Es tucumana, conquistó el Kilimanjaro y el Aconcagua, y ahora va por otra cumbre histórica en Rusia

  • La montañista tucumana Laura Madariaga viajará el 12 de junio a Rusia para escalar el Monte Elbrus, buscando sumar su tercera cumbre del prestigioso desafío Seven Summits.
  • Tras iniciarse en el andinismo hace dos años, la ingeniera de 44 años ya conquistó el Kilimanjaro y el Aconcagua, y ahora entrena en Tucumán mientras busca financiamiento.
  • El ascenso al Elbrus consolidará su camino hacia las Seven Summits, un hito que busca culminar en el Everest y que posicionará al montañismo tucumano en lo más alto.

La vida de Laura Madariaga (44) se mide en metros sobre el nivel del mar. Mientras la mayoría cuenta los años por calendarios, ella los cuenta por montañas. Por cumbres alcanzadas. Por amaneceres en lugares donde el aire escasea y cada paso exige una conversación íntima con el propio cuerpo. Hace apenas dos años, la tucumana era una apasionada del mountain bike. Hoy está a punto de emprender un viaje de más de 13.000 kilómetros para intentar conquistar el Monte Elbrús, en Rusia, una montaña de 5.642 metros que forma parte del selecto desafío conocido como Seven Summits: las siete cumbres más altas de cada continente. Si lo consigue, será su tercera conquista dentro de este circuito en el último año.

"Es increíble. Soy ingeniera agrónoma, y me gusta mucho el contacto con la naturaleza. Se vive una paz en la montaña, pero es un desafío. Es superarse a uno mismo, forjar el carácter", cuenta. Su historia no tiene décadas de experiencia ni una preparación construida desde la infancia. Todo ocurrió muy rápido. En enero de 2024 ingresó al Club de Montañistas Tucumán y descubrió una pasión que cambiaría su vida.

Laura Madariaga junto a la bandera argentina. Laura Madariaga junto a la bandera argentina.

"Hace poquito que empecé porque tengo dos perros que me acompañan a todos lados. Antes yo era del mountain bike, sigo haciendo bici pero no tanto como montaña", explica. La primera gran aventura llegó en agosto del año pasado cuando alcanzó la cima del Kilimanjaro, la montaña más alta de África. Pero el desafío que terminó de marcarla ocurrió meses después. El 14 de enero logró hacer cumbre en el Aconcagua, el techo de América. Lo hizo en condiciones que para muchos montañistas habrían sido suficientes para dar media vuelta.

"En enero hice el Aconcagua, que fue una experiencia muy dura. Logré hacer cumbre. Ese día hicimos cumbre con condiciones muy extremas: -36 grados y vientos de 70 kilómetros por hora. Todo el mundo volvía, bajaba. Fue increíble hacer cumbre ese día", recuerda.

¿Por qué siguió cuando otros decidieron abandonar? La respuesta llega sin vueltas. "Ese día yo estaba segura de que iba a ser cumbre", dice. Esa convicción parece ser una constante en su forma de enfrentar la montaña. Aunque no niega el miedo.

"Me da miedo, pero se supera con mucha valentía, mucha determinación, convicción y creer en uno mismo", indica. Porque detrás de las fotografías espectaculares y de las banderas desplegadas en la cima existe una realidad mucho menos romántica. "Siempre se corre mucho peligro todo el tiempo. Es cuestión de segundos. Nadie está exento de que le pueda pasar algo. La altura, la falta de oxígeno por ahí crea ambientes de confusión, te puedes caer, te pueden pasar un montón de cosas", explica.

Es tucumana, conquistó el Kilimanjaro y el Aconcagua, y ahora va por otra cumbre histórica en Rusia

Ahora el desafío se llama Elbrús. La montaña rusa es uno de los objetivos más accesibles dentro del proyecto Seven Summits, aunque eso no significa que sea sencilla. "El Monte Elbrús es un poquitito más bajo, pero es muy frío. Hay que ver la ventana de cumbre porque la temperatura y el viento no dejan que se pueda llegar a la cumbre tranquilo", explica.

Laura partirá de Tucumán el próximo 12 de junio. Tras completar el viaje y la adaptación a la montaña, comenzará el ascenso el 15 de junio.  Lo hará acompañada por guías especializados.

Es tucumana, conquistó el Kilimanjaro y el Aconcagua, y ahora va por otra cumbre histórica en Rusia

"En todas las montañas que son del Seven Summit te obligan a que vayas con una empresa o con un guía certificado. Voy con unos guías de Brasil que conocí en el Aconcagua", cuenta.

La preparación continúa todos los días. Entre el trabajo como ingeniera agrónoma y las obligaciones cotidianas, encuentra el tiempo para entrenar.

"Durante la semana trabajo mucho, entonces tengo tiempo muy acotado. Hago yoga dos veces por semana y ya los fines de semana sí hago aventuras más largas", describe. Las montañas tucumanas son su gimnasio. "Sigo con el entrenamiento después de que volví del Aconcagua. Estoy entrenando, voy mucho a Anfama y al Negrito para entrenarme", dice.

Sin embargo, el mayor desafío no está en Rusia ni en la altura. Está en los costos. Porque el montañismo de alta montaña exige equipamiento específico, traslados internacionales, guías certificados, seguros y permisos que representan cifras difíciles de afrontar de manera individual. Laura reconoce que gran parte de este camino lo recorrió prácticamente con esfuerzo propio.

"No tengo botas dobles porque son carísimas. Para el Aconcagua las alquilé y ahora, si no consigo sponsors, probablemente tenga que volver a alquilar. No tengo crampones, no tengo casco, no tengo piqueta. Me falta la mitad del equipo más o menos", cuenta.

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Por eso decidió salir a buscar apoyo para continuar persiguiendo un sueño que parece tan ambicioso como costoso. La propuesta es simple: llevar el nombre de Tucumán y de las empresas que la acompañen a algunas de las cumbres más importantes del planeta. "Mi idea es proponerles a los sponsors propaganda en la cumbre, llevar la bandera o la camiseta de alguna empresa. Siempre enfocada en emprendedores y empresarios tucumanos que me puedan ayudar", cuenta.

Porque el objetivo final está mucho más lejos que Rusia. Mucho más arriba también. Cuando se le pregunta por el Everest, sonríe. "Es el gran objetivo. Sería increíble", dice. Todavía faltan varias montañas para llegar allí. Pero si algo demostró Laura Madariaga desde que descubrió el montañismo es que no parece intimidarse por los desafíos largos.

Al fin y al cabo, hace apenas dos años era una ciclista aficionada que decidió probar suerte en una montaña. Hoy está a días de intentar conquistar su tercera Seven Summit. Y antes de despedirse deja una promesa que funciona como declaración de principios. "Vamos a llevar a Tucumán a lo más alto”, sentencia.

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