Niegan la excarcelación del argentino preso en Brasil por racismo

  • La justicia de Brasil rechazó liberar al argentino Eduardo Murias, detenido desde mayo en Minas Gerais bajo acusación de injuria racial contra un niño de siete años.
  • Murias fue arrestado tras hallarse mensajes racistas en su celular durante un viaje turístico. Su defensa denunció agresiones físicas en prisión y apelará ante el máximo tribunal.
  • El caso refleja el endurecimiento de las leyes contra el racismo en Brasil, mientras la defensa buscará su liberación en instancias federales alegando riesgos para su integridad.

Eduardo Ignacio Murias Eduardo Ignacio Murias
Hace 18 Hs

SAN PABLO, Brasil.- La situación procesal de Eduardo Ignacio Murias, el ciudadano argentino detenido en el estado de Minas Gerais bajo la acusación de injuria racial contra un niño de siete años, sumó un nuevo revés judicial. El Tribunal de Justicia de Minas Gerais (TJMG) rechazó ayer el pedido de hábeas corpus que solicitaba su inmediata liberación y ratificó la prisión preventiva del imputado.

El arquitecto de 63 años “está en peligro”, según la presentación que hizo su defensa, junto con la denuncia de que fue agredido por otro interno en el establecimiento penitenciario del estado de Minas Gerais donde se encuentra alojado.

Los representantes legales de Murias preparan ahora una presentación de urgencia ante el Superior Tribunal de Justicia (STJ) en Brasilia. El recurso de hábeas corpus ante la máxima instancia de la justicia ordinaria del país buscará revertir la detención, luego de que el tribunal estatal se limitara a una negativa formal, evitando adentrarse en cuestiones de fondo en una causa que se encuentra bajo secreto de sumario.

Murias, oriundo de la provincia de Santiago del Estero, permanece detenido de forma preventiva desde el lunes 25 de mayo, tras un tenso episodio ocurrido el domingo previo, a bordo del tren turístico María Fumaça, que conecta las localidades históricas de São João del-Rei y Tiradentes.

Esclavitud

De acuerdo con la investigación de la Policía Civil, pasajeros del vagón denunciaron que el argentino, quien se encontraba como turista en Brasil y tenía previsto regresar a la Argentina esta semana, captaba imágenes de un niño de siete años sin autorización. En la revisión posterior de su teléfono celular se detectaron mensajes de WhatsApp escritos en español con alusiones despectivas al color de la piel del menor y referencias a la esclavitud, un cuadro que la querella califica como un delito ya consumado de racismo.

La resolución judicial fue recibida con alivio por la querella. “Entendemos que es la decisión más acertada debido al contexto de la situación”, afirmó al diario “La Nación” el abogado Gilberto Silva, especialista en asuntos raciales y representante de Dominique, la madre del niño.

El letrado considera que la medida se justifica no solo por la materialidad del hecho, sino por el riesgo de fuga y de que el sospechoso abandone el país.

Silva detalló además que, aunque la familia experimentó “una sensación de comienzo de justicia”, se encuentra psicológicamente “muy afectada”.

El caso puso bajo la lupa el fuerte endurecimiento de la cultura jurídica brasileña en el combate a los casos de racismo. Uno de los ejes centrales que la defensa llevará ahora a los tribunales federales de Brasilia es el riesgo para la integridad física del ciudadano argentino dentro del sistema penitenciario brasileño.

El abogado defensor de Murias, Ciro Chagas, advirtió sobre la situación de vulnerabilidad de su representado. El letrado denunció que el argentino “fue víctima de agresión física en el interior del establecimiento penitenciario” donde se encuentra detenido en São João del-Rei y que posteriormente fue “aislado para su protección”.

Según Chagas, pese a haber presentado un pedido fundado de revocación de la prisión preventiva ante el tribunal penal 1 de São João del-Rei, invocando este riesgo concreto, el juzgado de primera instancia evitó analizar el fondo de la cuestión.

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