño consagrándose en la Copa Argentina 2022; Central Córdoba causó especial dolor en el resto del norte por su título en 2024; Independiente Rivadavia coronó su magnífico momento con el trofeo de 2025 y, ahora, Belgrano materializó la inversión de sus socios y dirigentes para levantar la copa este año.
Otro dato vuelve a herir cual daga directamente al corazón: entre los equipos mencionados, tres fueron conducidos por entrenadores que pasaron por Atlético durante los últimos años. Facundo Sava en el “Patrón”, Omar de Felippe en el “Ferroviario” y Ricardo Zielinski en el “Pirata”. A la lista se suma un cuarto DT campeón si se toma en cuenta a la dupla Favio Orsi - Sergio Gómez, ganadora con Platense del Apertura 2025.
“Lo que me genera el título de Belgrano es la inevitable pregunta: si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no?”, plantea Esteban Bergansola, pareciendo sintetizar en una frase el sentimiento de una buena porción del pueblo “decano”. La respuesta no es fácil y desglosa múltiples análisis, pero el camino más visible conduce a una realidad ineludible: Atlético tuvo su época dorada, al igual que los clubes mencionados, pero -tomando el caso de la final de la Copa Argentina perdida frente a River- quedó al borde de la gloria. Y hoy, ese momento parece haber quedado muy atrás.
“Si me preguntabas antes del partido, quería que gane River; más que nada porque no tenemos amistad con Belgrano y ellos sí tienen buena relación con San Martín. Ellos vienen haciendo las cosas bien hace un par de años, trayendo buenos jugadores y con un presidente enfocado en querer ganar algo. Sé que es difícil que los futbolistas de renombre vengan a Tucumán, porque por lo general se quedan en Buenos Aires, Rosario o llegan hasta Córdoba. Pero a Atlético hoy le faltan jugadores de jerarquía; eso es lo que nos está faltando para poder pelear un título en serio”, continuó explicando Bergansola en su análisis.
Por su parte, Mauro Rivadeneira recuerda los años de copas, pero siente que las posibilidades en el presente de emular al equipo cordobés están lejanas. “Tuvimos nuestra mejor versión cuando contamos con un plantel de mayor roce. Fue en esa época cuando llegamos a la final de la Copa Argentina y jugamos la Libertadores y la Sudamericana. La ilusión de que el ‘Decano’ gane algo siempre está y al equipo se lo apoya a morir, pero hoy somos conscientes de que no estamos en un buen nivel futbolístico como para ilusionarnos demasiado”, aseguró.
En la misma línea, Jesús Campos piensa que para poder dar el salto nuevamente es necesario fijarse objetivos mucho más ambiciosos. “En su momento tuvimos la oportunidad ahí nomás, en las manos, tanto con la Copa Argentina como en el torneo local, pero se nos terminó escapando. Lo que hoy le falta a Atlético para dar el salto definitivo es ambición. Siento que ya es el momento de que la dirigencia y el plantel se pongan las pilas. Como hincha, lo que sentí al ver la final es que ya es hora de que nos toque a nosotros y dejar de conformarse solamente con la permanencia”.
Omar González coincidió en el deseo de dar la vuelta olímpica, pero remarcó el hecho de que Belgrano consiguió su primer título de Primera División, mientras que Atlético ya archivaba en sus vitrinas la Copa Campeonato de Campeones de la República de 1960. “El título de Belgrano me causó una sensación difícil de explicar, porque me gustaría que nosotros ganemos un campeonato una vez más. Pasó mucho tiempo desde 1960 hasta ahora y los hinchas nos merecemos una alegría así”, dijo.
Lo cierto es que, más allá de todo, el caso de Belgrano debería ser un espejo ejemplar para toda la estructura de la institución. Una dirigencia que apostó por contratar jugadores de peso (basta pensar en lo que el club cordobés invirtió en Adrián Sánchez, ex Atlético, o Nicolás “Uvita” Fernández), futbolistas con sentido de pertenencia dispuestos a resignar aspectos económicos por su club (como los retornos de Franco Vázquez, Luzas Zelarayán y Emiliano Rigoni) y una masa societaria a la altura de los equipos más importantes del país (67.000 asociados según el último informe publicado por la AFA y el deseo de la comisión directiva “pirata” de ampliarla a 100.000).
Fue un club que apostó en todos sus frentes, desde todas las aristas implicadas, y que además tuvo los golpes de suerte y la jerarquía necesarios para imponerse en los momentos cruciales: se quedó con el clásico contra Talleres, sobrevivió por penales contra Argentinos y dio vuelta un partido cuesta arriba contra River en los minutos finales de la definición.
Al fin de cuentas, que equipos con menos peso histórico que los grandes de Buenos Aires obtengan títulos es un buen aliciente para Atlético. Obliga a mirar hacia adentro, analizar y reflexionar cuáles son los pasos que se deben seguir. A partir de ahí, la responsabilidad es puramente propia: la fórmula del éxito no garantiza el resultado, pero depende de uno estar dispuesto a ejecutar los movimientos necesarios para volver a intentarlo.






















