Las mejores vistas del amanecer se encuentran en este pequeño pueblo norteño a casi 3.500 metros de altura
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Santa Ana, un pueblo de Jujuy a 3.500 msnm, se destaca hoy como destino turístico por sus espectaculares amaneceres sobre las nubes, ideales para viajeros de aventura.
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Se accede desde Humahuaca por la Ruta 73. El pueblo destaca por sus senderos de trekking, el histórico Camino del Inca (Patrimonio Mundial) y el turismo comunitario local.
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Este destino impulsa el turismo comunitario y posiciona a la región como un circuito alternativo clave para el senderismo de altura y la preservación del patrimonio inca.
Las vistas en las alturas de Santa Ana, Jujuy. Imagen: Instagram @visitjujuy
Luego de sortear un espeso manto blanco, toda la inmensidad del paisaje se dispone a los pies bajo el sol naciente. En Santa Ana es posible conquistar parte del firmamento y también elevarse por sobre la tierra. En el "pueblo de las nubes", con su majestuosa altura que roza el cielo, todo es sorprendente y las vistas panorámicas son una lente privilegiada a la inmensidad.
En el corazón del norte argentino, en la provincia de Jujuy, se encuentra Santa Ana, un pueblo escondido por densas formaciones níveas que al descubrirse ofrece la posibilidad de caminar entre la neblina y degustar los amaneceres límpidos, diáfanos que exceden el manto blanco que se encuentra hacia abajo. Como explicaron los viajeros Jero y Valen de @via.jero40, la cuenta de Instagram en que se revelan destinos únicos de la Argentina, este es uno de los amaneceres más lindos del país.
Santa Ana, un pueblo que supera la inmensidad de las nubes
Santa Ana es un pintoresco poblado de montaña ubicado a 120 km de Humahuaca por la Ruta Provincial 73, en la asombrosa yunga jujeña, hogar de frondosas especies arbóreas y fauna diversa. Es famoso por sus paisajes donde las masas de vapor se forman por debajo de la altura del caserío, regalando una postal conocida como "caminar entre las nubes".
Para quienes buscan una alternativa a los circuitos tradicionales de la Quebrada, este lugar se erige como un auténtico "tesoro oculto". El mayor atractivo para los turistas aventureros radica en su red de senderos, ideales para el trekking de altura. Es en estos caminos donde se experimenta la verdadera transición geográfica, fundiendo la aridez de la alta montaña con el inicio de la exuberante vegetación de las Yungas.
La llegada a un punto de la historia Inca
Uno de los puntos más conmovedores de la travesía es la oportunidad de caminar sobre los vestigios del Qhapaq Ñan (el histórico Camino del Inca), un valioso legado arqueológico que fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad. Recorrer estas rutas de piedra milenarias, suspendidas en la altura, es hacer un viaje directo hacia las raíces profundas de la región.
Además de su imponente entorno natural, la comunidad rural de Santa Ana del Valle Grande, situada propiamente a 3.470 metros de altura, invita a sumergirse en una experiencia cultural íntima. El turismo comunitario permite a los visitantes interactuar con los lugareños, descubrir su gastronomía ancestral basada en ingredientes andinos, conocer sus coloridas artesanías textiles y aprender sobre las plantas y hierbas medicinales que forman parte de su tradición milenaria.
Cómo llegar al cielo jujeño
La aventura para descubrir este paraíso escondido comienza desde San Salvador de Jujuy, tomando la Ruta Nacional 9 hacia Humahuaca y luego adentrándose por la Ruta Provincial 73, en un viaje que demanda aproximadamente seis horas y media en automóvil.
El acceso al pueblo exige atravesar el mítico Abra del Zenta, un imponente mirador ubicado a 4.376 metros sobre el nivel del mar dentro del territorio protegido de la Reserva de la Biósfera de las Yungas. Es precisamente allí, en ese límite exacto entre la tierra y el cielo, donde el espeso manto blanco se rinde ante los ojos del excursionista.






















